En seis meses, el Servicio de Acompañamiento de Infancias Trans, para contener y facilitar la inclusión de niños y niñas que manifiestan su identidad de género, asistió 15 situaciones de chicos y chicas de entre 3 y 19 años. Se trata del dispositivo lanzado en julio de 2017 por la Subsecretaría provincial de Diversidad Sexual y la Dirección provincial de la Niñez, con el fin de fomentar el derecho a la identidad de niños y niñas que habitan el territorio provincial. Antes de su presentación,  el proyecto ya tenía una decena de acompañamientos, como experiencia. "Entendemos cada caso como la posibilidad de que haya una niña o un niño trans que no estará expuesto a la violencia social, en las escuelas, en la familia y a la imposibilidad de expresar su identidad de género libremente. Cada caso les permite a las infancias tener una vida activa en proceso con su identidad", destacó el subsecretario de Políticas para la Diversidad Sexual, Esteban Paulón.

La que se puso en marcha hace seis meses es una iniciativa inédita desde el Estado. "La sociedad no nos educa para tener un hijo o hija trans", dijo Paulón días antes del lanzamiento del servicio, que cada vez llega a más localidades en el territorio provincial. En ese sentido, expresó que cuando un niño o niña está en un contexto social abierto "siente que no hay de qué tener miedo", entonces el ambiente es más propicio para hacer visible su identidad. Y diferenció que si el niño o niña "está en un contexto en el que hay homofobia, represión, discriminación y no hay referencias sociales, entonces no es la identidad lo que demora en aparecer, sino la posibilidad de expresarlo".

Medio año después, el funcionario dialogó con Rosario/12 y definió el servicio como "muy positivo: por un lado vemos que a medida que se va conociendo el programa aparece más demanda, nos pasa en las ciudades grandes y en las localidades más pequeñas; pero también notamos que todavía hay miedos y dudas con respecto a de qué se trata esto".

La Ley de Identidad de Género, aprobada en 2012, prevé un mecanismo en el caso de menores, que con el consentimiento de sus padres (y acompañamiento de un abogado) pueden acceder a derechos como cambiar su nombre y sexo en el DNI. Siempre sin necesidad de medicalizar la identidad. Para Paulón, el problema normalmente está en la sociedad, "no en los chicos y chicas"; pero consideró importante que se conozca que existe un marco legal de protección para que niños y niñas que "transiten su vida y relaciones sin miedo a expresarse".

Sobre el funcionamiento del programa, detalló que "la mayoría de los casos viene por derivaciones de profesionales que saben que existe el servicio en la subsecretaría. A partir de una consulta concreta interactúan con el servicio como algo específico". De las 15 intervenciones, el funcionario indicó que "cinco son de seguimiento continuado y permanente. Las demás llegaron por cuestiones particulares, porque muchas veces se trata de niños y niñas que ya están con algún acompañamiento profesional y lo que se busca es algo más específico".

Para el funcionario, hay diferentes casos y realidades. "Apreciamos que cada vez haya más padres, madres, abuelas, entornos y profesionales que en lugar de proceder como se hacía históricamente, buscan otra opción que haga valer los derechos de ese niño o niña. Incluso comenzaron a llegar casos desde comunas pequeñas, que tiene particularidades con las que empezamos a intervenir, tanto con los padres y madres como con sus hijos e hijas", dijo .

El acompañamiento es interdisciplinario: "Estamos en todos los entornos de ese niño o niña, incluso algunos ya cumplieron la mayoría de edad, pero no los dejamos solos. Este año vamos a tener incorporaciones de profesionales, porque empiezan a aparecer más casos, mientras más visibilizamos situaciones. Por ejemplo, desde que abrimos la casa LGBT en Santa Fe, comenzaron a aparecer casos de todo tipo: de niños y niñas, pero también de discriminación, hostigamiento, cuestiones jurídicas", ejemplificó.

Para Paulón, el servicio debe seguir fortaleciéndose para llegar a cada rincón: "Está bueno porque empezamos a llegar a personas que no habíamos llegado, sentar precedentes y abrir más espacios para que funcionen", dijo sobre los proyectos. En ese contexto se refirió a las diferencias a lo largo de la bota: "La mayoría de los casos llegan de Rosario y la región; pero también tenemos algunos de localidades pequeñas, donde comenzaron a aparecer situaciones. Incluso el primero de los casos que nos llegó para asistir fue de un paraje rural del norte", dijo al recordar que los acompañamientos comenzaron antes de que se formalizara el servicio.

Un dato a destacar es que la asistencia no siempre apunta a la identidad sexual de las infancias, sino también de su entorno de adultos: "Trabajamos con los dos, pero no con el niño directamente, sino con un niño en el marco de una familia trans y es muy importante para que tenga una infancia y una vida feliz".

Antecedentes. En 2013, el caso de Lulú, la nena de 6 años que reclamaba su nuevo DNI en el conurbano bonaerense, movilizó a la sociedad por la insistencia de la niña para que la reconocieran por su género autopercibido. La asignación de la identidad de la niña tuvo que ser llevado a la Justicia. Un año después, Facha, un niño de 10 años de la provincia de Buenos Aires, mostró avances: fue el primero en cambiar su DNI sin acceder a la Justicia. En su momento, Esteban Paulón señaló que fue posible gracias al consentimiento de sus progenitores y a la presencia de un abogado especializado.