El discurso del achicamiento del Estado es amigo de las derechas porque en esa medida de fundan las inequidades sociales más profundas. El trabajador estatal como sinónimo de vago o ñoqui esconde la desesperación de los gobiernos neoliberales por quitar derechos y amplificar las brechas con los que menos tienen. Por qué es fundamental cuidar a quienes nos cuidan desde las políticas públicas.