Como en el Nacional '77, como en la Conmebol '99, Talleres de Córdoba volverá a jugar una final de la máxima categoría. Esta vez será la Copa Argentina 2021 (sí, la cosa va de 22 años en 22), luego de eliminar este miércoles por la noche en semifinales a Godoy Cruz por 1-0 en el estadio Juan Gilberto Funes de San Luis.

La definición, el próximo miércoles 8 ante Boca en Santiago del Estero. Además, como consecuencia de este resultado, la T se aseguró la clasificación a la Libertadores del año que viene.


El Tomba impuso condiciones en los primeros minutos, haciéndose dueño de la pelota gracias al buen pie de sus tan habilidosos como jóvenes -ninguno de sus volantes o atacantes supera los 23 años- valores ofensivos. Entre ellos, se destacó Martín Ojeda, de gran momento (18 goles en el año). Con una combinación letal de velocidad y técnica, el exFerro fue un dolor de cabeza para los defensores cordobeses cuando encontró espacios, probando al arco en cuanto pudiese, como con un tiro libre lejano que hizo volar a Herrera que despejó el bombazo como pudo. Aquella no sería la única ocasión en la que el uno de la T le ahogó el grito a Ojeda.

Si los mendocinos apostaban a la elaboración colectiva para lastimar, lo del conjunto cordobés era más directo. Con el uruguayo Santos y el colombiano Valoyes un tanto solitarios en ataque, las mejores chances de la T llegaban a través de la pelota parada y su apuesta por el juego aéreo, tras situaciones generadas por su dupla de delanteros. Cada centro al área de Godoy Cruz transformó la zona en un ring de boxeo, con manotazos, topetazos y cruces discursivos por doquier.

Y aunque Talleres ganaba en las alturas -sin precisión-, Godoy Cruz aprovechaba algún que otro centro mal tirado para sacar contras de gran peligro que dejaban a los cordobeses insultándose entre sí por las malas coberturas defensivas.

Las cosa estaba dada para que el Tomba rompa el cero, pero por algo Talleres es uno de los grandes equipos del año (segundo en la Liga Profesional, por ejemplo). Los mendocinos se adelantaron en el campo, empezaron a dejar espacios y, en un par de minutos, Santos tuvo dos escapadas en solitario hacia el área mendocina. En la primera la hizo muy mal y en la segunda, cuando nuevamente se nublaba, Leyes se cayó tras un insólito empujón por la espalda de su propio arquero y terminó tocando la pelota con el codo, dando origen a un penal caricaturesco.

Valoyes lo canjeó por gol y Talleres se puso 1-0, gracias al método que le viene funcionando muy bien en la Copa: tres de las cuatro instancias previas las superó a través de los penales.

Lo que siguió fue un vendaval de artilugios de la T para enfriar el partido, trampa de la que nunca pudo salir el Tomba. Talleres, con sus armas, vuelve a una final 22 años después de la Conmebol que ganó justamente un 8 de diciembre, un antecedente que envalentonará a más de un cordobés creyente en la mística copera.