Mañana Chile celebrará elecciones presidenciales para el período 2018-2022
Una herencia para nada despreciable
Aunque persisten problemas estructurales como la desigualdad económica, la pobreza y la distribución del ingreso, el próximo gobierno asumirá con viento de cola por el alto precio internacional del cobre.
Preparativos para las elecciones en el centro de votación del Estadio Nacional de Santiago.Preparativos para las elecciones en el centro de votación del Estadio Nacional de Santiago.Preparativos para las elecciones en el centro de votación del Estadio Nacional de Santiago.Preparativos para las elecciones en el centro de votación del Estadio Nacional de Santiago.Preparativos para las elecciones en el centro de votación del Estadio Nacional de Santiago.
Preparativos para las elecciones en el centro de votación del Estadio Nacional de Santiago. 
Imagen: AFP

El gobierno chileno que resulte ganador en las elecciones asumirá con un escenario económico favorable debido al alto precio internacional del cobre, el principal caballo de batalla de las exportaciones del país, aseguró un economista. Mañana Chile celebrará elecciones presidenciales para el período 2018-2022 en conjunto con los comicios parlamentarios y los de consejeros regionales. La candidatura presidencial es disputada por ocho postulantes, entre ellos Sebastián Piñera, quien ya fue presidente del país en una oportunidad y a quien los sondeos le atribuyen un cómodo triunfo; Alejandro Guillier, de Nueva Mayoría (NM), y Beatriz Sánchez del izquierdista Frente Amplio (FA).

Los otros candidatos son Marco Enríquez-Ominami (PRO, desprendimiento de lo que fue la Concertación, hoy Nueva Mayoría); el ultraconservador José Antonio Kast; Carolina Goic, de la Democracia Cristiana (DC), y Alejandro Navarro y Eduardo Artés, representantes de la fragmentada izquierda.

Cualquiera sea quien gane las elecciones presidenciales “va a enfrentar un escenario favorable” en materia económica, aseguró el economista chileno Jorge Gajardo.

“Los próximos años Chile presenciará un ciclo de crecimiento, debido a que el precio del cobre es alto”, afirmó el economista y docente en la Universidad Central de Chile. El 49,5 por ciento de las exportaciones chilenas está representada por el cobre que, junto a la pesca forestal, agroindustria y forestación alcanzan cerca del 90 por ciento de la canasta exportadora del país.

En ese aspecto, “el desempeño del sector exportador es muy importante para una economía abierta como la chilena, en la que la explotación de recursos minerales es el principal pilar del comercio exterior”, agregó el docente. El modelo económico chileno “es liberal y está inscripto en la piedra de la constitución” sostuvo Gajardo, y argumentó que ese es uno de los motivos por los cuales el país “tiene una alta vulnerabilidad a los shocks externos”. Pese a que los ciclos de crecimiento están ligados a la situación de China, Estados Unidos e India, “Chile -a diferencia del resto de los países latinoamericanos- tiene una estabilidad bastante amplia y consolidada, y no tiene problemas de equilibrios macroeconómicos como inflación o desempleo”, aseguró Gajardo.

No obstante, el economista explicó que en Chile existen “problemas estructurales como la desigualdad económica, la pobreza y la distribución del ingreso”. “Este conjunto de problemas es más bien estructural y no coyuntural y será afrontado de distintas ópticas dependiendo quién asuma la presidencia”, remarcó Gajardo. Las encuestas atribuyen la victoria a Piñera, que ya gobernó Chile entre 2010 y 2014. “Es un neoliberal”, enfatizó el economista al explicar que “la concentración del ingreso no representa un problema desde su óptica”.

En los últimos 25 años el Coeficiente del Gini, que se utiliza para medir la concentración de la riqueza y en el que uno es el máximo de desigualdad en el ingreso y cero es el mayor nivel de equidad posible, permanece en los mismos valores en Chile, aseguró Gajardo. 

En 1990 el Coeficiente de Gini registró un valor de 0,50, mientras que en el 2016 giró en torno al 0,53 y 0,54. No obstante, Gajardo explicó que si se mide la desigualdad a partir de la tributación, y no de los ingresos, el valor asciende a 0,63, lo que demuestra un Chile más desigual de lo que se estima. “Existe una gran subestimación de los grupos ricos, hay una excesiva concentración en las esferas de más alto poder en Chile”, aseguró el economista. Otro de los grandes problemas es “la segregación y exclusión en materia previsional”, precisó Gajardo, al asegurar que en Chile “la pensión media es inferior al sueldo mínimo”.