El mapa dibujado por Matías Santana gana importancia tras la autopsia
Un testimonio que sigue siendo clave
El miembro de la comunidad Lof declaró el 5 de septiembre y dibujó un mapa con el lugar donde vieron por última vez a Maldonado, y la ubicación de los gendarmes que lo estaban persiguiendo a los tiros.
Echazú, ensangrentado. “No fue nada, no sé”, dijo en el momento.Echazú, ensangrentado. “No fue nada, no sé”, dijo en el momento.Echazú, ensangrentado. “No fue nada, no sé”, dijo en el momento.Echazú, ensangrentado. “No fue nada, no sé”, dijo en el momento.Echazú, ensangrentado. “No fue nada, no sé”, dijo en el momento.
Echazú, ensangrentado. “No fue nada, no sé”, dijo en el momento. 

Desde Esquel

El testimonio de Matías Santana sigue siendo clave para comprender la cacería iniciada por la Gendarmería el primero de agosto, que terminó con la muerte (y desaparición forzada por 80 días) de Santiago Maldonado. Es central en tanto logró ubicar en un croquis elaborado durante su declaración, realizada el 5 de septiembre, el lugar exacto donde fue visto con vida por última vez Santiago. También la ubicación de los gendarmes, la descripción que hicieron otros peñis de cómo Santiago ingresó al río y regresó, y al hacerlo se encontró con los uniformados que disparaban sus balas antitumulto hacia el Río Chubut. La cacería sobre la orilla incluyó los disparos realizados por Darío Zoilán, tal como reconoció el escopetero en su testimonial (sin decir que eran hacia Maldonado), como así también las piedras que lanzaban los gendarmes, como fue el caso de Neri Robledo. Santana también narró el momento exacto en que la Gendarmería rompió el candado de la tranquera de la comunidad mapuche con una tenaza. Este cronista describió en estas mismas páginas un video encontrado en el teléfono de Zoilán donde puede verse a un uniformado con la tenaza en cuestión. 

“La Gendarmería baja de abajo (desde el cruce de El Maitén), en fila, ocupando la ruta y los costados. Los del costado venían tirando. Donde hay un cartel verde, la camioneta blanca rompe la fila (Ford Ranger). Los chicos corren y se meten dentro del campo. Entramos y ahí nos estábamos yendo para la guardia pero la Gendarmería no dejaba de tirar tiros. Estaban apostados en el alambre, seguían tirando para entrar. Seguimos haciendo ejercicios de autodefensa y ahí es donde entró el Unimog (que en realidad es un Eurocargo) que atraviesa la tranquera y los tiradores con escopeta, junto a un efectivo con escudo, entran corriendo. ‘Agarren, agarren’, gritan y ahí salimos corriendo”, narró Santana al inicio de su testimonial. 

La descripción fue precisa, como pudo reconstruir PáginaI12 en ediciones anteriores. La camioneta blanca era la Ford Ranger OLW 237, conducida por Martín Ahumada, en la que luego se movieron Emmanuel Echazú y Pablo Escola. El Unimog fue en realidad un camión Eurocargo, conducido por Lucio Buch, que llegó bastante cerca del río. El escopetero y el uniformado con el escudo eran Orlando Yucra y Aníbal Cardozo. 

En ese momento eran las 11.33 de la mañana. Toda la maniobra de avanzada hacia la comunidad Lof se había iniciado cerca de las 11.21. En la secuencia se lo ve a Echazú disparando hacia la casilla de guardia. A las 11.32 se lo ve a Santiago Maldonado, de campera celeste, salir corriendo por detrás de la casilla hacia el río. 

Durante su testimonial, le pidieron a Santana describir en el pizarrón la secuencia de los hechos. Hay que aclarar que cada vez que se le pidió a los gendarmes hacer el mismo ejercicio, tanto los abogados de Gendarmería como Gonzalo Cané, secretario coordinador con los Poderes Judiciales, se opusieron a que lo hicieran. 

Matías dibujó la ruta, la guardia vieja (que es donde observó una Unimog y la camioneta con un bulto negro, la Ford Ranger OLW 237 tal cual las imágenes que publicó PaginaI12), el camino interior que llega al río, la casilla de guardia, las vías, un camino interior que va hacia la guardia vieja, una tira de pinos, el río, la curva que hace antes de ingresar a la altura de la casilla de guardia, un cerro (que es la pendiente que conduce al cauce), la bajadita del lugar donde sacan agua, y la parte de monte. 

El primero de agosto, Matías Santana bajó hacia el río, hasta una zona donde tenía un caballo, hacia la derecha de la casilla (en dirección a Esquel). Santiago Maldonado estaba más arriba. Cuando estaba subiéndose a su caballo, escuchó: “¡Quedate quieto!” Según narró el uniformado Daniel Gómez, un gendarme gritó “tenemos a uno”. 

“Cuando me encuentro con los otros peñis del otro lado del río, me preguntan si habían agarrado a uno y digo que sí. Después se conversa con los otros chicos. El (Santiago Maldonado) se alcanza a tirar al rio, yo no lo veo. ‘Quédate quieto’, escuché, y ahí apreté las cinchas y subí en seguida. Santiago se tiró al agua pero llovían las piedras, los tiros, y se volvió para atrás, para la orilla. La última vez fue visto agarrado a una rama, agachado y los gendarmes atrás de él, tirándole”, describió Santana. En el dibujo que realizó en el pizarrón, Matías explicó que Maldonado bajó por un lugar más a la izquierda del camino que él había tomado para llegar al caballo. “El sector del río donde lo agarran es donde vamos a sacar agua porque ahí hay una huellita (y hace el gesto con manos y brazos de un camino hacia arriba), y ahí vamos a buscar agua, pescar”, sostuvo. 

Su relato sobre los disparos que los gendarmes realizaron sobre el río en el momento en que Maldonado intentaba cruzarlo coincide con la propia declaración del escopetero Darío Zoilán. Este afirmó que “bajé al río y realicé disparos neutros. Habré tirado 19 o 20 cartuchos”. Zoilán reconoció además que disparó hacia la zona donde había alguien que estaba cruzando o intentando cruzar el río. El escopetero luego se cruzó con Echazú, le preguntó qué le había pasado en la cara, y éste le respondió “no nada, nada, no sé”.

@spremici