Al frente de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires, Cristian Girard observa cómo está cayendo la recaudación producto de la caída de la actividad productiva. En este escenario, muestra su preocupación por la convocatoria del diputado nacional libertario José Luis Espert a no pagar los impuestos provinciales. Ese pedido fue avalado por el presidente Javier Milei. 

"Cuando la persona termine con las cuentas embargadas, ¿le va a pagar Espert sus gastos?", se pregunta Girard sobre los juicios que deberían afrontar los que sigan los consejos de Espert.

Espert dijo que "el aumento del inmobiliario residencial y del inmobiliario rural no hay que pagarlo, y eso no es rebelión fiscal al pedo, sino rebelión fiscal con sentido común". Por sus dichos, el legislador nacional por la provincia, ya fue denunciado ante la Justicia Penal. Además, el diputado por General Pueyrredón Gustavo Pulti ingresó un pedido de juicio político. 

Sucede que Espert convocó a incumplir con la Ley Impositiva provincial que fue aprobada con amplio apoyo de la oposición a fines del 2023 luego de que, como remarca el presidente de ARBA, el Gobierno nacional no elaborara un presupuesto para el 2024 e imposibilitara a la Provincia contar con uno propio. 

—¿Qué sucede si alguien decide no pagar un impuesto?

—Estaría infringiendo la ley.

—¿Qué significa este pedido de Espert?

—Es una irresponsabilidad. Porque si alguien que no lo sabe y de canchero dice “yo no pago” como dice Espert y después tiene que pagar 70 mil pesos los honorarios de un abogado por un juicio, ¿se lo va a pagar Espert? La persona termina con la cuenta embargada. ¿Le va a prestar plata Espert para cubrir sus gastos? Es una irresponsabilidad de Espert y del presidente retuiteando. El presidente tiene que estar para cuidar y ser responsable con todos los argentinos. Mandar a los propietarios a no pagar impuestos y que después enfrenten problemas judiciales y padezcan costos como entrar al Veraz es irresponsable. ¿Alguien les dijo que no podés tomar créditos si estas en el Veraz?

—El Presidente habla de que debería ajustarse “la política” y no aumentar impuestos.

—Haz lo que digo mas no lo que yo hago, porque eso no lo hace el Gobierno Nacional. Le subieron impuestos al sector privado y solo bajaron jubilaciones, echaron gente y eliminaron los subsidios al transporte. ¿A quién ajustaron?

—¿A quién?

—Les subieron la presión a los de abajo, mientras que los beneficios son para los tenedores de deuda, para la gente que invierte en la timba. El trabajo para bajar el riesgo país tiene como contracara inmediata una ganancia patrimonial para quienes invirtieron en riesgo argentino a costa de que se vuelva a pagar el IVA, a costa del bolsillo de los laburantes que se quedaron sin subsidios en el boleto del colectivo, donde se licuaron salarios y se echa gente. Acá en la Provincia recaudamos con progresividad, con incrementos altos sobre sectores de alta capacidad contributiva para sostener el funcionamiento de un Estado que quiere redistribuir ingresos. Donde se busca fortalecer los servicios alimentarios en el conurbano, mejorar los salarios docentes, los sueldos y equipamiento de la policía y se sigan construyendo escuelas y hospitales.

—¿En la Provincia no hay un impuestazo como afirma un sector de la oposición?

—Lo primero que hay que decir es que en un contexto de 276 por ciento de inflación, todo está subiendo. Sino parece que decir que no hay un impuestazo es porque no hubo aumentos, cuando quizás alguien pasó de pagar 8 mil a 20 mil pesos de impuesto inmobiliario. Pero la inflación es eso: todo va para arriba nominalmente. En ese contexto, los economistas sabemos, aunque parezca que Milei y Espert se hayan ausentado a la clase que lo explicaba, que si algo sube por debajo de la inflación, en términos reales, está bajando. Por eso digo que no hay un impuestazo.

—¿Pero no es muy elevado el aumento?

—Más de un 99 por ciento de las partidas del inmobiliario rural y urbano tuvieron topes del 200 por ciento en sus aumentos cuando la inflación fue del 276 por ciento a febrero. Sólo un pequeño grupo de 2.138 partidas les aumentó en relación al 300 por ciento.

—¿Por qué quedaron afuera del tope?

—Son los campos cuya valuación ronda los 3 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que la última revaluación fiscal fue en 2012, por lo que está atrasada. En este segmento no hubo ningún tope para los aumentos y el incremento se basó en el coeficiente sobre la base imponible que es del 300 por ciento. Por lo que, como mucho, pagaran un aumento del 315 por ciento. Sucede que toda la situación económica actual es mala. Cuando vas al supermercado y comparás lo que gastabas en febrero del año pasado con lo que gastaste ahora es una locura. Lo que se incrementó la leche, el pan, la comida en general, es mucho más de lo que se incrementó el impuesto inmobiliario.

—¿Cuál fue su reacción cuando leyó al Presidente validando el pedido de una “rebelión fiscal”?

—La primera sensación fue que estamos en un proceso de degradación acelerada de la autoridad presidencial. Ver al Presidente opinando como un forista, tuitero o panelista de televisión cuando tiene mandatos constitucionales, es un paso más en esa degradación. Pero no deja de ser una continuidad con la idea de Mauricio Macri, que dijo que en este país no se puede crecer pagando impuestos. La derecha es consistente en este deseo de no pagar impuestos.

—¿Por qué el Presidente avala una declaración de esta índole?

—Veo un cinismo espectacular de parte del Gobierno nacional. Mientras que por un lado asumieron diciendo que iban a cortarse un brazo antes de aumentar impuestos, lo primero que hicieron fue volver a cobrar el IVA, aumentaron el Impuesto País de 7,5 por ciento a un 17,5, mantuvieron el cobro de las retenciones y ahora quieren mandar un proyecto de ley para reintroducir el impuesto a las ganancias con mínimos no imponibles cercanos a línea de la pobreza. Acusan a la Provincia de confiscatoriedad por el impuesto inmobiliario y ellos están masacrando a la gente de a pie, a los trabajadores, a los que menos tienen, para, al mismo tiempo, forzar un equilibrio fiscal pulverizando las jubilaciones, las transferencias sociales y los salarios públicos. De todas maneras considero que, ante todo, hay una maniobra distractiva.

—¿A qué se refiere?

--Me baso en lo que dijo el Presidente: se vienen los dos peores meses. Milei dijo que marzo y abril serán los peores meses y después habrá un rebote en V. Entonces, usan estas maniobras.

—¿Qué posibilidades tiene de darse ese rebote?

—Eso está por verse, no me queda claro cuál va a ser el motor de tracción para ese crecimiento post caída. No veo si va a ser el consumo, la inversión o las exportaciones, que son los tres motores por los que crece la economía. El gasto público no va a ser porque Milei lo recortó. Además, hay una contracción monetaria fatal, con lo cual me cuesta ver cómo la demanda en el marco de una contracción fiscal y monetaria pueda responder expansivamente. Pero supongamos que podés pensar que habrá una apreciación cambiaria y una reducción de inflación que va a ser que la restricción monetaria se vuelva expansiva, ¿será el consumo lo que va a traccionar el crecimiento? ¿Habrá lluvia de inversiones como prometió Macri? ¿Vamos exportar más desde mayo? ¿Qué vamos a exportar? A este escenario hay que sumar que se acaba la luna de miel de los cien días y empieza a haber desocupación, un fenómeno novedoso.

—¿Entonces?

—Una cosa es tener ingresos y que llenar un changuito en el supermercado te cueste 60 mil pesos y otra es no tener ingresos y encima te cueste 300 mil llenarlo porque los precios son desorbitados. ¿Cuánto aguanta el colchoncito de ahorro? Ahí es donde digo que el elemento distractivo es pegarle al gobernador. Que se hable de rebelión fiscal o de cualquier cosa y no de la inflación o la licuación de ingresos.

—Ante el pedido de no pagar impuesto de parte de Espert, ¿llegaron notificaciones a ARBA en sintonía con estas declaraciones?

No hemos recibido ninguna notificación ni planteo de índole jurídica. El problema que tienen ahí es que entrarle al impuesto por el lado de la falta de razonabilidad del porcentaje de aumento tiene una limitación.

—¿Cuál?

—Que la inflación fue del 276 por ciento a febrero. Si la inflación es 0 y yo te aumento algo el 30 por ciento, me podés decir que es irracional. Cuando la inflación es del 276, el juez que dicte medida no le puede escapar al conocimiento científico. Es difícil que encuentren alguien que falle en esos términos.

—¿Los aumentos no atentan contra la propiedad privada como señaló Milei?

—Cuando ves lo que pagan anualmente de impuesto inmobiliario los propietarios de esos campos de 3 millones de dólares, el monto equivale el 0,3 por ciento de su valor de mercado. Eso claramente no atenta contra la propiedad privada. No es el 15 por ciento del valor del campo, por ejemplo. Me parece que va a ser difícil que un juez defina en la línea que propone sector privado sobre una inconstitucionalidad de la ley. Y agrego algo más: Milei le cobra al campo las retenciones, que son un 30 por ciento de la facturación. Eso es mucho más que el impuesto inmobiliario de la provincia. Esto hace pensar que si el Poder Judicial falla en contra del impuesto inmobiliario no estaría guardando relación con la política tributaria nacional. Por eso creo son todos elementos distractivos. Son fuegos artificiales.

—¿Experimentó una caída la recaudación provincial?

—Sí, obvio. Hay una caída de la actividad en la base imponible en comercio, industria y construcción.

—¿La Provincia puede compensar de alguna manera esa situación?

—Previendo que iba a ser un año difícil para la actividad productiva, se pensó una Ley Impositiva acorde. Por ejemplo, se eliminaron exclusiones y exenciones sobre la renta financiera de los bancos. Esto permitió que, básicamente, los bancos paguen Ingresos Brutos por el rendimiento de las Leliq. Es algo que ya había hecho la Ciudad de Buenos Aires y que le permitió aumentar la recaudación.

—¿Alcanza?

—Siempre hay que pensar que la provincia de Buenos Aires tiene un déficit estructural en lo que respecta a la coparticipación. La actividad económica bonaerense tributa el 40 por ciento de los recursos coparticipables y a la provincia vuelve la mitad. A eso hay que sumarle otros tres factores. Primero, una crisis económica que genera una caída en los recursos tributarios tanto nacionales como provinciales. Segundo, que la Nación decidió desconocer transferencias no automáticas, que no quiere decir discrecionales. Eran fondos que estaban normados en decretos y leyes que Milei los desconoció y se quedó con plata que es de la provincia. Y, tercero, ahora se le suma un pedido de que no se paguen impuestos.

—¿Por qué cree que se desarrollan todas esas medidas y actitudes?

 

—Es una asfixia financiera a la provincia con el supuesto objetivo de forzar un ajuste a la política. Pero lo que quieren es que los pibes que vayan a la escuela y no haya comida. Es sádico. No contentos con lo que hacen ellos, quieren que Axel también se desentienda de los pibes. Quieren que no les den los remedios en las salitas cuando los medicamentos subieron una locura. Axel no aumenta los impuestos para subir el gasto: lo hace para mantener la estructura actual. Así no se potencia el ataque de Milei sobre los bonaerenses. 

—¿Cómo va a actuar ARBA en caso de que un contribuyente no cumpla con la Ley Impositiva?

—La máxima dificultad que tendrá el contribuyente frente al Estado es enfrentar un juicio que cuenta con herramientas como los embargos para forzar el cumplimiento de la ley. En primer término, si vos no pagás, desde ARBA se hace una gestión de cobranza por apremio. Esto es que se te llame, manden mails y mensajes. Si no contestás, se notifica de que se eleva a juicio y tenés que tratar con un apoderado fiscal. Si en el marco de ese juicio el apoderado fiscal ve que no tenés voluntad de pago, solicita un embargo de las cuentas bancarias. Y en la realidad eso hace que termines pagando.