Tercera parte de una trilogía que se fue haciendo sobre la marcha, la película es una celebración del personaje de Moacir, un brasileño de pasado difícil que vivió un inesperado renacimiento como showman. El film juega con las relaciones entre lo real y lo fantaseado.
Moacir III funciona como una metapelícula, que ficcionaliza sobre el hecho de ficcionalizar.