Doce horas después de que The Washington Post confirmara que Donald Trump reveló información confidencial en su último encuentro con el ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, y luego de la desmentida de altos asesores de la Casa Blanca; Trump volvió a romper todos los protocolos y se defendió desafiante por Twitter de las acusaciones al resaltar su “absoluto derecho” a comunicarle a Rusia “hechos” sobre el terrorismo “en su rol de presidente”.

Ayer nuevamente Trump quedó bajo el ojo del huracán, a partir de las revelaciones del diario norteamericano que vincularon una vez más al presidente con altos cargos rusos. Esta vez, por haber brindado datos secretos, que ni siquiera aliados estadounidenses recibieron, sobre un posible ataque terrorista de ISIS con computadoras portátiles en vuelos de aerolíneas.

Su actitud generó un fuerte malestar en los servicios de espionaje, cuya relación con el mandatario no ha sido la mejor desde su asunción. Las investigaciones, que buscan determinar si el entonces candidato operó junto a agentes rusos en la campaña presidencial, todavía no terminaron, pero ya se cobraron los puestos de varios asesores del magnate, entre ellos Michel Flynn, ex asesor de seguridad nacional. En medio de la polémica, incluso, la semana pasada Trump apartó a James Comey como director del FBI, quien lideraba la investigación sobre la posible coordinación de la campaña republicana con los hackeos rusos.

"Como presidente, quise compartir con Rusia (en una reunión abierta), como tengo absoluto derecho, hechos en referencia a ..
...terrorismo y seguridad aérea por razones humanitarias y además para ayudar a Rusia en su lucha contra ISIS y el terrorismo

 

Así y todo, Trump defendió hoy en dos tweets de su cuenta su “decisión estratégica”, a pesar de que el supervisor de Seguridad Nacional, el teniente general H.R McMaster, desmintiera más temprano el artículo del WP. “Donald Trump no hizo nada inapropiado y no puso en riesgo la seguridad nacional”, expresó Mc Master en conferencia de prensa, en línea con los anuncios de ayer de asesores de la Casa Blanca que tildaron de “falsa” la información que publicó el diario.

La noticia, de todas formas, revolucionó a los legisladores opositores y oficialistas, que criticaron duramente la filtración del presidente. El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schummer, pidió que se publiquen las transcripciones de la reunión de Trump y Lavrov, resaltó que hay una “crisis de credibilidad” del presidente y que la gravedad de la transmisión de esas informaciones implican “un daño grave a la seguridad nacional del país”. Del otro lado del tablero político, el senador republicano John Mc Cain, y presidente del Comité de Servicios Armados, consideró que los reportes son “perturbadores”. “Esa información había sido proveída por un aliado de EE. UU. Y su filtración manda un pésimo mensaje al resto de los aliados y asociados del país en todo el mundo”, expresó en una conferencia de prensa.