En simultáneo con la caída del empleo en el sector privado, el mercado de trabajo está sufriendo otro proceso: el aumento de las formas de contratación más precarias. Según un informe del Centro Atenea, la modalidad de empleo que más creció entre diciembre de 2015 y febrero de 2017, mientras se perdían puestos “en blanco”, fue la de los monotributistas independientes. Esto indica una reconversión hacia un mercado laboral con trabajadores más desprotegidos, sin representación sindical ni el piso de derechos que garantiza un convenio colectivo. 

Según el relevamiento del centro de estudios, desde la asunción del gobierno de Cambiemos el sector de los monotributistas sumó 86.256 trabajadores. Como ya lo demostraron dramáticamente los años del menemismo, no convendría considerar que esto responde al éxito de un modelo entrepreneur. Más bien se trata de una pura pérdida: trabajar como monotributista implica no tener estabilidad, ni indemnización en caso de despido, ni vacaciones pagas, ni cobertura social.

El informe cita como fuentes datos oficiales del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, del Ministerio de Trabajo, sobre la base de registros administrativos de los sistemas de la seguridad social (AFIP).

“Algunos pueden ser trabajadores que efectivamente brindan servicios de forma independiente como una consultoría –consideran los investigadores–, pero muchos caen bajo esta modalidad de relación de dependencia encubierta. Es decir que trabajan para una empresa con un contrato a término y facturan de forma mensual. Esto implica, entre otras cosas, que pueden perder su trabajo sin gozar del derecho a una indemnización.”

Esta forma de precarización encubre, por otra parte, el pago de sueldos más bajos que los de convenio.

En este sentido, el informe apunta que “el monotributo social está destinado a un sector específico de la población, ya que para acceder al mismo hay que cumplir con una serie de requisitos como no facturar más de 72 mil pesos anuales, lo que implica un ingreso de 6 mil pesos mensuales, por debajo del salario mínimo”. 

En el período puesto bajo la lupa, mientras el sector privado crecía en 86.256 monotributistas perdía 37.025 puestos de trabajo en blanco.  

“Los trabajadores con monotributo social son los que presentan el mayor porcentaje de crecimiento con un 7,85 por ciento, seguido de los monotributistas independientes con un 5,96 por ciento”, señala el Centro Atenea. 

Luego agrega que también hay 34.226 empleados públicos más que en diciembre de 2015. 

Así, las categorías monotributistas y trabajadores estatales fueron las de mayor aumento en la era Cambiemos. A la luz de estos números, el discurso oficial sobre la preocupación por generar “no sólo más, sino mejor trabajo” (“trabajo, pero de calidad”) resulta tan vacío como la justificación de los masivos despidos de estatales del inicio de 2016 y 2017 como un mal inevitable. 

Para Damián Ledesma, director del centro de estudios, “el cambio en el mercado laboral debe interpelar a los sindicatos porque se está dando una precarización del empleo de hecho, sin derogación alguna de leyes laborales. Que crezcan los monotributistas por encima de los asalariados  perjudica el poder de negociación colectiva sindical y acota su base de representación”.

En retrospectiva, el informe indica que desde el año 2012 hasta 2015 hubo un crecimiento constante de la cantidad de trabajadores formales. “La modalidad monotributo tuvo diferentes picos, pero nunca reemplazó el crecimiento del sector privado. Incluso hubo años en los que cayó este tipo de empleo y el sector privado continuó su crecimiento”. 

El panorama actual refleja así “una reconfiguración del empleo registrado, sosteniendo su crecimiento en las formas de contratación más precarias. De acentuarse esta tendencia, se correría el riesgo de avanzar hacia un mercado de trabajo cada vez más precarizado, en el cual los trabajadores organizados sindicalmente disminuirían y perderían poder de negociación”.


Variación de trabajadores por modalidad de empleo