Meterse entre los ocho mejores de la Libertadores no es cosa de todos los días... Mucho menos cuando el equipo no tiene la billetera de los poderosos de siempre. Atento a la oportunidad histórica que se le presentaba este miércoles por la noche, Talleres no dudó y jugó un partidazo en Santa Fe. Colón, por el contrario, recién se acordó de ser audaz cuando estuvo contra las cuerdas y se quedó sin nada.

El conjunto cordobés fue amo y señor de las acciones desde el minuto uno a pesar de jugar en rodeo ajeno. El portugués Pedro Caixinha apostó por la juventud de mitad de cancha para adelante y, en este caso, ellos fueron sinónimo de rebeldía ante un rival de apellidos tan célebres como apagados. Casi que ni pateó al arco Colón en el primer tiempo, una exageración de la propuesta que ya había mostrado en el 1 a 1 de la ida en el Mario Alberto Kempes (esto fue literal ya que el equipo pasó de un 4-1-4-1 a un 5-1-3-1).


Lo de Talleres fue muy bueno en la primera parte, tanto individual como colectivamente, pero se ve que le faltaba ajustar alguna tuerca al DT ya que apenas salida del entretiempo la visita encontró la ventaja. Fue a través de Federico Girotti, suplente en la ida y titular ahora por la lesión del uruguayo Santos. El exRiver salió endiablado a jugar la segunda parte, complicando él solo a la defensa sabalera, pero la oportunidad de festejar se le dio tras un gran desborde de Godoy y centro atrás. Ni Goltz ni Garcés se hicieron cargo de la marca y Girotti definió de primera para el merecido 1 a 0 a los 47 minutos.

No pasó demasiado tiempo hasta que Falcioni desarmó la línea de tres centrales y puso en cancha a la joya sabalera Facundo Farías -ya vendida a un grupo empresario- para juntar magia con el Pulga Rodríguez y ver si podían abastecer a Wanchope Ábila, que venía encendido.

Pero Talleres les adivinó todos los trucos a los magos santafesinos. Incluso la acción más clara local llegó por yerro ajeno: Catalán calculó mal un salto y habilitó a Ábila, que se fue solo contra Herrera pero tardó tanto que el colombiano Rafa Pérez lo alcanzó y con un gran cruce la mandó al córner. Se gritó como un gol y verdaderamente lo valió.

Con Colón muy jugado en ataque pero las luces apagadas, el segundo de Talleres estaba al caer y lo marcó Ángelo Martino de contra a los 97. Triunfo 2 a 0, primera clasificación a cuartos de final de la Libertadores en la historia del club y, tras los merecidos festejos, a ver por televisión si su próximo rival era Vélez o River.