Dadas las escasas reservas internacionales, no hay posibilidad de dolarizar sin devaluación previa. Además de perder la soberanía monetaria, se reducirían significativamente los salarios reales y otros ingresos fijos. La experiencia más cercana, la convertibilidad, terminó con la peor crisis económica en la historia del país.
La dolarización implica la pérdida de soberanía monetaria Lucía Grossman