De burócratas y patrimonio
Una barbaridad “autorizada” en Flores y una demolición absurda en el Abasto muestran el contraste entre la lógica burocrática y el sentido común del patrimonio.

Todo periodista joven que sienta el fuego sagrado, sueña con su Watergate. Todo periodista amortizado que siga ardiendo sabe que raramente las cosas salen tan de película como les salieron a Bernstein y Woodward, y que exponer y señalar a los que lucran es un camino largo. El éxito es hacerles difíciles las cosas, “subir las coimas”, al decir de un cínico, ponerlos a la defensiva. Con los vecinos más que activos y con el patrimonio al fin en la agenda política, aparecen síntomas como el del cartel de la tapa, donde la inmobiliaria avisa que el gobierno porteño ya aprobó el trámite, que se puede demoler, que se puede construir un bodrio bien grandote. La foto es una prueba de éxito y una prueba gráfica de la manera profunda en que el macrismo en funciones se agacha, bajito, bajito, ante su industria favorita.

La bella casa de las fotos queda en Flores, en el quinientos de la calle Bolivia, y es un resto de la época ya olvidada en que el barrio era una belleza. Los de cierta edad recordamos un Flores que le hacía honor al nombre, fragrante de jardines, con cuadras de casas bien construidas y hermosas, chalets ingleses escondidos de rosales y calles silenciosas que olían bien de noche. Ese barrio desapareció bajo mazacotes de hormigón, abrumado por la mala arquitectura comercial del movimiento moderno, de la que sólo puede pensar en balcones y frentecitos de ladrillos falsos. En el 500 de Bolivia, como se ve, se encuentran todavía algunas de las viejas y mejores edificaciones.

Pero el 541 está en venta y alguien se molestó en hacer el trámite en la Dirección General de Interpretación Urbana y Registro, la triste Dgiur, para venderla con una garantía: que se puede demoler, que se puede evitar el amparo. Esto es importante para el especulador de turno, porque el edificio está catalogado con nivel cautelar. Después de años de movilización vecinal, esto es venenoso para cierto tipo de negociante.

El trámite ante la Dgiur terminó en la resolución 1039 del 8 de julio de 2015. La buena noticia es que a casi dos años de emitida, está recontravencida porque este tipo de disposiciones valen apenas por seis meses. La mala noticia es la lógica comercial con que las tropas de Antonio Ledesma, el director general del caso, defienden la desaparición efectiva de la casa. El texto recuerda que los edificios con protección cautelar son “referencia formal y cultural del área” porque justifican y dan sentido al conjunto. Lo que se protege, entonces, es “la imagen característica del área previniendo actuaciones contradictorias en el tejido y la morfología”. Para más, se explicita que un edificio con este grado de protección tiene un trámite especial y que toda intervención será aprobada sólo si no afecta “la conformación del edificio, debiendo integrarse con las características arquitectónicas del mismo”. Para más detalles, hasta se avisa que el edificio vecino -a la izquierda en la foto- también está catalogado. 

Quien se esperance con un grado de moderación de los burócratas y un posible parate a los especuladores será desilusionado, porque el texto de inmediato cambia de tema. Lo que sigue es una explicación sobre el carácter y las características del distrito en que está la casa, y no de la casa en sí. Así, se explica que es un R2aII, residencial, que admite edificios entre medianeras, semilibres o libres nomás, con un FOT de 2,5 que acepta variables. La propuesta del especulador es mantener la fachada y un sector de la planta baja, como local comercial, y construir “un volumen” de viviendas y estudios profesionales por detrás de la casa a demoler. El bodrio futuro sólo merece un párrafo inocuo sobre “la vinculación entre ambos volúmenes” recomendando que “se deberán cuidar todos los aspectos que hacen a una correcta inserción entre la obra preexistente y la obra nueva en ampliación a efectos de brindar una adecuada relación de ambas”. 

Esto último es una expresión falsa de buenos deseos, porque no hubo ni habrá un agregado a una pieza patrimonial que le despierte una objeción a la Dgiur o al gobierno porteño en general, por ridículo que sea. Curtain wall azul, brutalismo, acero visto, ladrillito suburbano... nada será frenado porque los arquitectos corporativamente no se acusan en público y porque el mal gusto “no se puede legislar”.

Lo concreto son los 1350 metros a construir que autorizó la Dgiur en un terreno de 440 totales, lo que significa un edificio en altura por detrás de la fachada tan linda. Esto no es cuidar el patrimonio, es dejarlo enanito frente a los intereses comerciales de algunos, mimados y cuidados por un gobierno. 

En el Abasto

El Observatorio de Patrimonio y Políticas Urbanas acaba de sonar una alarma sobre otro edificio patrimonial, este más antiguo y famoso que el de Flores. Sucede que el Boletín Oficial de la Ciudad anunció el viernes 16 que se puede demoler la Casa Pantano en la calle Gardel 3149. Este atentado a toda noción de patrimonio fue también firmada por Antonio Ledesma como la resolución 1173, que considera “factible desde el punto de vista urbanístico, y en un todo de acuerdo a lo expuesto en los considerandos de la presente, el Proyecto de Ampliación, Puesta en Valor, Refacción y Demolición Parcial” del lugar.

En buen romance, lo que firma Ledesma se carga un caserón de la transición entre el siglo 19 y el 20, profundamente italiano, en muy buen estado y de una tipología que, increíblemente, ya está empezando a ser rara en una ciudad que la consideraba típica. Lo que van a construir es una “vivienda multifamiliar” de diez pisos de altura, con dos subsuelos de cocheras y locales en planta baja. Haciendo el ridículo, los burócratas de Ledesma hasta se permiten señalar que el bodrio en cuestión tiene un “fuerte vínculo con el entorno de acuerdo a los perfiles medianeros preexistentes”.

Por el Urquiza

La Asamblea de vecinxs por el Cine Teatro Urquiza de Parque Patricios está muy movilizada por el edificio de la calle Caseros, y por el juicio que los especuladores que quieren demolerlo le están haciendo. Esta semana, los vecinos emitieron un comunicado “ante la dilación en votar los proyectos de recuperación del Cine Teatro Urquiza, por parte de la Legislatura porteña, la ausencia del Estado de la Ciudad a la hora de proteger un espacio de alto valor patrimonial e identitario, y contra las demandas de daños y perjuicios que pretende realizar el dueño Establecimientos Campana SA, contra los vecinos que mediante amparo judicial intentaron proteger el Cine Teatro Urquiza según las normas vigentes”.

La Asamblea se reunió con un verdadero éxito de público y votó declarar la Comuna 4 en emergencia cultural, repudiar “todo intento de promover un desarrollo inmobiliario” donde está el teatro, y declarar persona non grata en el barrio a Establecimientos Campana por intentar “intimidar a los vecinos que representan el interés colectivo”. Para expresar todo esto, realizaron un abrazo al Cine Teatro este jueves. Y si alguien duda de la representatividad del grupo de vecinos, aquí va una lista de las adhesiones a lo votado: Club Huracán, Instituto Félix Bernasconi, Asociación Argentina de Teatro Independiente, Argentores, Asociación Argentina de Actores, Pompapetriyasos Teatro Comunitario, Milonga autogestiva Práctica Patricios, Centro Cultural Compadres del Horizonte, Centro Cultural La Victor Jara, Centro Cultural Lobas, Milonga Abracatango, Foro de la Memoria Parque de los Patricios, Espacio Asambleario Parque de los Patricios, Centro Cultural Benigno, Basta de Demoler, Luna Quemera Murales, Frente de Artistas Ambulantes Organizados, Mutual Veteranos Huracán, Fecoba, Asociación de Comerciantes, Profesionales, Empresarios y Amigos de Parque de los Patricios y adyacencias, Observatorio del Derecho a la Ciudad, Observatorio de Patrimonio y Políticas Urbanas, Vecinos X Roccatagliata, Manzana 66, Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria, Hábitat International Coalition, Movimiento Popular La Dignidad, Frente de Organizaciones Salvador Herrera, Proyecto Riachuelo, Usina Cultural del Sur-Almagro, Red Nuestras Ciudades, La Boca Resiste y Propone, Emancipación Sur-CABA, Fundación Rumbos, Asamblea Parque Chacabuco, ProPamba, Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Ateneo de Estudios Históricos de Parque Patricios, Centro Murga Pasión Quemera, Murga Zarabanda Arrabalera, Murga Monarcas de la Fiaca, ONG Corazón Quemero, Patrimonio Almagro/Boedo, Taller Cultural Casco, Colectivo Fotográfico La Obrera, Colectivo Audiovisual Caracoles, Vecinxs por la Biblioteca Enrique Banchs, Radio La Voz de la Calle, Centro de Integración Monteagudo, UTE, Buenos Vecinos Once y los vecinos que luchan por los teatros Aconcagua, Taricco, 25 de Mayo, Cuyo y El Plata. 

Quien quiera participar y tratar de que los legisladores hagan lo suyo y eviten la demolición del Urquiza no tiene más que firmar en el link https://www.change.org/elurquiza.

La Casa Amarilla

Y mientras los que quieren demoler buscan usar la justicia para asustar a los vecinos, la justicia porteña le dio una alegría de las grandes a los vecinos de La Boca. El 15 de junio el juez porteño Guillermo Scheibler paró la venta de las tierras de la Casa Amarilla al club Boca Juniors, el arreglo político entre Mauricio Macri y su sucesor deportivo, porque simplemente no se puede hacer sin una ley. El 25 de febrero de 2016, con Macri ya presidente, se completó el acuerdo que había preparado como jefe de Gobierno porteño al adjudicarse la licitación pública que implica la venta de los terrenos en La Boca al club. El precio era vil, apenas más de 180 millones de pesos, y a pagar en cuotas. La idea del club era construir un segundo estadio combinado con un shopping, y endeudarse seriamente para hacerlo.  

Como la irregularidad del contrato a medida era evidente, la ONG La Boca Resiste y Propone presentó un amparo junto al Observatorio del Derecho a la Ciudad. Este mes, el juez Schleiber falló contra la adjudicación porque recordó que la misma constitución de esta ciudad prohíbe “disponer de bienes inmuebles” sin una ley y también le prohíbe a la Legislatura delegar esa función. Además, el juez considera que el proyecto violenta la zonificación del terreno y que no se hizo un real estudio de impacto ambiental, algo de especial gravedad porque la Legislatura sí declaró ese predio como en emergencia ambiental por la ley 2240.

Schleiber le libró oficio al Registro de la Propiedad Inmueble para que anote el amparo en el título del terreno, y le ordenó al ejecutivo que suspenda toda habilitación en trámite o ya concedida para obras, y que suspenda de inmediato todo trabajo en el lugar. 

Sobre la Casa Curutchet

El 17 de julio se inaugura en el Anexo A de la Cámara de Diputados una muestra de fotos sobre la Casa Curutchet, el único diseño de Le Corbusier construido en América Latina y ahora parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Icomos Argentina y la Fundación Ciudad de La Plata convocó a los fotógrafos de Caminando La Plata, un colectivo fundado en 2013 que ya es un referente creativo de la mirada sobre el tejido urbano. La muestra es parte de las actividades del Comité del Sitio de la casa, que reúne entes oficiales y ONGs alrededor de la pieza patrimonial. 

La muestra fue seleccionada por Favio Scopel e incluye imágenes suyas y de Andrea Hernández Mason, Cristina Arias, Juan Pablo Isidori, Juan Tonnelier, Mariana Talamonti Baldasarre, Mario Volpi, Marta Alicia Arcodia, Nicolás Andrés Moreno, Patricia Guinar y Sergio Rodríguez. El dos de agosto la muestra viaja al consulado argentino en Nueva York. 

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