Desde Santiago

Mientras en La Moneda, el equipo del gobierno de Gabriel Boric revisaba sillas, micrófonos y toda la puesta en escena del cambio de gabinete anunciado el domingo tras la derrota en el plebiscito que habría cambiado la constitución de Pinochet, una marcha de estudiantes secundarios de los liceos “emblemáticos” de Santiago (Instituto Nacional, Carmela Carvajal, José Victorino Lastarria y Liceo 7) se enfrentaba a carabineros a un par de cuadras del Palacio. Disturbios que obligaron a retrasar la ceremonia y la policía usó carros lanza-agua y detuvo a personas (no identificadas como estudiantes) que eran los más violentos como los ya famosos “overoles blancos”. Un detalle no menor que fue cubierto en tiempo real por la prensa y que de alguna manera recuerda que todos los movimientos sociales recientes, incluido el “Estallido” del 19 de octubre de 2019, comenzaron lo que derivó en el proceso constitucional.

Finalmente, pasadas las 12:30 (13.30 de Argentina) y bajo un inusual calor que ha acompañado estos días, se presentó el nuevo gabinete que ya se había filtrado por los medios y redes sociales durante la mañana. El primer gran cambio fue la llegada de la experimentada Carolina Tohá como Ministra del Interior, en reemplazo de la doctora Izkia Siches, quien fue protagonista de varias polémicas —entre ellas ser recibida con balazos al aire en la Araucanía apenas cuatro días de haber asumido su cargo o denunciar sobre inexistentes expulsiones de inmigrantes durante el gobierno de Piñera. Si el año pasado, como presidenta del Colegio Médico de Chile, lideraba las encuestas de credibilidad y fue clave en el triunfo de Boric en la segunda vuelta donde se integró como jefa de campaña, su figura perdió pesó en el diseño político del gobierno progresista chileno.


El factor Tohá

La flamante ministra, que es hija del primer ministro del Interior de Salvador Allende, José Tohá, fallecido en 1974 por torturas. Militante histórica del Partido por la Democracia (PPD) que formó parte de la Concertación que gobernó Chile por 30 años tras el retorno a la democracia, participó en los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, donde fue su vocera. También ejerció como diputada (2002-2009) y alcaldesa de Santiago (2012-2016). Con esto marca su vuelta a la vida pública, a la que debió renunciar tras verse involucrada en el caso SQM, en el marco del financiamiento irregular a las campañas políticas , aunque ella negó tener participación directa en estos ilícitos. Ahora, retoma la primera línea política convirtiéndose en la segunda mujer en asumir el cargo en la historia de Chile. Aunque, como era de esperarse también fue “víctima” de la arqueología en redes sociales donde un medio recopiló diversos posteos de Boric donde acusaba su “doble estándar progresista”, su “oportunismo” y condenaba la represión de estudiantes ordenada durante su periodo como alcaldesa.

Ana Lya Uriarte, asesora y cercana de Bachelet reemplazó a Giorgio Jackson en la En la Segpres (Ministerio Secretaría General de la Presidencia), que es el puente entre el Ejecutivo y el Congreso. SI bien Jackson estaba mal evaluado como Siches por sus dificultades para lograr acuerdos en las cámaras, es evidente que su amistad desde antiguas militancias junto a Boric hizo que se mantuviera en el Ministerio de Desarrollo Social. Otro cercano a Boric, Diego Pardow (Convergencia Social, el mismo partido de Boric) quedó en el Ministerio de Energía en reemplazo de Claudio Huepe, la independiente Silvia Díaz asume el Ministerio de Ciencia y Tecnología en lugar de Flavio Salazar y Ximena Aguilera en el Ministerio de Salud dejando fuera Begoña Yarza —cercana de Siches y muy mal evaluada, como el resto de los ministros salientes.

Tensiones de último minuto

Este cambio de gabinete generó tensiones por la figura del subsecretario de educación, Nicolas Cataldo (PC) y exlíder estudiantil cercano a Camila Vallejo, quien reemplazaría como subcretario del interior al Mario Monsalve (PS), quien pasó de corregir en público a la ministra Siches hasta prácticamente terminar liderando la cartera de interior en temas como la macrozona sur (o Wallmapu) o la crisis migratoria en el norte. Sin embargo, la derecha amenazó que no continuaría el proceso constituyente si se designaba a un comunista y menos sin la experiencia suficiente y que en sus redes sociales hablaba mal de los carabineros. Finalmente Monsalve se quedó en el cargo.

En un ambiente enrarecido por las tensiones, aún implícitas del fracaso constituyente en el oficialismo,  Boric, quien esta tarde se reunirá con representantes de partidos políticos para ver cómo avanzar en el proceso de una nueva Carta Magna, dio un sentido discurso. “Los cambios de gabinete siempre son dramáticos en Chile y a este no le ha faltado su dosis. Tenía que doler y duele, pero es necesario”, señaló visiblemente afectado. Pero también señaló que

“A quienes entran hoy día, tienen una gran tarea. Necesitamos una nueva coordinación del Gobierno y quiero que en conjunto fortalezcamos la coalición que nos respalda (…) Este cambio de gabinete no es solo protocolar, ni para una foto. Aquí cambia también el comité político, que es la conducción de nuestro Gobierno. Este gabinete hace suyo el mandato del cambio, de transformación, por el cual llegamos a La Moneda y en eso ni un paso atrás”.

Y sobre el contexto actual del país trasandino, entre la incertidumbre de una Constitución que quedó en nada y los chicos protestando a cuadras apenas del lugar dijo:” Hoy día, el bien mayor de Chile nos exige encontrarnos, cohesionarnos, superar esas diferencias y no cabe ninguna duda que por el compromiso que hemos conversado con cada uno de ustedes, eso lo vamos a conseguir plenamente”.