Breve, intensa, de cercanías que se repelen; se podría hablar de El perfume de Federico de maneras parecidas, a partir de la relación querible y odiosa entre dos hermanas, que rememoran el amor alguna vez compartido con ese tal Federico. Hubo otras versiones del mismo texto, distintas de su concepción original, obra de José Antonio González, quien comparte ahora cartel protagónico junto a Sebastián Tiscornia. El perfume de Federico se presenta una vez más hoy a las 21 en Teatro La Escalera (9 de Julio 324), junto a la promesa de próximas funciones en otras salas de la ciudad. “Es una comedia negra y es una obra corta, con mucho cambio de vestuario, a lo largo de 22 escenas. Los personajes, en casi todas las escenas, cambian de vestuario a partir de estar despertando o porque se van a dormir”, comenta Tiscornia a Rosario/12.
“Es la historia de dos hermanas, María y Cándida, que han convivido toda su vida en el mismo hogar, y sobre el final de sus días, tratan de suavizar lo que las ha mantenido en una guerra constante, en una rutina de levantarse y acostarse alimentando odios, perseguidas por el recuerdo del hombre que fue Federico, con quien las hermanas tuvieron un mismo amor. Está escrita y dirigida por José Antonio González, quien escribió la obra en los años ‘80, y de la que se hicieron dos versiones. Una a cargo de Omar Serra, a la que se le habían incluido textos de Lorca. Y otra la hizo Adriana Felicia, que fue otra versión también adaptada. Pero esta es la versión original del texto, en donde actúo junto al propio autor, José Antonio González”, continúa el actor.
-Y me parece que se la deben pasar en grande.
-¡Sí! Todo es muy dramático, pero a la vez muy gracioso, es una especie de La moribunda, de Urdapilleta y Tortonese. Son dos mujeres que parecen ser medio de cómic, una cosa así; en donde del drama podés llegar a las risas, porque son personajes muy alocados. Con José trabajé durante muchos años y tenemos una química muy buena. Hicimos varias obras juntos, pero es la primera vez que él me dirige.
-¿Y cómo es, en ese sentido, el trabajo?
-Me va marcando todo lo que quiere sobre el personaje, los tiempos, las velocidades, la gestualidad, las emociones; así como lo hace también con las cuestiones técnicas, en sus indicaciones al sonidista y al iluminador; además de que trabajamos con una maquilladora. Somos un equipo de cinco personas. Ya he trabajado con varios directores como Omar Serra, Enzo Monzón, Mario Caporali, y trabajar con José Antonio es una experiencia nueva para mí.
-Destaca el vestuario, sus colores y diseños imaginativos.
-Un crítico teatral, Andrés Maguna, nos hizo una observación divina, dijo que el vestuario es de un “exquisito kitsch”, ¡y es así!, tiene una onda Almodóvar, es muy colorido, y está confeccionado y diseñado también por José. Él viene de la escuela de Pepe Costa, se ocupa de todo y es muy creativo. Llama mucho la atención la cuestión estética en la obra.
-Una obra cuyos personajes podrían resultar odiosos, pero no menos queribles.
-Sí, son personajes que por momentos parecen los de dos mujeres muy ásperas, mujeres grandes, pero con el correr de la obra y de las escenas, se van volviendo queribles. Al mismo tiempo, se va interpretando la historia que hay entre ellas, se va dilucidando la historia que está detrás de la obra, y así se vuelven hasta graciosas. También se nota lo cotidiano, porque la gente se ve muy reflejada con la obra. Es decir, puede haber momentos donde ciertas situaciones puedan parecerse a estar con tu madre, tu padre, con una hermana o un abuelo; es una historia que tiene que ver con la convivencia, con la relación de familia, donde por momentos está todo bien y en otros explota todo por los aires.
El perfume de Federico cuenta con puesta en escena y dirección general de José Antonio González, actuaciones de Sebastián Tiscornia y José Antonio González, maquillaje de Pato Olearo, sonido de Bruno Lambertucci, iluminación de Elder Solares, y vestuario de José Antonio González.