Néstor Barrón poeta y escritor, recopilador de una antología de poesía mapuche
“La poesía siempre interroga a la sociedad y a la política”
Con prólogo de Osvaldo Bayer, Néstor Barrón publicó Antología de la Poesía Mapuche Contemporánea Kallfu Mapu (Tierra azul) y se internó en un mundo nuevo y complejo, la cultura de la palabra ancestral con una gran carga de sentido hoy perseguida en ambos lados de la cordillera tanto en la Argentina como desde hace años en Chile, en especial durante la dictadura de Pinochet.
Imagen: Dafne Gentinetta

–¿Por qué decidió hacer una antología de la poesía mapuche, cómo llegó sus obras?

–Soy poeta y la poesía me interesa toda, soy lector de poesía y dentro de eso, que es un gran universo, una de las cosas que me interesó es la poesía primitiva, como se llamaba en otras épocas. Recuerdo un libro de Ernesto Cardenal, el poeta nicaragüense donde el recopilaba poesía de todas las culturas de América del sur hasta de las tribus de Estados Unidos y ese libro me impresionó mucho.

–¿Qué era lo que te interesó de esa poesía?

–Lo no literario, la relación tan directa del poeta con lo que vivía, en muchos casos con la tierra, con la naturaleza en general, la relación del poeta con su propia vida sin el filtro, de la literatura del bien decir o no según quien lo mire, por eso esa poesía me resultó interesante porque era gente contando lo que vivía.

–¿Le llamó la atención la espiritualidad de esa producción?

–También una espiritualidad sin ninguna forma oficial, una espiritualidad más natural, nacían con eso y con eso crecían y con eso vivían, no había instituciones que les dijeran qué debían creer o no debían creer, esta cosa fuera de la cultura oficial cultura y académica.

–¿Se nombra mucho en la antología al abuelo, al padre, le llamó la atención cómo aborda la poesía sobre los vínculos parentales?

–Tiene que ver con esa visión poética que incluye desde lo muy pequeño que es lo que tengo al lado como el abuelo, el padre, la tierra y desde ahí se proyecta a algo que puede ser universal y lo puede leer alguien que nació y vivió en una ciudad y sentir ese reflejo de cosas en el buen sentido de la palabra primitivas.

–La naturaleza es un significante más, es un lugar de asombro. ¿Cómo fue que seleccionó los textos?

–Es parte concreta de la vida, el libro nace como un capricho mío. En un momento, a mediados de 2000, el tema mapuche se había convertido en una moda , una moda intelectual, los intelectuales son muy fashionistas, le gustan las modas, no me molesta excepto en el punto que cuando hablás mucho de algo que hay que defender tenés que hacer algo concreto, me parece que hablar no es demasiado operativo en este mundo y yo veía que se hablaba en todos lados, se discutía, se reivindicaba esta cultura y después me doy cuenta que en la práctica nadie les consiguió una invitación a un programa de TV y ahí me encapriché un poco, hay que hacer algo concreto que es un libro, que es un objeto que se tenga en las manos. La cultura mapuche no tenía y no tiene vías de difusión, del lado chileno es bastante duro no tienen acceso a nada, nunca vas a escucharlos en las radios en ningún lado y del lado argentino hay diferencias pero no tienen acceso a nada.

–Es casi peor la indiferencia.

–En 2000 aparece algo que a la gente que quería que no aparezcan por ningún lado no le gustó, que era internet. Ahí no hay manera de impedir que alguien suba un poema y así es como un montón de poetas mapuches empiezan a difundirse, de hecho algunos de ellos que están en el libro han logrado una difusión amplia y fueron invitados a otros países. Me pareció encantadora la idea de que siempre hay una manera de meterse porque Internet no tenía ninguna regulación, nadie podía decir no publiques y través de la red comencé a contactar a los poetas empecé a charlar con ellos con la idea de que lleguemos a publicar algo, mientras tanto empezaba a romperle la cabeza al editor para convencerlo y editar la Antología.

–Hace poco tiempo que parte de los intelectuales tomaron contacto con la problemática mapuche…

–Yo vivía en una pensión en el centro de Roma en el año 2002 y frente a la Embajada argentina veo una pintada “A fianco dei mapuci e del popolo argentino” (Al lado de los mapuches y del pueblo argentino). No pude evitar detenerme a mirarla, me causaba gracia pero también un toque de enojo, por aquella época acá no se hablaba en ningún medio escrito ni audiovisual de la cuestión mapuche. Ni siquiera se los mencionaba porque la idea general de los argentinos es que se trataba de una cultura muerta, de un tema folclórico, a veces de una curiosidad turística y nada más. Esa tarde en Roma, mirando la pintada lo primero que pensé es que los intelectuales parecen ser iguales en todo el mundo, todos viven dentro de la misma media académica-política, una media dentro de la cual el clima teórico es maravilloso y el contacto con la realidad es nulo.

–¿Cuál fue la reacción de ellos cuando un poeta argentino estaba preparando un libro sobre sus obras?

–Asombrados, de absoluta colaboración incluso hubo dos o tres casos que era la primera vez que publicaban algo y hay un caso de un poeta que tenía una posición de no publicar, me contacté primero con los que son más conocidos a nivel académico como Elicura o Graciela Huinao y ellos me fueron derivando a otros. Traté de poner la mayor cantidad de material posible, les pedí que ellos también hicieran su propia selección y mandaran una cantidad de poemas. Lo que yo más quería que el poeta expresara lo que él quisiera no lo que a mí me gustaba.

–La tierra y el amor a la tierra no es un elemento menor en el libro ¿Eso es lo que le llamó la atención para emprender la antología?

–Es un concepto fundamental el de la tierra porque para ellos es anterior al lenguaje, la tierra es lo que te da el lenguaje, no es la persona, el hombre la mujer los que mencionan las cosas sino es la tierra la que te da el lenguaje, por eso cuando ellos hablan de reconstrucción no solo hablan de que le devuelvan la tierra que también lo piden sino de reconstruir una cultura que tiene que ver con la lengua, también porque si se les quita el lenguaje se les quita la tierra de alguna manera, es difícil para la visión occidental europea, ésta casi no división entre la palabra y la cosa.

–¿En un sentido de cierta autonomía en relación a cómo se nombra?

–Digo la palabra roca, piedra, pero lo que existe es la piedra y la piedra me da esta palabra para que la nombre, la tierra, las personas, el árbol de ahí sale todo y el lenguaje es un “accesorio” más.

–¿Y la cultura mapuche cómo se aborda el tema del lenguaje, la palabra, el silencio en qué zona lo ubican?

–Es indisoluble, falta ese paso, el lenguaje nació de la tierra, es lo mismo y me pareció interesante la palabra que usaban ellos que es reconstrucción, por eso insisto que no es sólo la devolución de la tierra sino como una cultura, una vida y vivir y hablarse de cierta manera.

–La antología es una reivindicación del asombro como si todo se nombrara por primera vez.

–Para un tipo de ciudad, como es mi caso, la naturaleza es asombro en un sentido más superficial y en el caso de ellos es un constante redescubrimiento, una piedra no es igual a otra piedra y ningún amanecer es igual a otro, no hay un acostumbramiento al árbol, cada uno es una cosa especial.

–En el prólogo Osvaldo Bayer escribe que la cultura mapuche fue escondida. ¿Cómo vivió la realidad que ellos describen que son muy duras como el caso de que les sacan los hijos?

–En la práctica fue así, qué necesidad tenemos de aceptar otra cultura, en el libro hay una parte que tiene que ver con el tema rural y hay un par de poetas que hablan del mapurbe del mapuche urbano, en lo rural lo que hay es el abandono, la falta de trabajo y en lo urbano es ser el pobre más pobre de todos, el que va a tener que trabajar limpiando la calle o los baños, ellos hablan del mapuche viviendo en la ciudad, que es lo peor, que accede a los peores trabajos.

–Mucha de su estética plantea de la tierra sin mal ¿así lo vivió cuando leyó sus poemas?

–Es una visión más relacionada con la armonía que con el conflicto, no es esta cosa que vivimos nosotros, ver quién le gana al otro, ellos recrean un mundo, tratar de volver a un mundo que fue destruido, pisado y desde la poesía se cree que se puede reconstruir de alguna manera.

–Ellos dicen que su primera escuela es el fogón, los reúne el fuego en la lectura de poemas.

–En ésta y en otras culturas ancestrales la idea de la trasmisión es muy importante sobre todo en la cultura oficial se perdió mucho, está la cosa de la inmediatez, en la cultura mapuche y en otras culturas del mundo está la idea contraria, de que la tradición es buena y que no se puede avanzar sin la tradición, el mañana viene de ayer no surge de la nada. Y el fogón tiene que ver con juntarse y trasmitir, es algo que este mundo perdió bastante, el mundo de la “información”.

–Ellos, en su poesía encuentran síntesis.

–La poesía es eso: la síntesis de tantas cosas, cuanto menor distancia haya entre el sentimiento de la persona que está creando esto y la obra, para mí es más interesante, en estas culturas eso es casi directo, no hay refinamiento ni mediación, la cosa directa con lo que me pasa a mí que es la famosa manera de ser universal.

–Llama la atención en la Antología la invención de palabras (arreboles, amarillean), los largos silencios y relatos “la poesía es el hondo silencio de los asesinados” “tus lágrimas debes dárselas a las flores”.

–(Lee) “El lenguaje indómito nace en mis versos de la prolongada noche del exterminio” y esto también es la tradición y no sólo de cosas hermosas sino también venimos del exterminio, esa contradicción, nuestra historia dicen también es venir de la muerte, a través del poeta hablan todos sus muertos. Una de las poetas me dijo que está bueno unirse a una lucha pero que las modas son un peligro en cualquier caso y las intelectuales peor y ella me dijo estoy un poco cansada de que nos consideren el pueblo elegido y que cualquier cosa que haga esté bien, sólo acompañame en esta lucha, respétanos. En mi caso que soy hijo de extranjeros no me sale y no necesito hacer un rito a la Pachamama para estar de acuerdo con ellos, desde una cultura minoritaria cuando ves a un intelectual en Buenos Aires hablando en un bar de Palermo dirás porque no venís acá, me das la mano y hacemos algo (risas).

–“Canta un sapo y el pájaro carpintero aplaude, el miedo de mi sombra se durmió y destruyen las casas de rocas y piedras”

–Las rucas era el nombre de las casas hecha con piedras y barro, es el lenguaje oral mapuche en la forma de escritura, cada poeta la escribe como le parece, hay palabras que uno escribe de una manera y otro la escribe de otra, suena parecido porque es una transcripción fonética, el nombre del libro es Kalfu puede ser con una v corta, hay quien lo escribe con u.

–¿Cómo lo escribía cada poeta porque es una lengua oral…¿quién puede decirles cómo se escribe?

–Ellos escriben como hablan.Tiene que ver con lo que decía sobre la menor distancia posible entre lo que siento y lo que hago y lo que hay en todos estos poetas mapuches es un hilo en común que es la sinceridad y de la cosa directa que para mí trasciende esta cosa del valor literario, hay poetas que son adorados en las universidades y no me interesan porque son los experimentadores del lenguaje pero no trasmiten nada y yo quiero saber qué te pasa, la virtud de la poesía es la emoción y con ellos no me pasa.

–¿Cómo son las referencias políticas en la poesía mapuche?

–No hay muchas cosas directas pero a la vez casi que sólo hablan de eso, la poesía en general siempre interroga a la sociedad y a la política, ésta poesía por supuesto porque está hablando de historias terribles que vivieron pero me llamó la atención que no sea declamativa y panfletaria. El poeta es que el que viene a contar lo que le está pasando a su gente.

–En la época de la Unidad Popular en Chile se nacionaliza el cobre, se da la copa de leche a todos los niños de y se reivindica el lugar de los pueblos originarios ¿Cómo ve lo que vino después?

–Después de la experiencia de la Unidad Popular se entró en todo lo contrario, ocurre el golpe de Pinochet y desde ese esquema casi desaparecieron la idea, no sólo la persona mapuche, las ideas, me parece conmovedor haber pasado por todo eso y seguir luchando, seguir cantando, me parece que es una lección, como que las cosas deben ser logradas ahora y si no de todas formas vamos a seguir estando, quizás en culturas más civilizadas hubieran dicho ya está, hasta acá llegamos, como decía Gelman “Hay que aprender a resistir”. La experiencia de resistencia es siempre aleccionadora, en este caso son siglos así, siempre es aleccionador enseñar a resistir. Y las cosas se resuelven con la acción si no es una moda, el libro salió, se publicó en Chile.

–Durante los días de desaparición de Santiago Maldonado se estigmatizó a la cultura mapuche, salieron a flote rasgos muy xenófobos y racistas de parte de la sociedad ¿Cómo evalúa este fenómeno?

–El problema de los medios es que necesitan hablar sin pausa y eso ya me molesta, algunas personas pueden tener un acercamiento profundo hacia un tema que puede ser éste pero la mayoría de las personas no…

–Hay gente que se enteró que en nuestro territorio que hay comunidades mapuches…

–Una movida mediática no les va a hacer nada, van a seguir escribiendo poemas o reclamar por su territorio y me molesta porque mucha gente habla porque escuchó…en Chile en la práctica es más duro pero hay más organización, aquí hay mas indiferencia y una consecuencia de esta desgraciada situación que estamos pasando es que mucha gente se enteró que en la Argentina también hay mapuches.

–¿Cómo vivió los días en que estuvo desaparecido Santiago Maldonado luego de apoyar la causa mapuche?

–Siento esta presión espantosa de la dictadura de los medios que me quieren decir lo que yo tengo que decir o pensar, porque quieren que todo el mundo tenga una idea y las cosas a veces son más simples, reprimieron, fueron y mataron, debe ser esa la explicación más simple si se puede llamarlo de esa manera.

–¿Qué sintió cuando Osvaldo Bayer aceptó hacer el prólogo del libro?

–Me parece increíble que ante todo apoya, él está y no se pregunta ¿me conviene, no me conviene, pagás no me pagás, qué vas a ganar vos? No se pregunta nada, lo vi ir a una escuelita del conurbano porque habían hecho una pequeña biblioteca que le pareció que debía ir, es un hombre que apoya causas en un mundo donde la solidaridad no abunda. En cuanto le contamos que qué va el libro dijo: “Por supuesto” y cuando nos encontramos el prólogo ya estaba hecho.