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Ivana Romero

La noche se llenó de estrellas

La primera conferencia de Judith Butler en su segunda visita a la Argentina –había estado en 2015– arrastró multitudes que hasta acamparon durante horas para asegurarse un lugar desde donde ver lo más cerca posible a le filósofe –se reconoce no binaria– feminista. El mismo furor despertaron la presencia en Uruguay de Angela Davis y de Silvia Federici el año pasado. O las conferencias de Rita Segato, donde sea que las dicte. Cada vez que la teoría feminista encarna en quien la produjo, la frase que circula de boca en boca es: “hoy toca…”, igual que si se hablara de una estrella del pop o del rock. A la vez, las ediciones de libros no se detienen, sean de editoriales comerciales, independientes y hasta piratas que toman la traducción como una militancia. Y es que recurrimos a sus saberes para afinar el oído, cuestionar, construir y también bailar en medio de la noche neoliberal desgarrada por nuestros brillos.

Por Ivana Romero

Todas juntas al mismo tiempo

En Rosario, esa ciudad puerto de contrastes nítidos donde los feminismos siempre caminan un paso adelante, la historia de las rebeliones femeninas desde 1890 hasta acá se cuenta en una muestra cuyo mayor logro es interseccionar los tiempos y contextos históricos, las luchas populares con las declaradamente feministas, las resistencias y cada pedazo de cielo que se tomó por asalto. Así, las presas políticas de la dictadura dialogan con las adolescentes que demandan aborto legal y las huelgas ferroviarias con el 8M; por nombrar sólo algunos cruces. Fundamental hilo tendido a esa otra historia nunca del todo visible, Revolucionistas / Rebeliones (y) Feminismos funciona como esos necesarios pasos hacia atrás que sirven para tomar velocidad en la carrera.

Por Ivana Romero
Más de cincuenta organizaciones territoriales, villeras y piqueteras confluyeron en el acampe.

Un acampe para entonar la jornada de lucha

En las carpas se multiplicaron paneles y rondas sobre economía, Educación Sexual Integral y represión policial. Hubo hubo baile, rock, murga y también fútbol.

Por Ivana Romero

Vestida para contar

Escritora, poeta, autora de un mítico blog perdido, actriz y dramaturga trans, la cordobesa Camila Sosa Villada irrumpe ahora con su primera novela después de dar a conocer un ensayo sobre su formación como lectora y un puñado de obras teatrales. Las malas (Tusquets) es una vuelta de tuerca a la literatura confesional que, detrás de un exasperado verismo, incorpora elementos fuertemente imaginarios para contar la vida de un grupo de travestis en su doble cotidianidad, el día y la noche, la fiesta y la furia, el parque clandestino y la casa comunitaria como refugio. Camila Sosa Villada cuenta en esta entrevista el recorrido que culmina en su novela desde la búsqueda de la identidad no sólo a través de los vestidos y el maquillaje sino, fundamentalmente, de un lenguaje que la consolidó en su singularidad, la afirmó en su cuerpo y, sobre todo, en la fuerza del arte y la literatura.

Por Ivana Romero

La vida está en todas partes

Desde que se subió a un escenario por primera vez, Vivi Tellas emprendió una búsqueda estética que siempre buscó lo inestable, el error, priorizando la falta de certezas y el riesgo. Así, dese hace casi dos décadas, construye su propio estilo de teatro documental que, ahora mismo, acaba de ser recopilado –un trabajo bastante arduo, dada la naturaleza de las piezas– en el libro Biodrama-Proyecto Archivos: seis documentales escénicos. Editado por la Universidad Nacional de Córdoba, recupera seis biodramas acompañados por fotos de Nicolás Goldberg y reúne textos críticos en torno de la obra de Tellas. Además, sigue presentando Los amigos, un biodrama afro con Mbagny Sow y Fallou Cisse, dos inmigrantes senegaleses. Es el primer biodrama que abandona un universo cultural conocido y compartido con los protagonistas: la pregunta que los sobrevuela es acerca de cuán lejos o cerca estamos de quienes emigran, especialmente en términos políticos.

Por Ivana Romero

Amares, perras

SINVALENTÍN | En tiempos de revuelta feminista, el amor no es ajeno a esa tempestad. Al contrario, su potencia y su temblor se agitan y así se sacan de encima mártires, ángeles y flechazos que sangrarían por siempre jamás. Podrán seguir ofreciendo descuentos en restoranes, llenar los diarios con fotos de parejas hétero que se miran embobades para esta fecha de febrero, pero el deseo se retoba y ya no queda amor sino múltiples y diversas formas de amar, experimentos sensibles para acabar con los celos; relatos, discursos y líricas que potencian el erotismo colectivo, desapegado y también amoroso. No sabemos dónde vamos aún, pero sí de dónde venimos: al amor romántico no volvemos más.

Por Ivana Romero
Mariela Sacafati, Marina De Caro, Daiana Rose, Victoria Musotto y Guillermina Mongan (ausente en la foto) son Cromoactivismo, colectivo de resistencia micropolítica que reescribe la historia de cada pigmento, su nombre y sus referencias en la vida social

Una paleta contra la dictadura del celeste y rosa

GÉNEROS | Fascinantes, disruptivos, misteriosos, guerreros, los colores historizan luchas de diversidad, de feminismos y de todas las divergencias. Expresan con pasión derechos celebrados con banderas arco iris y cuerpos deconstruidos en escalas cromáticas que rechazan cualquier disciplinamiento. La avanzada normativista del celeste durante el debate por el aborto legal en la Argentina y el contraataque en la región, donde países como Perú enlazan otros pañuelos con banderas de un rosa que pretenden virginal, muestran su cara más oscura en el Brasil de Jair Bolsonaro. Sin matices ni degradés, le imponen al color la tarea de ordenar cuerpos y géneros. Contra la disciplina del celeste varón y el rosa nena, otras formas de activismo cromático se fugan del deber ser y les ponen historia y cuerpo a los pigmentos.

Por Ivana Romero

Si tocan a una

Resistencias | Ni las amenazas, ni la tortura a la docente Corina de Bonis lograron debilitar la red que sostiene la vida cotidiana de las escuelas de Moreno, paralizadas desde la explosión que el 2 de agosto, en la 49, mató a dos personas. Son docentes y no docentes, madres, hermanas, vecinas que se sostienen entre sí porque saben que la violencia que aplica sobre el cuerpo de una es para que se escriba en el cuerpo de todas. Y por eso todas tienen que responder.

Por Ivana Romero
Comunidad de madres

Tramas de duelo y organización

Comenzaba agosto cuando la escuela 49 de Moreno explotó por un escape de gas que la desidia del Estado no arregló a tiempo. Sandra Calamano, vicedirectora, y Rubén Rodríguez, auxiliar, murieron en ese hecho que no puede calificarse como accidente porque estaba claramente anunciado. Todas las escuelas públicas de ese partido están sin clases desde entonces, así lo acordaron las comunidades educativas. Y es que la inspección tardía del gobierno de la Provincia de Buenos Aires confirmó que la mayoría de los edificios carece de las condiciones mínimas para funcionar. Ahora son maestras y madres las que sostienen tramas de organización y ternura sobre la ausencia de Sandra y Rubén, sobre la escuela cerrada, sobre el desprecio de un Estado que, a la vez que se achica, expulsa.

Por Ivana Romero

500 años después

Entrevista | Fueron menos de 20 horas las que pasó en Buenos Aires pero la intensidad en que transcurrieron, con la calle ocupada por los feminismos demandando aborto legal no será fácil de olvidar para Sônia Guajajara, la primera indígena -nacida en la selva amazónica, en el estado de Maranhao- en candidatearse a como “copresidenta” desde el inicio de la colonización de Brasil, al inicio del siglo XVI. Comparte la fórmula del PSOL con el activista y escritor Guilherme Boulos, los dos son parte del partido en el que militaba Marielle Franco, antes de ser ejecutada. Sobre ese crimen político, sobre como se desplegó la lucha por el aborto en Brasil a partir de la experiencia argentina y sobre las luchas indígenas y ecologistas habla Sônia en este diálogo que tuvo de fondo la ciudad tomada del #8ª.

Por Ivana Romero