Armadas
Acaba de nacer el Ejército de Insurrección y Liberación Queer, una organización que sigue el ejemplo de las mujeres kurdas y lucha contra ISIS en Siria.

La guerra civil en Siria ha desatado una inconmensurable cantidad de miserias en la vida de millones de personas que hoy se encuentran atrapadas entre un gobierno autoritario, extremistas islámicos y los bombardeos de naciones extranjeras. Sin embargo los últimos seis años de oscuridad han creado las condiciones para lo que probablemente sea el más esperanzador movimiento revolucionario del planeta: el pueblo kurdo se ha animado a arrebatarle su propio destino de las manos de los opresores. Y en particular las mujeres han unidos sus fuerzas para jugar un papel crucial en la batalla contra la brutalidad de ISIS. Y ahora le toca al colectivo lgbti.

Largamente marginalizados por el régimen baazista en Damasco y después de librarse del ejército nacional en 2012, una porción del pueblo kurdo ha logrado salir adelante y mantener en pie una organización social relativamente pacífica y estable, que se ha dado en llamar la Rojava (el Kurdistán sirio), al noreste de ese país, un pedacito del mundo floreciente a pesar de la presencia de enemigos como ISIS rodeando la zona.

Esta revolución armada ha sido la fuerza terrestre más efectiva contra ISIS, y favorecida por el despliegue militar de EEUU en la zona, ahora está luchando por el control de Raqqa, el último bastión urbano de los extremistas. Si bien el proyecto kurdo ha recibido críticas, su adhesión y puesta en práctica del ideario feminista lo ha convertido en un movimiento armado único en el mundo. La hecho de la emancipación de las mujeres tenga un lugar primordial en la agenda sociopolítica kurda y la existencia de las unidades militares femeninas han tenido un rol fundamental en las victorias contra el ejército de Assad y sus aliados, las fuerzas turcas e incluso contra ISIS.

El ejemplo kurdo ha inspirado a otras mujeres de pueblos árabes para liberarse tomando las armas, y el movimiento ha atraído a cientos de voluntarios extranjeros que se han unido a la lucha con el mismo espíritu con el que otros voluntarios se sumaban a los bandos socialistas y comunistas durante la guerra civil española.

Hoy, después de años de lucha que han afilado las habilidades para el combate y han confirmado el compromiso con los ideales socialistas, un nuevo capítulo comienza en la historia de esta revolución: la creación del primero ejército lgbti de la historia.

Ejército de Insurrección y Liberación Queer (TQILA) es una nueva unidad de las Fuerzas Guerrilleras Populares Revolucionarias Internacionales (FGPRI), nacida al noreste de Siria junto con las Unidades de Protección Popular de Kurdistán. “Anunciamos formalmente la creación del Ejército de Insurrección y Liberación Queer, compuesto por compañeros lgbti, así como otr*s que buscan aplastar el binomio de género y promover la revolución de las mujeres así como una revolución más amplia del género y la sexualidad”, anunció el grupo hace pocos días.

Uno de los miembros del TQILA, Heval Rojhilat, dijo que no daría detalles de los datos biográficos de otros miembros del ejército pero sí relato que los combatientes provienen de distintos países y grupos étnicos de medio oriente. También relató que lo que reunió a estos voluntarios fue el deseo de combatir contra fuerzas como ISIS que persiguen a personas lgbti. Los miembros de TQILA han visto con espanto cómo las fuerzas fascistas y extremistas alrededor del mundo han atacado a la comunidad y cometido incontables crímenes contra personas lgbti catalogándolas de “enfermos” y “antinaturales”: “Las imágenes de hombres gay siendo arrojados desde techos o apedreados hasta morir en manos de ISIS. Como personas queer que actualmente viven en Medio Oriente, uno de los actos más radicales que podemos hacer es anunciar nuestra existencia para enfrentar a aquellas personas y gobiernos que continúan sosteniendo que nosotros no existimos. Existimos y peleamos contra la tiranía, opresión y dominación con aliados que nos aman por lo que somos”.

Mientras tanto un activista kurdo gay consultado para esta nota que actualmente vive fuera de la región dijo que las metas de TQILA -incluyendo lo que llama “militarización de la orientación sexual”- le generan cierto escepticismo. También fue muy crítico con respecto a las actitudes kurdas contra las personas lgbti en general, que lo han forzado a emigrar por su propia seguridad años atrás.

En respuesta a esto el combatiente kurdo consultado para esta nota reconoció que “hay segmentos de la sociedad kurda que mantienen actitudes feudales y conservadoras”, pero señaló que durante el entrenamiento las tropas kurdas han tomado clases en las que se discute críticamente teorías de género y sexualidades: “El hecho de que esas teorías estén siendo analizadas y discutidas por una de las más grandes fuerzas de guerrilla de izquierda del mundo, en medio de una guerra y una revolución, es transformador e inspirador”, dijo Heval Rojhilat.l

* The Independent

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