La exigencia y la disciplina para intentar llegar a la cima, en muchas oportunidades, se termina transformando en un terreno plagado de obstáculos y dificultades en los diferentes ámbitos. En el deporte también se pueden padecer esos condicionamientos, cuando se busca que un joven talento se transforme en el más destacado.

Gabriela Parigi transitó su carrera como gimnasta artística con múltiples factores que le fueron inculcando para posicionarse entre las mejores del mundo, hasta que ella determinó que la alta competencia le estaba afectando valores que iban por carriles opuestos a los que le imponían. 

"En el alto rendimiento había normas con las cuales no estaba de acuerdo, ni en la lógica ni en la ética. Eso me hizo entrar mucho en crisis y me fue alejando de la actividad, en el nivel que la ejercía yo", remarca ante Líbero. 

Parigi durante los Juegos Panamericans de 2003.

Ella, por ese motivo, se movilizó para reflejar en una obra de teatro los padecimientos que los deportistas jóvenes pueden atravesar cuando la exigencia es extrema. En Consagrada, bajo la dirección de Florencia Micha, la protagonista lo hace posible con una exhibición de acrobacia, danza, actuación y circo.

"De chica era muy inquieta, y mis viejes vieron ese potencial que tenía para la danza, porque me encantaba bailar, y siempre estaba haciendo cosas de ese estilo. Ellos me llevaron a danza clásica, y la profesora vio que tenía capacidades más explosivas, es decir, mucha fuerza en el cuerpo. Y ella les dijo que probaran llevándome a gimnasia. Entonces empecé con gimnasia artística, y seguí con las dos: danza y gimnasia", explica a los 37 años.

Ambas actividades fueron al mismo tiempo, hasta que en un momento tuvo que elegir entre las dos, ya que era mucho para ser tan chica, y se decidió por la gimnasia. "Arranqué a los cuatro años, y a los seis ya estaba federada. Entrenaba todos los días en doble turno, y a los nueve ingresé a la Selección, en la categoría infantil. Luego pasé por juvenil hasta que llegué a mayores. Fueron 16 años en el seleccionado, de los cuatro a los 19", aclara.

La gimnasia artistica le gustó desde muy chica.

Parigi se inició en el Colegio Cecilia Bernasconi de Villa del Parque, el cual competía como un club. Allí había unos profesores que tenían su escuela de gimnasia artística dentro del colegio, y después se montaron su propio gimnasio, que es el Centro de Promoción Olímpica (CPO). Ellos le propusieron a varias gimnastas, que veían con buena proyección, la chance de empezar a entrenar ahí. "Mi carrera de base la hice en el CPO. Como estaba representando a la Selección, yo entrenaba más en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard)", añade. 

Cuando los entrenadores del CPO se fueron a vivir a Estados Unidos, ella siguió practicando con el equipo de rusos que conducían a la Selección. Los dos últimos años de carrera, de los 17 a los 19, se cambió de entrenadores y practicaba con Jorge Sáez, ya representando a River Plate.  

El período en la Selección abarcó de los nueve a los 19 años, y participó en Juegos Suramericanos, Panamericanos, Odesur, y también en Mundiales. Además, ella estuvo en los Juegos Mundiales de la Juventud, en el año 1998, en Moscú. Dentro de la gimnasia artística también estuvo en competencias privadas muy importantes, como en Marsella y París (Francia), Canadá y otro países. 

"Para la gimnasia artística -cuenta Parigi- finalizar la carrera a los 19 no es temprano, sino que es bastante grande. El tiempo ahora se extendió, pero en ese momento terminar a los 19 era mucho. Se empieza de muy chica, y a los 14 o 15 ya se pasa a la categoría adulto. A los 18 decidí que quería empezar a dejar, y quise tener como un año de despedida, tratando de conectarme con la gimnasia desde otro lugar. Los entrenadores estuvieron de acuerdo, pero era difícil plasmarlo porque ellos querían que compita al máximo cuando lo hacía". 

El despliegue de Parigi en una sus rutinas.

Y agrega: "Ese año me afloró una lesión muy difícil que tuve en la espalda, que fue una espondilolistesis (fisura en una de las patitas de una vértebra) en la quinta lumbar. Entre la kinesiología y los dolores empecé a ir cada vez menos al gimnasio. Y hoy no tengo registro del último día que pisé un gimnasio".

Mientras tanto, Parigi estaba estudiando para ser entrenadora de gimnasia artística en el Instituto Superior de Deportes (ISDE), y empezó a habitar el Cenard de una manera diferente, haciendo esa transición. "En un momento decidí dejar de entrenar a niñas, porque entré en mucha crisis ideológica de sólo incitar a la competencia para ganar, al menos de la forma que se lo vivía en ese momento. Y también ya había empezado a dar clases de circo y de acrobacia, no desde la competencia sino de la disponibilidad física. Sin que el fin sea el ganar, sino desplegar la inteligencia física, y ahí decidí mudarme de ecosistema y dejé de lado el mundo deportivo para volcarme al artístico y cultural", rememora.


La vinculación con lo artístico


"Empecé en una escuela que se llama La Arena, en Palermo, que tenía formación profesional en circo contemporáneo. Durante los tres años de formación ingresé a la compañía de La Arena, y empecé a trabajar en varios espectáculos de Gerardo Hochman, que es el director de la escuela. Paralelamente, estudiaba varias técnicas diferentes de actuación y de danza", dice. 

Parigi trabajó un año en Argentina y resolvió irse a Francia, a hacer una audición en la escuela más reconocida de teatro físico y circo contemporáneo: Centre des Arts du Cirque Le Lido, en Toulouse. En ese lugar estuvo tres años, y pudo trabajar en proyectos grandes y otros más independientes. En 2013 decidió volver al país para poder inyectar todo ese aprendizaje. Una amiga, Leticia Vetrano, la convocó a ella y a otra gente para fundar Proyecto Migra, que es una cooperativa cultural de trabajo, una plataforma de teatro físico y circo contemporáneo. Desde ahí realizan proyectos pedagógicos, festivales y crean espectáculos. Vetrano es hoy la presidenta de la cooperativa.

Una de las escenas en Consagrada.

"Además de Consagrada, actúo en otro -sigue Parigi- espectáculo que se llama Un Domingo (los sábados a las 22.30 y los domingos a las 19 en el Galpón de Guevara), que es una creación de esta cooperativa. Otro proyecto importante es Eureka, que es una formación que dirijo, que tiene mucho de la filosofía de la escuela que hice en el exterior. Soy la directora pedagógica y somos cinco docentes fijos. Lo que brindamos tiene que ver más con una dramaturgia teatral que con un despliegue acrobático". Parigi le dedica ahora todo el tiempo a las artes escénicas, danza acrobática, teatro físico y circo contemporáneo. Es docente, hace producción y también dirige. 


Consagrada pudo contra la pandemia


La obra sale a la luz en septiembre de 2021, pero empezaron a crearla en diciembre de 2019. Se demoró todo por la pandemia. Cuando estuvieron por arrancar surgió la segunda ola, a comienzos del '21, y tuvieron que seguir esperando. Como es un unipersonal ella podía ensayar en la casa, y cuando estaban por estrenar se dieron cuenta que un mes antes eran los Juegos Olímpicos de Tokio. 

"La difusión del estreno coincidió con los Juegos, y justo ocurre la situación de (la estadounidense) Simone Biles, que blanquea sus problemas mentales. Eso fue importante porque de lo que iba a hablar la obra estaba siendo actual. Entonces, era muy bueno que no quedara en una historia personal, sino que podía ser colectivo", expresa.

La obra fue declarada de interés general.

Y destaca: "Lo principal era que para alguien que no hizo deporte pudiera interpelar la obra. El género es un biodrama, donde vos tomás material autobiográfico, pero también está ficcionalizado. Lo que se ve es parte de mi vida personal. La esencia y un material muy concreto están presentes ahí, más allá de que algunas cosas las acomodamos un poco, sobre todo para que no quede en un estilo personalista. El deporte de alto rendimiento tiene una parte oculta, y era la que nos importaba para ponerle luz a eso".


Su aporte a Deportistas del Campo Popular  


Parigi integra una familia muy comprometida políticamente, con mucha conciencia social. En la mesa de su hogar se hablaba de la democracia, de los Derechos Humanos, y de toda la actualidad. 

"A partir de que nace Consagrada, vuelvo a ponerme en diálogo con el mundo deportivo. Eso es muy fuerte. Ahí conozco gente muy hermosa como Inés Arrondo (Secretaria de Deportes), y mayormente a Jon Uriarte (medallista olímpico, referente de Deportistas del Campo Popular). El me contó que había gente que estaba pensando en la construcción de la política dentro del mundo deportivo, y me encendí mucho con eso. Además, la voz de los deportistas siempre fue muy callada, y este espacio me despertó ilusión, por eso me sumé", argumenta Parigi.

La juventud de Parigi durante su carrera.

A la protagonista le agrada ser parte de Deportistas del Campo Popular, "con los debates que se están abriendo. Tengo muchos roles pedagógicos, y mucha militancia en ese sentido. En escena, Consagrada también viene a ponerle voz a un montón de cosas, y eso es parte de la militancia. Me parece que este lugar lo encuentro desde lo que fui generando en mi mundo artístico, desde mis reflexiones como docente, o como encaro ciertas cosas. Y va más allá: "Ser madre también me trajo muchas cosas sobre la mesa, y no es casualidad que Consagrada haya aparecido luego de mi maternidad". 

Para ella, cuando el deportista ocupa un lugar de representación nacional, esa voz se expande de otra manera y es muy importante ponerla al servicio de la construcción colectiva: "Necesitamos sumar en la despatriarcalización del deporte, un deporte con perspectiva de género, democrático, con cuidado en la salud física emocional y mental de les deportistas". 

Parigi continuará con la obra durante los próximos tres viernes de junio, en el teatro El Galpón de Guevara, a partir de las 21 horas. La ubicación es Guevara 326, Caba, y las entradas se pueden comprar en Alternativa Teatral. 

Por otro lado, el 21 de junio próximo, a las 18 horas, se hará Consagrada en el Cenard, para deportistas, entrenadores, dirigentes y todo el arco deportivo. Ese día estará coproducida entre Consagrada, la Secretaría de Deportes, y también el Comité de psicólogos del Cenard. Luego de la función habrá una ponencia de reflexión compartida entre Jon Uriarte, Daniela Conde (ex gimnasta y entrenadora) y el periodista Ezequel Fernández Moores. La jornada cerrará con un momento de debate.

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