Despidos. Muchos despidos. Esto prometió Mauricio Macri en un foro de Miami para un segundo gobierno de su espacio político. En la misma línea de su libro ¿Para qué?, el expresidente advirtió que va a ser necesario "correr a la militancia" apenas lleguen y avanzar muy rápido en medidas antipopulares. “Hay que recuperar el control del Estado, ejercer el poder y correr a toda la militancia”, aseguró Macri, quien se mostró muy cómodo en un panel del Miami Dade College en el que estuvieron otras grandes glorias de la derecha iberoamericana: el expresidente mexicano Vicente Fox y el español José María Aznar. A este último, Macri le tiene un especial afecto y lo invitó numerosas veces a dar cátedra.

Quienes recuerden los miles de despidos con los que comenzó el "primer tiempo" de Macri, sabrán que el concepto de "la militancia" que tiene el expresidente es amplio: se aplica a cualquier trabajador que se desee despedir. En esos primeros meses de su presidencia, los despidos fueron masivos, en muchos casos sin aviso (hubo trabajadores que se enteraban al llegar al molinete cuando no podían pasar) y con la violencia adicional de querer ensuciar el nombre de quienes eran despedidos tratándolos de "ñoquis", "grasa militante", entre otras acepciones. De nada importó en ese momento que algunos de esos trabajadores contraargumentaran que cumplían sus tareas o sus horas de trabajo. No se trataba realmente de eso. 

Hoy Macri considera que eso que hizo fue "buenismo" y que hay que ser mucho más duro al llegar al Estado. Para su segundo momento, Macri ya se despojó de todo el ropaje de moderación del que supo vestirse en 2015 y busca un perfil más cercano al de Javier Milei. “El buenismo no paga, cuando uno está en el Poder tenés que ejercer el Poder. Por eso tenemos que combatir el relato y cuando gobernamos, ejercer el Poder sin pruritos contra ese discurso que nos ha corrido sistemáticamente, porque aunque no queramos, todos terminamos haciendo algo con un matiz populista porque nos sentimos acorralados, y al final no sirvió de nada”, afirmó Macri, sobre aquellas medidas que tomó para no perder más votos y que hoy se arrepiente de haber tomado.

También se quejó amargamente de lo desagradecidos que son los votantes, con énfasis en las redes sociales: "Nos eligen y a las 48 horas nos cuestionan cualquier cosa y cualquier salame con dos followers en Twitter nos da instrucciones de cómo tenemos que gobernar. Uno se vuelve loco, se preparó durante meses, años, y unos tipos desde su casa decretan que como viven en esa esquina saben más que toda la inteligencia que se haya podido poner", se quejó, en un fragmento que recordó más a su anterior libro, Primer tiempo, donde el lamento --porque no supieron comprenderlo o no lo dejaron gobernar como quería-- es permanente. 

“Hay que recuperar el control del Estado y ejercer el poder desde el día uno. Si no tenemos la capacidad de demostrar a la velocidad que la gente te pide hoy, después no te reeligen. Por eso tenes que llegar y correr a la militancia para que la gente vea que hay progreso y demostrarles que vivir dentro de la ley, más allá de lo económico, te da una tranquilidad espiritual distinta”, dictó cátedra el expresidente, quien cada día se comporta más como un candidato, aunque afirma lo contrario. 

No es solo la lógica de una política de shock: también plantea que se debe pegar y seguir pegando, para dejar al adversario groggy el mayor tiempo posible.

A quien plantea que su discurso ahora es brutal, Macri le responde que no hay que dejarse "correr por los progres" como dijo en La Rural cuando presentó su libro y repitió en Miami. “No tenemos que dejarnos correr más. El discurso progre es mentira, los únicos que se salvan son ellos cuando están en el Estado, la gente se muere de hambre”, aseguró el multimillonario, quien no se dedicó demasiado al tema central del foro que era el impacto de la guerra de Ucrania.

Si bien Macri hace tiempo se distanció del consultor Jaime Durán Barba, parece que algunas ideas del ecuatoriano calaron hondo en el pensamiento del expresidente. Por caso, la que plantea que lo central no son las ideas sino las emociones. Macri hizo un remixado de lo que decía Durán Barba en sus libros: “A nuestros valores e ideas hay que darle emoción, poner el corazón, transmitir la misma locura (que ellos) a través de nuestras ideas que son racionales. Las tenemos que llevar con vehemencia, desde el corazón. Si nos quedamos en la racionalidad no llegamos. Ellos tienen un relato poderoso”. Donde dice "ellos" siempre es "el populismo" para Macri.

Por último, el expresidente vaticinó una victoria de Juntos por el Cambio en 2023 recurriendo al lugar común de Venezuela: “En Argentina hay una clase media, muy golpeada, pero que reaccionó y nos acompañó para evitar la chavización final de la Argentina”.