Omitir para ir al contenido principal

Horacio González

Sociólogo, docente, investigador y ensayista argentino.

La garganta de Botticelli

Pepsico es la delicada amputación del nombre de una conocida fábrica de brebajes.

Por Horacio González

Los rostros revelados

Mucho se ha hablado del acto de Arsenal, que por el horizonte latente de novedades que implica, merece nuevas reflexiones. Incluso ahora, cuando ya se conocen las candidaturas.

Por Horacio González

Retrato provisorio de Durán Barba

Como comprobamos a diario, no es que no haya una cuestión intelectual en el macrismo. La hay de modo, diría, desaforado. Fuera de circunspecciones, indicios evidentes o parámetros consagrados.

Por Horacio González

Retrato provisorio de Durán Barba

 

Por Horacio González

Escuchas del fin de la historia

¿Salimos a timbrear? le dijo Saavedra a Mariano Moreno. ¿Pongo los globos amarillos sobre mi carruaje? expuso Facundo ante un titubeante Rosas. ¿Hoy hay focus groups sobre la Gramática Americana?

Por Horacio González

Ure, el teatro como arqueología del dolor

El espectador, en el programa de mano de Puesta en Claro, la obra de Griselda Gambaro que Alberto Ure dirigió a mediados de los 80 en el Payró, se encontraba ante una rara explicación.

Por Horacio González

Rebajar lo humano

El pretexto, la coartada, la excusa o el subterfugio son todas figuras propias de una conciencia que busca otra versión disimulada para sus verdaderos deseos o apetencias.

Por Horacio González

Los nervios profundos

Se podría considerar que toda sociedad –un conglomerado viviente y actuante– se mantiene no por una “unidad nacional” obligatoria, sino por una serie de nervios colectivos en muda e incesante ebull

Por Horacio González

Neofascismos liberales

La expresión neofascismo suena rara, inconveniente, no abandona nunca sus aires nefastos pero imprecisos.

Por Horacio González

Política y violencia

La represión no es una esencia de la política, por el contrario, podríamos decir que donde hay política –política con su carga de verdad– nunca hay violencia.

Por Horacio González