TRABAJO
Una mesa sin mujeres
La reforma laboral, acordada en una mesa de machos entre el Gobierno y la CGT, usa como lavada de cara la ampliación de la licencia por paternidad para decir que está a favor de la equidad de género. Pero no implica una adaptación real de las licencias parentales a los pisos mínimos exigidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ni a las familias igualitarias. No se promueve una política de cuidado. Y no se tiene en cuenta a las trabajadoras de casas particulares, que son la mitad de las trabajadoras informales en la Argentina. Se propone una reducción de la jornada horaria que puede ampliar aún más la brecha salarial entre varones y mujeres, sin garantías ni promoción de mayor acceso a puestos mejor pagos. Tampoco se aborda la desocupación de las jóvenes menores de 29 años ni la inequidad del trabajo doméstico para mujeres y adolescentes. Y tampoco se pide la implementación del cupo laboral trans.























