En el invierno de 2017, cuando Horacio Rosatti votó en la Corte Suprema a favor de beneficiar a genocidas con la aplicación del 2x1 --medida en la que luego daría marcha atrás, en medio del fuerte repudio social--, él era director de la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Litoral. Su voto favorable a los represores generó un cimbronazo en la universidad, a la que los organismos de derechos humanos exigieron que lo separara de la Maestría. El matemático y docente Hugo Aimar fue quien tomó ese reclamo de las Madres, Hijos, Familiares y otros militantes agrupados en el Foro contra la Impunidad y lo expresó en un plenario del Consejo Superior que trató el tema. “Si no acceden al pedido (de apartar a Rosatti), lo deberían hacer por conveniencia: es una muy mala publicidad para la Maestría en DDHH que su Director avale el 2x1”, dijo Aimar a sus pares en aquella sesión. Se trató de una movida fuerte, con manifestantes en la calle, pero a Rosatti le salvaron las papas los sectores de derecha la UNL, que se opusieron a separarlo y cuidaron las formas con una declaración de repudio al fallo de la Corte. Asunto terminado para Rosatti… pero no para el matemático Aimar, contra quien comenzaron una serie de operaciones de acoso y desgaste que afectarían su carrera y su salud.

Aimar lo cuenta en una carta que le envió al presidente Alberto Fernández, apoyando el pedido de juicio político a los integrantes de la Corte. El docente de 69 años es investigador Superior del Conicet, Premio Konex 2013 en Matemática - galardón que lo reconoció como una de las 100 personalidades destacadas de la ciencia y la tecnología de la década-; fue Director del Instituto de Matemática Aplicada del Litoral y vicedirector del Conicet de Santa Fe.


Hugo Aimar


En la carta, Aimar recuerda aquella sesión: “El pedido del Foro contra la Impunidad a la gestión de la UNL era que separe al ministro de la Corte Suprema Horacio Rosatti de la dirección de la Maestría en Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Y, en una universidad con una conducción de textura ideológica tan homogénea como la UNL, pude ser vislumbrado como un posible generador de alguna mínima discusión del tema dentro del Consejo Superior”.

De su participación asegura que fue “escuálida y casi timorata”. Suena a ironía: “Sólo pude decir que si no se accedía al pedido del Foro por convicción, se lo hiciera por conveniencia, ya que era una muy mala publicidad para la Maestría en DDHH que su Director avalara el 2x1. Y por cierto que no tuvo mi intervención ningún impacto en la decisión institucional de la UNL”, rememora.

Sin embargo, como se mencionó, Rosatti fue mantenido en su cargo. Lideró su defensa el entonces decano de Ciencias Jurídicas, Javier Aga. De hecho, el presidente de la Corte figura actualmente en la web de la Universidad como director de la Maestría en Teoría Constitucional y Derechos Humanos.

¿Por qué le escribió esta carta al presidente? Desde Santa Fe, el matemático Aimar dijo a Página12 que siendo parte de la generación de Cristina, siente que hay que dar el debate. Se refiere a lo que la vicepresidenta llamó las mafias y que él describe con sus palabras: mecanismos de “acoso y desgaste”, “cosas que uno conoce y sabe cómo funcionan”. "Este sector del poder es bueno definiendo procesos de marginación. Tienen la vaca atada con la Justicia, imaginate lo que pasa en la Universidad”, apunta a este diario. 

Sobre las consecuencias que tuvo para su carrera, Aimar no quiere extenderse. Indica, sí, que “el partido universitario de la UNL”, o al menos algunos de sus integrantes “fabricaron evidencias y construyeron relatos que los condujeron a producir un pequeño grupo de denunciantes (seis) para solicitar que la UNL inicie un Juicio Académico en mi contra. Que también es contra el único Investigador Superior del CONICET en Matemática, en actividad y en la UNL". Y que quienes antes se enteraron de ello fueron sus coronarias. “Cinco años después de aquel episodio, y tras cinco años de desgaste y acoso permanente y en todos los frentes académicos", la misma semana de la comunicación del trámite de Juicio Académico tuvo un infarto. 

Su trabajo como docente e investigador, por supuesto, continuó, ya que Aimar estaba -y sigue estando- vinculado al Conicet. En 2019 fue uno de los 8700 científicos que apoyaron la fórmula presidencial del Frente de Todos. De hecho, todavía no se ha retirado. 

El matemático plantea que hay que dar el debate. "No por revanchismo, sino para lograr que las instituciones públicas de todos los niveles dejen de ser utilizadas para beneficios individuales o personales y que no claudiquen en su única razón de ser: el bien común”.