El intendente de Funes recibe críticas de opositores y oficialistas casi por igual
"Le está haciendo mal al partido"
Barreto asumió en diciembre pasado como una joven promesa del PRO y uno de los tres intendentes del partido en la provincia. Pero su planta política creció demasiado y no se ven signos de buena gestión. "Funes no tiene intendente", dicen los opositores.
Barreto, un intendente en apuros. "Le costó hacer pié", reconoció el diputado Angelini.Barreto, un intendente en apuros. "Le costó hacer pié", reconoció el diputado Angelini.Barreto, un intendente en apuros. "Le costó hacer pié", reconoció el diputado Angelini.
Barreto, un intendente en apuros. "Le costó hacer pié", reconoció el diputado Angelini. 
(Imagen: Andres Macera)

Diego León Barreto asumió de modo rutilante en diciembre del año pasado como uno de los tres intendentes del PRO en la provincia. Su gestión al frente del Municipio de Funes se pensó dentro del macrismo como una vidriera de exportación para sus propias experiencias electorales futuras. Pero hoy, a menos de doce meses de su debut, oficialistas y opositores lo condenan casi por igual. Desde el mismo PRO reconocen que la ciudad "está muy descuidada" en materia de servicios básicos y que el personal político "ha crecido considerablemente". El peronismo, en tanto, arguye que "el intendente está totalmente ausente, Funes no tiene intendente". Amarillos y radicales de escala superior siguen la gestión bien de cerca y dónde unos observan repunte, otros admiten que "al partido le está haciendo muy mal".

Servicios, servicios y más servicios, se ganan la marea de reclamos a la intendencia. El estado calamitoso de las calles, pavimentadas o de tierra, sube a lo más alto del podio en las demandas de los funenses al Ejecutivo. León Barreto se defiende, dice que recibió una (otra) pesada herencia y que hace tres meses la gestión logró finalmente comenzar su plan de trabajo. Pero en el medio se ganó innumerables críticas, de propios y ajenos. Como el edil PRO Luis Dolce, quien admitió que el Ejecutivo pierde ante los "yuyos altos, los pozos y la poca iluminación". O el edil peronista Roly Santacroce, que consideró que la ciudad "está mucho peor" que como se encontraba durante la intendencia que lideró Mónica Tomei.

Dolce tiene que renovar banca en 2017 y juega al trapecista. Trata de hacer equilibrio entre su pertenencia amarilla y el termómetro que le aportan vecinales, vecinos y redes sociales. Se reconoce "oficialista, pero crítico de la gestión", salva a León Barreto, pero le pega de manera furiosa a sus secretarios políticos: el titular de Gobierno Ezequiel Fernández de Salvi (tristemente célebre por haber dicho el 24 de marzo pasado que el ex centro clandestino de detención Quinta de Funes alentaría el turismo) y el jefe de Gabinete Leonel Scarano. "Son los verdaderos intendentes, mandando sobre las otras áreas, no conocen la ciudad, no la caminan", dice Dolce. A los inconvenientes de gestión se suman entonces internas políticas.

Santacroce, por su parte, afirmó que el Ejecutivo "no tiene un plan, un programa de desarrollo" y que el futuro de la ciudad vecina será aún más oscuro. "En marzo vamos a estar peor que hoy y en junio peor que en marzo. (León Barreto) no abre un diálogo, tiene problemas con sus dos concejales, es muy preocupante. Hace mucho tiempo que el Concejo no se habla con el intendente". El peronista también posó su mirada sobre los funcionarios que rodean al intendente. "El 95 por ciento de la gente que lo acompaña no es de la ciudad, es un gasto excesivo en un plantel que no se ve reflejado en las pequeñas cosas que la gente está pidiendo".

Luego de atravesar una disputa no menor, León Barreto se reconcilió con el diputado provincial Federico Angelini, quien en diálogo con Rosario/12, admitió que al intendente "le costó hacer pie", que recibió una "situación económica bastante complicada" y que cometió el "error inicial" de no contarle a los funenses "lo que se recibió". Pero el hombre fuerte del PRO en Santa Fe defiende que "en el último tiempo ha habido un cambio de actitud" y León Barreto se permitió "empezar a recibir ayuda del gobierno nacional". El legislador habló de "obras en el corto plazo", en materia de hábitat, cloacas y mejoramiento de avenida Illia (extensión de calle Mendoza, uno de los ingresos a la ciudad).

Pero el sector macrista que se encuentra enfrentado a Angelini tiene una visión absolutamente distinta. Uno de los dirigentes encumbrados de la Fundación Pensar Santa Fe confió que "por parte de Diego no tenés ningún rebote, ninguna devolución, está cerrado a su propio núcleo y no se deja ayudar". Cuenta este hombre que el think tank yellow le puso a disposición equipos técnicos, pero "no agarra colaboración de nadie". La preocupación acecha de cara al año electoral que se viene. "Como viene, está perjudicando al PRO para las elecciones del año que viene, no podemos separarlo. Al partido le está haciendo muy mal, el derrotero que lleva nos pinta un panorama electoral adverso".

El radicalismo socio del PRO en Cambiemos también mira a la ciudad. Un legislador que se sienta a la mesa del frente oficialista en lo nacional alerta que "se está desaprovechando una oportunidad tremenda", y aunque no observa "una mala gestión", preocupa que "no haya una gran presencia del intendente en el trato permanente con los vecinos".