“Fue bárbaro que no dieran dos pesos por mí”
El defensor de 35 años, al que lo agrandó la desconfianza que le tenían, todavía disfruta del éxito en la Superfinal. Piensa que se liberaron tras la conquista, que inconscientemente el partido jugaba mucho en la cabeza del plantel y disfruta estar cumpliendo el sueño de su vida.