(Enviado Especial a Shanghai)

En paralelo a la visita del ministro de Economía, Sergio Massa, a China, los locales palpitan con intensidad un hecho próximo a ocurrir. El 15 de junio, en el Estadio del Pueblo de Beijing, la Selección Argentina jugará un partido amistoso contra Australia. Ese mismo día cumple 70 años Xi Jinping, líder chino que es más que fanático del deporte balón y de Lionel Messi en particular. En el Gigante Asiático, los que conocen el paño, califican al hecho deportivo como uno de los más importantes en la historia reciente. Y ese fanatismo no sólo está relacionado a un contacto de afecto de los orientales con la albiceleste, sino a un proceso de introducción del fútbol como fenómeno social, incluso con varios acuerdos vigentes con clubes y con la Selección.

Lo más llamativo es que China tiene hoy un sueldo promedio de unos 6000 yuanes, algo así como 1000 dólares, y las entradas para el match cuestan 1500 dólares y planean agotarlas aún si el partido se jugará en diez días consecutivos. La plaza es pequeña (sólo 70 mil localidades), nueva, y está edificada a metros de la Embajada Argentina en Beijing.

Más allá de esos datos de color, el fútbol parece cruzar de lado a lado a la sociedad y a la política de China: contaron a Página I12 fuentes locales y directivos argentinos que desde el 2015 el fútbol es obligatorio en los colegios chinos. Y algo más impactante: el país tiene un plan de trabajo profesional para ese deporte que hasta se pusieron una meta un poco ambiciosa. Los chinos están seguros que trabajan para que su Selección gane la Copa del Mundo en 50 años. Ver para creer, aseguran algunos que ya han visto cumplirse otras hazañas (no deportivas) que surgieron tras el planteo de un plan para lograrlo.

Hace unos meses, Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de La Plata, firmó un convenio para intercambiar jugadores jóvenes chinos y profesionalizarlos. En paralelo, China avanzó en otros frentes: uno de ellos, tiene construidos estadios con certificación FIFA en casi todas las ciudades medianamente importantes. Y algo más, los capitales privados chinos fueron unos de los que apostaron fuerte con auspicios a la Selección de Scaloni, que parece haber pagado con creces.

En síntesis, están en un proceso de profesionalización social del fútbol, que tiene una base clara en la pasión y la identificación con la práctica en Argentina. El hecho de que el mejor jugador del mundo juega un partido en China es para los chinos un hecho sumamente importante. El inmediatamente anterior fue el fallecimiento de Diego Maradona, del que se pregunta a casi todo argentino que recorre el país. Los que presenciaron la escena de devoción posterior a su muerte al frente de la Embajada Argentina, cuentan que pocas veces vieron algo igual: fue tan grande la peregrinación de gente con ofrendas florales al lugar que debieron extender por algunas cuadras más el lugar para depositar el cariño de los chinos al más grande de la historia.