El siglo XX tuvo algunos marcos que permiten periodizarlo. El primero hecho marcante fué el inicio de la primera guerra. El segundo, la crisis de 1929. La tercera, el inicio de la segunda guerra. El cuarto, el surgimiento del mundo bipolar, al final de la segunda guerra. El quinto, el fin de la Unión Soviética y el resurgimiento de un mundo unipolar. A lo largo del siglo se dio el agotamiento de la hegemonía mundial de Inglaterra, la disputa entre Estados Unidos y Alemania por la sucesión en las dos guerras mundiales, el período de la hegemonía compartida entre el bloque liderado por los EE.UU. y el liderado por la URSS, el fin de ésta y el retorno a un mundo uniploar bajo la hegemonía norteamericana.

Es en este escenario mundial en que se da la transición del siglo XX para el XXI. Este siglo ya ha vivido fenómenos muy importantes. En primer lugar los gobiernos antineoliberales en America Latina, que han demostrado que es posible tener gobiernos con esos rasgos, ademas de proyectar a los principales lideres de izquierda en el mundo. En segundo lugar, el nuevo siglo ha visto la expansión de gobiernos y líderes de la ultraderecha, de los cuales Donald Trump y Jair Bolsonaro fueron los primeros. Hubo una recomposición de la derecha, que retomó el gobierno en algunos países – Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina.

La desaparición de la URSS y el campo socialista hizo emerger un mundo unipolar, sustituyendo el mundo bipolar. El bloque occidental surgió como única superpotencia mundial, dibujando un escenario que parecía proyectarse hacia todo el siglo XXI.

Pero la historia tenía reservada nuevas sorpresas. En el plano internacional, Rusia y China han establecido acercamientos como nunca en el pasado. Rápidamente se ha configurado un nuevo escenario político a escala mundial con el retorno a un mundo bipolar.

Quien mejor ha captado esas trasformaciones ha sido el historiador inglés Peter Frankopan (foto). En su libro "El corazón del mundo – una nueva historia universal a partir de la Ruta de la seda". Y en su libro posterior: "Las Rutas de la seda".

“Bajo varios aspectos, el final del siglo XX y el inicio del siglo XXI han representado una especie de desastre para EE.UU. y Europa, conforme han trabado una fatídica lucha para mantener sus posiciones en los territorios vitales que ligan el Oriente al Occidente." (Frankopan, "El corazón del mundo") Lo que mas impresiona respecto a estos acontecimientos es “la falta de visión de Occidente respecto a la historia global". Agrega Frankopan: “Del este al oeste, las Rutas de la Seda están resurgiendo.” Y complementa: “De lo que estamos siendo testigos, sin embargo, son los dolores de parto de una region que ya ha dominado el panorama intelectual, cultural y económico y que ahora reemerge.”

Se trataria de “señales de un cambio de centro de gravedad del mundo – que vuelve al lugar donde había estado durante milenios”. Mas que ello: “La era de Occidente vive una encrucijada o, a lo mejor, su final”. Para el Ministerio de Defensa del Reino Unido: “El período hasta 2040 será un tiempo de transición.”

Frankopan concluye su obra afirmando: “El mundo está cambiando a nuestro alrededor. En la medida en que entramos en una era en que la hegemonía política, militar y económica de Occidente va siendo presionada, la sensación de incertidumbre es perturbadora." Mientras tanto, “van siendo articuladas en silencio múltiples redes y conexiones a lo largo de las espina dorsal de Asia; o mejor, ellas están siendo restauradas. Son las Rutas de la Seda.”

Ese es el escenario central de la disputa hegemonica en el Siglo XXI.