Mercado interno y desarrollo productivo
¿Otra agenda para el 19?
La propuesta es reflexionar sobre los errores, contradicciones y retrocesos de la década pasada. Observaciones a la energía nuclear, explotación de hidrocarburos no convencionales y la minería.
Imagen: Télam

La nota de Eduardo Dvorkin “Tareas urgentes a encarar con otro gobierno. La agenda del 19”, publicada el 4 de febrero en el Cash, resulta una invitación a la reflexión que no quiero dejar la oportunidad de aprovechar. Por un lado casi nadie de este lado de la Argentina puede dejar de acompañar los objetivos presentadas como centrales: volver a desarrollar el mercado interno coetáneamente con el desarrollo productivo; incluir para crecer y crecer para incluir y poner al Estado en la conducción del proceso productivo.

Sin embargo a la hora de analizar las propuestas concretas para cumplir con estos objetivos aparece una reiteración de las que fueron las propuestas del kircherismo durante toda su gestión y que merecen hoy por lo menos ser revisitadas, analizadas y cuestionadas. Porque enfrentar hoy al monstruo que se ha apoderado del país no nos debe impedir reflexionar sobre los errores, contradicciones y retrocesos sufridos la década pasada. Esta será la única manera de mirar y construir un futuro mejor.

Creo que hay por lo menos tres ejes sobre los que las “tareas urgentes” hacen agua:

Uno de ellos es apelar a un modelo productivo que es profundamente cuestionado y al que muchos países ya han renunciado por sus catastróficos resultados: el desarrollo de la energía nuclear, la explotación de hidrocarburos no convencionales, la minería. Los impactos de estas tres áreas de “desarrollo” ya están más que demostrados (Fukushima o la catástrofe de Mariana en Brasil son muestras más que suficientes) y los países centrales claramente han puesto las fichas en que el desarrollo de las mismas sea en los países subordinados (salvo en los Estados Unidos por supuesto, donde están dispuestos a todo para conservar su hegemonía). Llama la atención que no se sume a esta tríada de propuestas la profundización del modelo agrícola basado en transgénicos y agrotóxicos. ¿Será porque el Ministro de Ciencia y Tecnología seguirá siendo Lino Barañao y, por lo tanto, este tema ni siquiera necesita ser mencionado? 

Otro es no mencionar el poder corporativo en el que se sustentan estas propuestas de “desarrollo” y las implicancias que tienen. Las mineras canadienses, con Barrick Gold a la cabeza; Chevron de la mano de la “estatal” YPF o la no mencionada Monsanto (hoy comprada por Bayer) conforman el espectro de “oportunidades” que seguirán manteniéndonos en la subordinación y la imposibilidad de pensar en un futuro autónomo para nuestro país. 

El tercero, fundamental cuando lo que estamos abordando es el futuro, es no plantear los impactos en los territorios de estas propuestas. En Argentina, millones de personas cuestionan local y regionalmente la devastación producida por la minería, la extracción de hidrocarburos no convencionales o el modelo sojero y sus fumigaciones masivas. No tener presentes a los pueblos que sufren las consecuencias de estos proyectos es darle la espalda a buena parte de los argentinos. Pero además el costo del extractivismo lo estamos pagando todos: la destrucción de ecosistemas, la pérdida de nuestros últimos bosques nativos, la contaminación de la cuencas de agua, los suelos y las comunidades por agrotóxicos, la destrucción de economías locales son realidades perfectamente documentadas cuyas cifras son alarmantes pero exceden la extensión de esta nota. La información está allí, producidas por Universidades, Asambleas y organizaciones sociales. Quién quiera oir que oiga.

Todos estos temas son parte del debate cotidiano en la política y en los grandes medios en buena parte del planeta. En Argentina sin embargo se los ha borrado del mapa y han quedado relegados y por suerte visibilizados por los medios alternativos. Quizás sea hora de aprovechar el momento, y a pesar del enemigo común poderoso que enfrentamos, ampliar la mirada y los debates que tenemos

* Integrante de las ONG Grain (www.grain.org) y Accion por la Biodiversidad (www.biodiversidadla.org) y coeditor de la revista Biodiversidad, Sustento y Culturas.

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