ALERTA SPOILING. Esta columna contiene información que podría adelantar datos, no sobre el desarrollo de la serie coreana que está batiendo récords, sino sobre nuestra realidad.
Empecemos por una aclaración innecesaria: estamos al tanto de que la célebre “
Pandemiartos ya de estar hartos; barbijados y barbijudos; delirantes, antas y antos repentinamente superades por la realidad que nos circuncida; hermanos y hermanas en Discépolo; nacandpopos y naca
Cuarenteñeros, distanciadites, vacunólicas: una vez más, y ya se está volviendo costumbre, les voy a pedir disculpas.
Cuarenteneros, pandemiartos, aisladites, precovidas y precovidos, nostálgiques del mentón ajeno; embarbijados, adas y ades, ¿cómo va?
Cuarenténicos, andemiartos, obsevirus, vacunadérrimas, precovidos y precovidas, espero que estéis, estáis y estóis bien.
Cuarenteñeros; doblevacunadas; guardadites hasta que se ponga el covid; barbijudos y barbijudas; cuidémonos y cuidémonas: perdonad nuevamente la urgencia de mis palabras, pero es que la circunstan
Cuarenteneros, vacunadites, distanciamiénticos/as y demáspostergades de esta y otras galaxias: disculpen que les vuelva a relatar un hecho que no por ser personal es necesariamente verídico ni, muc
Cuarenteñeros, distanciadites y vacunaradas de mi tricúspide: disculpadme esta semana por cierto desvarío.
Hace algunas semanas, cuando la campaña electoral recién orilleaba y la pandemia ya había dado demasiadas tapas amarillas chorreantes, la prensa enfermónica se apropió de una “noticia de tapa" que