En un reconocimiento anual que siempre genera expectativa, la revista People ha nombrado a Demi Moore como la Mujer Más Bella de 2025. La actriz de 62 años comparte abiertamente su proceso personal de aceptación física y emocional, luego de décadas en una industria que frecuentemente estigmatiza el envejecimiento. Moore habla sobre su preocupación ante los estándares de belleza de Hollywood y la tranquilidad que ha encontrado con los años.
Nuevas perspectivas desde La sustancia
El exitoso regreso de Demi Moore con la película La sustancia no solo le valió premios importantes por su actuación, sino que también impulsó una reflexión profunda sobre su autoimagen. Al interpretar a una entrenadora obsesionada con la juventud, la actriz reconoce que el papel ayudó a sanar heridas relacionadas con su propio cuerpo. "La cinta explora la obsesión por el pasado, algo que marcó mi vida", explica. "Volver al cine me obligó a reevaluar mi relación con mi físico y a respetar mi trayectoria".
Hollywood y sus estándares de belleza: un legado de presión
Demi Moore recuerda cómo, en sus inicios en Hollywood, adoptó rutinas extremas como dietas restrictivas y hasta 42 kilómetros diarios en bicicleta para ajustarse a los ideales de los años 90. Esas prácticas, afirma, dejaron secuelas tanto físicas como emocionales. "Mi autoestima dependía totalmente de mi apariencia", admite. Ahora, a sus 62 años, prioriza el cuidado integral: "La diferencia es que valoro lo que mi cuerpo ha logrado, enfocándome en salud y bienestar, no en medidas imposibles".
Sobre el escrutinio público, la actriz es clara: "Vivimos bajo una lupa. Las críticas externas terminan moldeando cómo nos hablamos a nosotros mismos".
La nueva vida de Demi Moore: familia y propósito renovado
Más allá de su carrera, Demi Moore destaca el papel fundamental de su familia. Ser madre de tres hijas y ahora abuela le ha dado un sentido de plenitud. "Ver crecer a mis hijas ha sido un regalo", confiesa. Tras una infancia complicada, se esforzó por brindarles estabilidad emocional: "Quise protegerlas de situaciones que yo viví". Para ella, la maternidad funciona como un espejo que refleja tanto fortalezas como fragilidades. "He aprendido a tener una relación compasiva conmigo misma", concluye con satisfacción.
Así, Demi Moore se erige no solo como un símbolo de belleza a los 62 años, sino como un ejemplo de crecimiento personal en la madurez. Con calma y perspectiva, celebra una vida equilibrada, aceptando los desafíos y oportunidades que cada etapa ofrece.