En medio de la espera por los resultados del análisis de ADN que arrojarían luz sobre la identidad del cuerpo calcinado hallado en un descampado, el caso de Thiara ha generado una profunda intriga en la sociedad. El trágico episodio ha dejado al descubierto una serie de revelaciones y contradicciones que desafían a la justicia y a la comunidad.

La jueza Gisela Flamini, a cargo de la Instrucción de Violencia de Género y Protección Integral de Menores N° 2, ha tomado la decisión de procesar y ordenar la prisión preventiva de Roberto Carlos Rivera, de 43 años, bajo la acusación de homicidio agravado por razones de género, más conocido como femicidio. Sin embargo, existen incógnitas en torno al caso siguen sin conocerse.

La historia se complica aún más cuando diferentes versiones de los hechos emergen de las voces del padre de Thiara y su padrastro. Si bien nadie duda de que Carlos Rivera es el responsable del asesinato, las declaraciones de los adultos acerca de la vida de la niña han desatado una serie de interrogantes.

La detención de Rivera llevó a la viralización de fotos de una niña de 14 años que había estado desaparecida, pero posteriormente, el padre de Thiara afirmó que la última vez que la vio, ella había prometido regresar al día siguiente para almorzar. Sin embargo, el hombre sostiene que nunca imaginó que su hija fuera la persona encontrada en ese descampado, a pesar de no haber tenido noticias de ella una semana después de lo prometido.

El enigma de por qué nadie notó la desaparición de la niña hasta que se detuvo al presunto asesino ha generado todo tipo de especulaciones en la sociedad. Los relatos convergen en la triste realidad de que Thiara habría sido víctima de estupro durante años, y su entorno familiar estaba al tanto de ello.

Los adultos responsabilizan a la víctima fatal con un discurso que la revictimiza, aludiendo a que era una "niña rebelde". Las versiones varían en cuanto a la búsqueda de ayuda estatal, y el padre biológico sostiene que presentó una denuncia por estupro ante la policía, que supuestamente no quisieron tomar. Además, él afirma que Thiara le pidió ayuda para denunciar a su madre por no dejarla salir, y el sostiene que fue así que el caso llego a la Dirección de Niñez y Adolescencia. En un medio nacional el padre contó que conoció al asesino porque compartieron culto y sostuvo que la familia materna había sido negligente durante la crianza. 

Por su parte, el padrastro de Thiara, defiende una versión diferente, alegando que denunció la situación de la niña ante varias entidades estatales en numerosas ocasiones. Según él, buscaron ayuda debido a la ausencia de la niña en la escuela y su tendencia a vagar por las calles. Según esta versión, la madre de Thiara es quien habria recurrido a la Dirección de Niñez y Adolescencia para exponer la situación entre Rivera y Thiara porque los acercamientos entre el supuesto pastor y la víctima habían pasado límites. Por ello será clave lo que digan los informes de Niñez y Adolescencia para afirmar o rechazar este dato. Según Maria Perovich, la querella de la madre de Thiara, alguien contestaba los mensajes desde el celular de la niña y es por eso que no la habían buscado hasta que dejó de contestar posteriormente del allanamiento a Rivera. Otro dato que debera constatar la justicia para conocer mejor el entorno en el que la niña llegó a quedar a merced de su agresor. 

María Perovich, expresó que Rivera conoció a Thiara por medio de su rol de pastor, y que de esa manera es que ella, junto con su familia, ingresan al círculo religioso que ahora es motivo de investigación. “No es que el detenido conoció a la víctima en una plaza, sino que lo hizo desde un ámbito religioso”, sostuvo la abogada. En este sentido, la investigación también indagara si es que Rivera utilizó el rol de pastor para iniciar una manipulación para con Thiara. Asimismo, existe la posibilidad de que otras personas también puedan sentirse manipuladas o afectadas por Rivera en su rol de pastor.

Aunque una fuente oficial, como es la Dirección de Culto, niegue a Rivera en ese rol, los investigadores analizan una supuesta manipulación, por parte del acusado, a seguidores en estado de vulnerabilidad. Y es en esa línea que pueden (o no) surgir nuevas denuncias contra Rivera.