Este martes, 2 de marzo, es mi cumpleaños.
El otro día cocinaba en casa sofocada por el calor y la humedad que nos está regalando este verano ciclotímico. Mi hija Bella (así la llamo cariñosamente) dibujaba en la mesa de la cocina.
MATÍAS EZEQUIEL MARTÍNEZ, EL FEMICIDA.
Corría el año 2005 y la Argentina tenía un gobierno relativamente nuevo. Un nuevo líder político despertaba mucha pasión popular y era adorado por las masas.
Llegamos al fin de este enero de 2021, plena temporada de verano.
La semana pasada, un periodista del diario La Nación se refirió al conurbano bonaerense empleando el inusual adjetivo de «africanizado».
Cada verano que llega veo la misma postal en las playas argentinas: mujeres aferradas a sus pareos como si fueran el último salvavidas del Titanic. ¿Por qué?
¿Cómo andan? ¿Todo bien o con más tensión que el hígado luego de pasar la Navidad y a la espera del fin de año?
¿Cómo andan en estas fechas? ¿Todo bien o más nerviosos que Papá Noel leyendo los millones de cartas de niñes pidiendo que envíe los regalos con la aplicación de Glovo?
¡Por fin!