Fausto Ansaldi trae de España a Rosario su invención: La fórmula del clown
"Todos debieran ser clown alguna vez"
El hijo de Piripincho concibió un método científico para ser payaso, oficio que define como terapéutico, un estilo de vida.
Héctor Ansaldi lo puso en el camino, y Fausto descubrió en el clown un revolucionario universo.Héctor Ansaldi lo puso en el camino, y Fausto descubrió en el clown un revolucionario universo.Héctor Ansaldi lo puso en el camino, y Fausto descubrió en el clown un revolucionario universo.Héctor Ansaldi lo puso en el camino, y Fausto descubrió en el clown un revolucionario universo.Héctor Ansaldi lo puso en el camino, y Fausto descubrió en el clown un revolucionario universo.
Héctor Ansaldi lo puso en el camino, y Fausto descubrió en el clown un revolucionario universo. 

Fausto Ansaldi, hijo y discípulo del reconocido actor y director, Héctor Ansaldi -Piripincho-, retorna a Rosario después de una rica carrera donde experimentó la diversidad del mundo del clown, llegando a crear nada menos que un "método científico para ser payaso".

Este método al que denominó "La Fórmula del Clown', acaba de ser estrenado en la prestigiosa Universidad Complutense de Madrid y se presentará en Rosario el próximo sábado a las 21.30, en el Caras y Caretas (Corrientes 1518).

En diálogo con Rosario/12, Ansaldi asumió la influencia que tuvo su padre en su formación desde temprana edad. "Mi viejo me engendró como clown, me dio una marca indeleble del comportamiento en el teatro; con este patrimonio pude encontrar mi propio camino, incluso en otro continente; el hecho de vivir en España y desarrollar una carrera fue como cortar el cordón umbilical con mi padre", dijo este joven creador.

Fausto Ansaldi apela a una terminología especial para referirse a la relación artística con su padre: "Yo había nacido teatralmente de su útero, pero luego encontré mi propio útero para engendrar nuevos clowns", definió.

Haciendo un poco de historia, recuerda que en sus orígenes el clown siguió por este proceso de tomar lo anterior y construir desde ahí.

"Desde las máscaras de la antigua Grecia al cine de Chaplin, pasando por los juglares y los bufones, Arlecchino, Pierrot y Piripincho se unen en la misma tradición clown; sería algo así como rendirle honores a la tradición de donde uno viene y hacerlo evolucionar", expuso el creador de "La Fórmula del Clown".

-‑¿Se sigue utilizando la palabra clown definiendo una escuela o un arte que se diferencia del término payaso?, preguntó este diario.

--Da lo mismo decir clown, payaso, o incluso "claun", españolizando la palabra en inglés; hay muchas maneras y todas valen si estamos hablando de lo mismo. Para algunos no está tan claro lo que hay detrás de la palabra y eso termina confundiendo hasta al público.

--Vos, que descubriste un método científico, ¿qué opinás acerca de esas dicotomías?

--Para mí, más que un estilo o técnica teatral, el clown es una forma de vida; de ahí parte "La Fórmula del Clown", que es un método que desarrolla un tipo de actitud ante la vida", dijo este heredero de las enseñanzas de un clown muy querido en esta ciudad, como Piripincho.

--En este sentido y desde una óptica más tradicional, cuesta asociar al clown con el concepto de fórmula o método.

--Lo del método llegó naturalmente cuando después de muchos años de dar clase uno se empieza a preguntar cómo hacer para que llegue más nítido el mensaje, buscando la manera más clara de transmitir lo que es ser clown, así definí los elementos claves de un patrón de comportamiento distinto, que liberan la expresividad; reemplazando las normas de conducta más condicionantes", dice este talentoso creador.

Ansaldi descubre esta fórmula después de trabajar siete años buceando en un sueño fundado en sus investigaciones y en la experimentación con sus propios alumnos.

Hay algo del formato que adopta esta experiencia inédita que se presentará el próximo sábado, que remite de alguna manera a las ya célebres conferencias TED, en las que un expositor difunde una herramienta que sirve para otros ámbitos que no son exclusivamente los del divertimento y la creación artística.

"Concebí el método como una herramienta social que pueda trascender lo teatral, así que eso mismo pongo en escena al presentarlo en vivo, es una experiencia para todo tipo de público; en un punto, sí es como las TED‑talks, pero en este caso además de ser pedagógico es participativo", explicó Ansaldi al corroborar en parte esta primera impresión que genera en el cronista esta apasionante búsqueda cargada de múltiples significantes.

"No se trata de una clase teórica de un tipo hablando en un estrado sino más bien de una experiencia vivencial, donde lo que se aprende no se lleva escrito sino en el cuerpo; al verlo se entiende, pero al hacerlo se aprende".

--¿En qué consiste este rol "terapéutico" en el que ubicás la técnica de clown, esto de conocerse más profundamente para poder sanarse?

--Se dice que el clown es una caricatura de nosotros mismos porque suele trabajarse a partir de una búsqueda interior; yo busco algo más: descubrir no sólo lo que uno es sino lo que le gustaría ser, crearse a uno mismo a gusto y piaccere, morir y renacer, como Cristo, como Osiris; ese es uno de los sentidos terapéuticos, y luego está la expresión.

Se trata ‑según su creador‑ de una especie de auto tratamiento para poder expresarse mejor, que es casi tan importante como comer, con alcances tan profundos como los de prevenir enfermedades e incluso curar.

"Esto se puede dar a partir del cambio de actitud, no solo prevenir sino incluso curar enfermedades, creo que el clown es el mejor escape de la realidad, y a la vez la mejor manera de acercarse a ella", aseguró el maestro.

Entonces ¿el clown es humano?, se pregunta Ansaldi, para contestarse y contestar a los que preguntan: "¡Es súper humano!, porque se concede a sí mismo la libertad de ser lo que desea: todos deberían ser clown, al menos una vez en la vida".