La mala experiencia de España

El fracaso del régimen de contratos de participación público privada (PPP) en España le podría representar al fisco de ese país un costo de dos mil millones de euros según el cálculo que realiza el gobierno de Mariano Rajoy. El “mal negocio” involucró a las obras sobre las autopistas principales de España: las cuatro autopìstas radiales de Madrid (R2, R3, R4 y R5), la M-12  (Madrid-Aeropuerto de Barajas), la AP 41 (Madrid-Toledo)y otras tres vías de interconexión. Todas ellas, construidas bajo el régimen de PPP, habían quedado en manos de sus constructoras para su explotación mediante el sistema de peaje. Pero todas estas explotaciones se declararon en quiebra y ahora el costo recae en el sector público.

El gobierno de España ya resolvió hacerse cargo de las autopistas fallidas a partir del próximo mes de febrero. Y aunque la administración de Mariano Rajoy imagina que volverá a licitarlas, se estima que la pérdida neta para el estado podría alcanzar a los 4000 millones de euros. En principio, las empresas responsables de su construcción y posterior quiebra no estarían excluídas de poder participar en la licitación. Ellas son Abertis, Cintra, Sacyr, Ferrovial, OHL, ACS, Acciona, FCC y Globalvía. Algunas de ellas ya participan de concesiones de autopistas en Argentina. Todas ellas fueron contactadas por el ministro de Transporte argentino, Guillermo Dietrich, para interesarlas en los contratos de PPP que el gobierno de Mauricio Macri ya anunció.

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