La estatal Arsat lanzó dos satélites al espacio en los últimos dos años del kirchnerismo y tenía previsto continuar con un plan de desarrollo de la industria satelital que quedó en suspenso luego del cambio de gobierno. En diálogo con PáginaI12, el presidente de la compañía, Rodrigo de Loredo, ratificó que avanzarán con la construcción del Arsat-3, pero sostuvo que no lo harán con recursos del Tesoro. Confirmó que evalúan distintas alternativas para sumar privados al proyecto, aunque no dio plazos sobre su puesta en marcha. El funcionario opinó también sobre la autorización de satélites extranjeros, aseguró que están avanzando en la comercialización del Arsat-2 y con el Plan Federal de Internet y dio detalles sobre los convenios firmados con la consultora McKinsey y el Ministerio de Modernización (ver aparte).

–Usted destacó hace algunos días que Arsat va a cerrar el balance de este año con ganancia operativa, pero la contracara es una fuerte caída de la inversión.

–La caída de la inversión obedece en parte a una mayor eficiencia en el uso de los recursos. Esta administración está comprando más barato. Por ejemplo, vamos a pagar los seguros satelitales un 20 por ciento menos de lo que se pagaron el año pasado con una cobertura mejor a partir de una subasta realizada en el Banco Nación. En lo que refiere a la limpieza del predio, concluimos una licitación y la firma que ganó limpia una mayor superficie por un 20 por ciento menos en términos nominales respecto de la que estaba el año pasado.

–Pero en una empresa que construye satélites no debe ser muy significativo el contrato de limpieza del predio.

–Efectivamente, es un dato que no impacta en gran medida en el resultado económico financiero, pero eso se empieza a aplicar en todo. Porque así como puse ese ejemplo, que es gráfico, pongo el ejemplo del comedor, donde se quedó la misma empresa y ofrece el mismo menú a un 20 por ciento más barato que el año pasado. Y también nos pasó con el mantenimiento de la red de fibra óptica, lo que ya tiene otra escala. Iniciamos un proceso de licitación de nuestra red de fibra para salir de una dinámica de contratación que estaba cerrada a un conjuntito de empresas y estamos evaluando las ofertas que inéditamente presentaron 35 empresas. Hicimos un procedimiento abreviado y ya tenemos las ofertas y estamos adjudicándolas por un monto un 20 por ciento menor con un mayor despliegue de la red en condiciones operativas. En todas las obras de despliegue estamos pagando más barato. Se hizo un uso de la inversión mucho más eficaz.

–Pero la inversión disminuyó fuerte al dejar en suspenso la construcción del Arsat 3.

–Lo satelital también impactó, pero lo importante es que hemos tomado la decisión de convalidar la misión del tercer satélite. La creemos una decisión oportuna y necesaria porque hay una demanda creciente de servicios satelitales y no hay una oferta privada que todavía la satisfaga. Significa un aporte para la consolidación de un encadenamiento productivo y se propone brindar servicios de conexión a internet a los sectores más pudientes del país. Un ancho de banda satelital para brindar 15 o 20 megas a 40 dólares el mega por domicilio no es para garantizar la soberanía satelital ni para generar conectividad a lugares remotos. Esa es la tercera misión. Noso- tros la cambiamos en algunos aspectos pero la validamos como misión. Un punto clave es que decidimos hacerla sin aportes del Tesoro y sin asistencia crediticia que le quite crédito a otros proyectos de infraestructura básica que se propone llevar adelante el gobierno nacional.

–¿Pero entonces con qué recursos lo van a construir?

–Las alternativas son asociarnos con inversores privados u obtener recursos provenientes de endeudamiento a riesgo de la propia empresa.

–¿Por qué un privado se asociaría con Arsat para construir un satélite si los costos de construcción de ese satélite están por encima del promedio del mercado?

–Estamos trabajando para poder ofrecer una opción competitiva en términos de mercado.

–¿En qué plazos?

–No sé si llevará seis meses o un año. Es poco riguroso plantearlo así. Con el primer satélite se fue corriendo el arco varias veces hasta que se lanzó y a mí no se me ocurre decir que no se cumplieron los plazos. No soy proclive a dar plazos. Es un proceso.

–¿Ya están negociando con privados estas asociaciones?

–Sí, con operadores privados y con países de la región. Hemos hecho un road show en Estados Unidos. Hay distintas opciones. Negociar una preventa de capacidad, una opción de financiamiento a riesgo de Arsat o una opción de participación de un privado en el capex del lanzamiento.

–¿En ese último caso el privado no compraría capacidad sino que sería el dueño de un porcentaje del satélite?

–Puede ser el dueño de un 50 por ciento del satélite o de algunos transpondedores. Por ahora son negociaciones confidenciales. 

–¿Ese plan satelital no se ve jaqueado a medida que el gobierno habilita a satélites extranjeros a operar en la Argentina?

–Lo que está haciendo el Ministerio de Comunicaciones de ninguna manera es apertura de cielos. Entiendo que es resolver una mora administrativa en función de acuerdos de reciprocidad ya firmados. Sin duda, impacta sobre nosotros, pero me parece un poco ridículo pensar que podemos salir a vender el Arsat-2 al mundo sin que los países a quienes les vendo pretendan que satélites privados que ellos tienen puedan venderse en el mercado argentino.

–Pero hay varios satélites provenientes de países con convenios de reciprocidad que ya estaban brindando servicios en Argentina. El país ya había cumplido con su parte.

–No creo que sea tan lineal el planteo. A cada uno se le permitió la apertura del mercado argentino y en su oportunidad dio algo a cambio, pero es un tema que le corresponde definir al Ministerio de Comunicaciones. Lo que yo digo desde Arsat es que esas autorizaciones nos generan una mayor exigencia porque dejamos de pescar en una pecera.  Ahora bien, así como por un lado nos apegamos a la legalidad por otro lado presentamos un pedido al ministerio para que evalúe la situación de la empresa Hispasat, que a nuestro juicio está brindando servicios satelitales de manera clandestina y por lo tanto compitiendo con Arsat de manera desleal.

–¿Hubo alguna respuesta del Ministerio?

–Creo que han sido notificados tanto Hispasat como los clientes de esa empresa.

–Desde Hispasat dicen que habían presentado oportunamente el pedido de autorización para renovar su satélite, pero nunca se les aprobó.

–Puede ser, pero si vos presentás un pedido ante el Banco Central para que te autoricen a operar como entidad financiera y hay una demora, ¿te ponés una cueva? No me parece un buen argumento.

–¿Qué porcentaje de Arsat-2 se comercializó?

–Cuando llegamos el factor de ocupación de Arsat-2 era cero y hoy es del 38 por ciento.

–La gestión anterior dijo que la ocupación no estaba en cero.

–El factor de ocupación era cero. Ellos dicen que Telefónica tenía el compromiso de migrar, pero todavía no había migrado. También dicen que tenían conversaciones con Red Intercable, pero el contrato lo firmamos nosotros.

–¿Y cuál es la proyección de ocupación para el año próximo?

–Tenemos previsto llegar al 52 por ciento de ocupación del satélite al conectar 2000 escuelas rurales de diez provincias del norte argentino. Además, tenemos 12 propuestas comerciales en Estados Unidos. Con la gestión anterior no estaban ni siquiera iniciados los pedidos de autorización de landing rights (derechos de aterrizaje) del satélite en otros países. Nosotros los iniciamos y ya los tenemos en Estados Unidos, Canadá y Paraguay.

–Usted aseguró hace poco que en los últimos seis meses la red de fibra óptica operativa que controla Arsat trepó de 6500 a 17.500 km, pero documentos de la propia empresa destacan que en marzo la red de fibra iluminada llegaba a 15.700 kilómetros.

–La traza que estaba operativa eran 6500 kilómetros. Es decir, en condiciones de brindar servicios.

–¿Una red de fibra iluminada no es necesariamente una red operativa?

–Así es. Puede estar mal iluminada o puede estar iluminada una capa de servicios y no otra. Lo cierto es que había sólo 17 localidades conectadas.

–¿Cuántas localidades hay conectadas ahora?

–Hoy son 153 y para fin de año tenemos previsto llegar a 185 localidades. A su vez, en el primer semestre de 2017 llegaríamos a 495 como parte del Plan Federal de Internet. Se tiene previsto avanzar más rápido porque este año llevó tiempo la instrumentación de los procesos de contratación. Hemos logrado desmoronar el valor del mega mayorista en Argentina. Donde llegó Arsat y la oferta está abierta a la conexión, el precio del mega mayorista cayó de entre 70 y 200 dólares a entre 18 y 20 dólares. Y donde Arsat va a iluminar, los proveedores mayoristas privados ya están bajando los precios.

–En abril el secretario de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Héctor Huici, dijo que estaban evaluando abrir Arsat al capital privado, ¿está de acuerdo?

–Procuramos que Arsat apalanque inversiones. Entonces, nos parece una buena oportunidad explorar las asociaciones público-privadas, hoy contempladas en un nuevo marco normativo aprobado por el Congreso. Los tres principales proyectos para estimular la participación pública-privada son el despliegue de torres para servicios 4G, la misión satelital y aumentar el nivel de penetración de fibra óptica al hogar. Todo aquel privado que quiera venir a la Argentina a cavar zanjas y tirar fibra óptica al hogar va a tener un socio en el Estado argentino.

–Una cosa es asociarse con un privado y otra es abrir la empresa al capital privado.

–Hay un abanico de posibilidades para persuadir al privado.

–¿Entonces coincide con Huici en que abrir la empresa al capital privado es una posibilidad?  

–Estoy en desacuerdo con esa visión que decía que esta empresa se iba a privatizar o que iba a venir un privado a hacerse cargo de una inversión que hizo el Estado. Había personas que argumentaban que la empresa tenía que particionarse y venderse, pero no fue la opinión del directorio de esta empresa. Nosotros no estamos pensando, por ejemplo, en concesionar la red de fibra óptica ni en vender los dos satélites que tenemos, pero si contemplamos la posibilidad de sumar a privados en el proyecto de lanzamiento del tercer satélite. 

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El acuerdo con la consultora McKinsey

–¿En qué quedó el acuerdo con la consultora McKinsey?

–La contratación nos la sugirió el propio gobierno. Nos pidió que de arranque de gestión tuviéramos la apoyatura de consultoras de expertise internacional para elaborar un diagnostico y las primeras líneas de acción a seguir. El aporte de McKinsey nos sirvió, pero no fue una luminaria. En realidad, terminaron ratificando diagnósticos y proyecciones que nosotros medianamente también teníamos, lo que siempre es bueno.

–¿Ya terminaron su trabajo?

–Sí,  terminaron y presentaron los distintos informes en los plazos previstos.

–-¿Les pagó Arsat?

–En lo que a Arsat respecta sí.

–¿Eso significa que hay actividades que McKinsey realizó para otros organismos?

–Sí, McKinsey también brindó otros servicios, creo que al Ministerio de Comunicaciones o al Enacom.

–¿El data center fue transferido al Ministerio de Modernización?

–No, no podría ser así porque hay un impedimento legal ya que toda modificación del capital accionario de Arsat requiere la aprobación del Congreso.

–¿Y cómo es el acuerdo con Modernización?

–El plan que tenía la gestión anterior sobre el data center era vender servicios a los privados y a nosotros nos pareció que la prioridad es apalancar un proceso de modernización de lo público. Entonces hicimos un convenio con el Ministerio de Modernización, el cual es nuestro principal cliente.

–¿Pero quién les ofrece servicios a los organismos públicos?

–A los organismos públicos Modernización y a los privados Arsat.