Los carteles en ascensores suelen contener anuncios de rutina para quienes comparten el consorcio o reclamos de algún vecino enojado. Por eso, la historia de la gata "Marta de Palermo", protagonista de un "chat analógico" entre los vecinos de un edificio centenario, captó la atención de los usuarios de Twitter y se hizo viral. Tanto que ahora, hay cientos de personas que buscan replicar la iniciativa y "claman" por conocer a las mascotas de sus edificios.

La divertida historia fue relatada en primera persona por Santiago Idelson, en un hilo de Twitter. Según cuenta, en su edificio del barrio de Palermo apareció un cartel pegado en el ascensor que llamó su atención: no tenía quejas. Estaba escrito sobre una hoja de cuaderno con una fibra roja y pedía cuidar a un gato aullador, pero con la aclaración de que el mensaje iba "con toda la buena onda". La explicación: "No molesta pero me da lástima. ES UN MICHI", agregó el usuario @santiidelson.


Un día más tarde, llegó la respuesta al mensaje. Y se abrió el juego entre vecinos. El nuevo texto develó por primera vez el nombre de la gata en cuestión: Marta. Los humanos a cargo del animal estimaron que habría sido ella quien lloraba por las tardes y noches mientras estuvieron ausentes por vacaciones. Y, atendiendo al "reclamo" del primer cartel, prometieron llenarla de mimos.

Más tarde, Santiago aportó un nuevo mensaje al muro del ascensor. En la nueva "tarjeta" pedía ver una foto de Marta. No tuvo respuesta, al menos no inmediata. 

Dos días después, llegó la tan ansiada imagen. Pegada a una hoja blanca con cintas doradas, la foto capturó a gata Marta mientras estaba sentada en una silla de computadora. A su costado, algunos datos personales: "Marta de Palermo. 6 años. Le gusta cazar, dormir, amasar y llorar cuando extraña", detallaron los vecinos.

La "conversación" continuó y un nuevo mensaje coloreó el gris despintado de la pared del ascensor. "Furor por Marta. Es preciosa, te quiero Marta!", dejó asentado otro vecino anónimo del edificio y abrió el juego para que otras personas "suban" las fotos de sus mascotas.


Limpieza y malas noticias

Tras dos días de intensa actividad en el chat vecinal, todos los mensajes fueron removidos del ascensor. "Había un antigato entre nosotros", fue la conclusión de Santiago Idelson al comprobar que una persona del edificio se había deshecho de los carteles y las fotos.

Para Santiago, las sospechas recayeron sobre tres personas: la encargada del edificio que pudo haber considerado como vandalismo el intercambio de carteles, una vecina con pretensiones de clase respecto al aspecto de los espacios compartidos del edificio o "alguien random que simplemente quiere ver el mundo arder".

A pesar de las malas noticias, la historia continuó. Para reactivar el chat, Santiago imprimió la foto que le había sacado al cartel de la gata Marta y lo volvió a pegar en el ascensor. Además, sumó un posteo de Ramona, su gata blanca de 11 años. "Toma agua del vaso, engancha la ropa y duerme al sol", fueron las características elegidas por su dueño para describirla.

"A las pocas horas alguien sumó a dos nuevos gatos (Noir y Micho) al feed ascensorístico. Guardo backup digital de todos los carteles. Por ahora la red está a salvo", posteó @santiidelson y adjuntó una foto que le sacó a las fotos de los gatos vecinos. Micho es un gato de cinco años completamente negro al que le gusta dormir la siesta en macetas y Micho, de 15 años, a quién "no le gusta que lo jodan" y le encanta pasar sus horas junto a la estufa.

La historia se coronó con una recomendación a los usuarios de Twitter de "instalar esta nueva red social en más ascensores y con una breve encuesta para sus seguidores. La mayoría de las respuestas (59.9%) reclamaron por conocer a la, ahora, famosa gata Marta de Palermo. 

Pero eso no es todo. Gran cantidad de usuarios se comprometieron a replicar la iniciativa en sus edificios, mientras que otros postearon las fotos de sus mascotas —también perros—  en la red social, ampliando el "chat mascotero" al infinito.