El horno panadero
Es fácil trazar una línea entre panaderías y pizzerías: a fin de cuentas, trabajan ambas sobre una misma materia prima (la harina) con una misma técnica (la fermentación), más allá de que luego aparezcan diferencias importantes. Esa misma línea puede dibujarse ahora, con la mudanza de La Épica, pizzería nacida en el Parque Saavedra (la misma que durante la pandemia daba reposeras para disfrutar de las pizzas sobre el pasto del parque), que acaba de reabrir en lo que era una antigua panadería del mismo barrio. “La Europea fue una panadería icónica de los años ‘30, el corazón de la ciudad. Hoy, casi un siglo después, encendemos nuevamente su antiguo horno pero esta vez, para dar vida a nuestras emblemáticas pizzas”, explican. Uno de esos hornos abovedados hermosos, que acá recuperaron, bajándole el techo para lograr que tenga la temperatura adecuada (llegando a los 450ºC).
La nueva casa de La Épica es preciosa: aprovechando el formato de la panadería, armaron un salón delantero con barra de aperitivos y cócteles y piso damero, otro atrás donde está el horno, hay vereda tranquila, también de barrio.
La pizza la definen como contemporánea, con un formato que recuerda a la napolitana, de masa flexible y corniccione marcado sin necesidad de exageraciones, pero con más cantidad y más diversidad de toppings por encima. Desde una muzza argentina con aceitunas y orégano a muy amigables $10.000, hasta la tradicional margherita italiana por $12.500, pasando por otras más originales como la de crudo crocante con aioli ($15200), la de pera y queso azul a $13700 o la ricota y miel ($13000), por mencionar algunas. En todos los casos se puede pedir con queso vegano de cajú, aunque claro, no es lo mismo. Y un consejo: darle una oportunidad al excelente sándwich en masa de pizza de mortadela y straciatella, del mismo tamaño de una pizza ($13000). De beber, limonadas, cervezas industriales, varios gin tonics, y más.
El local anterior era parte de la identidad de esta pizzería. Haber elegido un nuevo local con tanta personalidad es, así, una buena apuesta.
La Épica queda en Av. Melián 4275. Horario de atención: martes a domingos, de 12 a 24. Instagram: @laepica_pizza.
Poderoso el chiquitín
Con Wilson Rodríguez al mando de los fuegos y las masas, sumando a Meky Ann Puerta como socia, Cancha lleva ya cuatro años elaborando algunas de las mejores pizzas de Buenos Aires, siempre enclavada en su pequeño local de esquina de Villa Crespo. Un lugar hecho a mano y esfuerzo personales, sin maquillaje innecesario pero con grandes ideas, mucho conocimiento y la capacidad de comprender los tiempos que corren. La puerta abierta a la calle, unas mesas y sillas sobre la vereda (que mejoraron en comodidad y estabilidad a lo largo de este tiempo), la barra de despacho, ricos vinos y buenas cervezas artesanales en lata, algunos hits de la casa por afuera de las pizzas, mucho especial del día: con estos elementos, Cancha tuvo lo suficiente para convertirse en un lugar de culto, de esos que circulan de boca en boca.
En un restaurante, lo más importante, siempre, es lo que se come. Y acá se come rico. Para empezar, se puede –se debe– pedir el lehmeyun, esa empanada árabe que acá hacen con cordero mesopotámico, ensalada de cebolla, cilantro y ajíes picantes: cuesta $10000 y es deliciosa. Otra opción como picadita previa es el pan pita con aceitunas marinadas y anchoas a $8000. Luego, sí, llega el turno de las pizzas, para disfrutar ahí mismo o llevar a casa: la de muzzarella con aceitunas verdes y parmesano por encima cuesta $16500; la de queso sardo con chiles, cilantro y parmesano está a $17000; hay una muy buena de cuatro quesos (mascarpone, ajo asado, queso azul, kale, ricota, miel, nueces y parmesano a $18500) y por fuera de carta salen bombas como la de sobrasada y pimientos calahorra a $19500, entre algunas opciones más. Buena masa, ligera, crujiente y sabrosa, con más piso que una típica napolitana, siempre de ese lado estilístico. De postre, otro inevitable, la tarta de queso cocinada al horno de leña, hecha con mascarpone, queso azul y membrillos caseros en almíbar ($9500).
Una pizzería que atraviesa fronteras barriales, un local que resiste con el convencimiento de ofrecer un gran producto. Eso es Cancha, la pequeña y poderosa esquina de Villa Crespo.
Cancha queda en Loyola 902. Horario de atención: jueves a lunes de 19.30 a 24. Instagram: @canchapizza.ba.
Estilo Corrientes
Más que pizza argentina, hay un estilo de pizza que ya se podría definir como “de la Avenida Corrientes”, esa arteria central que cruza buena parte de la ciudad porteña, y que en ese camino atraviesa gran parte de la escena teatral local, tanto de los grandes carteles como de las obras independientes. Ahí, justo en el medio de esa larga avenida, que tiene de un lado al Luna Park y del otro a Chacarita, está Pin Pun, un ícono de Almagro que es parte protagonista de la historia pizzera argentina.
A punto de cumplir cien años (abrió en 1927), Pin Pun suma todas las características de la pizzería arquetípica: aires vintage, mucho azulejo blanco y cartelería de color rojo, las barras en la parte delantera donde comer de a pie, el salón al fondo donde sentarse para esperar la muzza, la fainá y el moscato. Los mozos –de oficio– deambulan vestidos de estricto uniforme (camisa blanca, pantalón y delantal negros), saludando a los habitués con conocimiento de causa. “La mejor pizza de Buenos Aires”, rezan unas letras de neón en uno de los extremos de la casa, haciéndose eco de algunos premios obtenidos en distintos concursos a lo largo de la última década.
Es una pizza bien clásica: bollos de 450 gramos forman una prepizza cocinada al molde, a la que luego le toca sostener una generosa cantidad de queso y salsa de tomate. En el caso máximo, el de la fugazza rellena, será hasta un kilo y medio de muzza de la marca Vidal. Los sabores son los que todos conocen, con precios aptos para encuentros en tiempos de crisis: porción de muzza a $2200; la grande a $17000. Hay de jamón y morrones ($23800), de anchoas ($21800), la fugazza rellena ($28000), la napolitana ($23800), la provolone a $26800, entre algunas más.
La experiencia completa debería arrancar por una empanada frita (uno de los hits de esta casa, salen $2200 y hay varios sabores), seguir por pizza y fainá, sumar moscato y soda o cerveza de litro ($7000), culminar con budín de pan ($2900) o sopa inglesa ($6500). Una panzada de argentinidad, al modo de la siempre hermosa Avenida Corrientes.
Pin Pun queda en Av. Corrientes 3954. Horario de atención: domingos a jueves, de 7 a 24; viernes y sábados, las 24 horas. Instagram: @pinpuncorrientes. Cuenta con sucursales en Villa Urquiza, Montecastro y Lomas de Zamora.