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Rafael Bielsa

El diente de oro

A Juan Carlos Cagnoli y su padre Emilio
 
  

Por Rafael Bielsa

El concepto de cero

Tarumba fue el mejor.

Por Rafael Bielsa

El fierro de santis

T  sss -Crespi hizo chasquear la lengua contra el paladar-. Nosotros hicimos todo lo que teníamos que hacer, pero ese partido no lo definía ni un yeta ni una convención de yetas.

Por Rafael Bielsa

Sobre la gratitud

No, escúcheme, si yo no digo que fuera un buen árbitro, ¡usted entiende lo que quiere entender, me cache’en dié’! ¡Entiéndame a mí!

Por Rafael Bielsa

Cábalas, cábalas, cábalas

En nuestro lenguaje cotidiano llamamos “cabulero” a un tipo que trata de asegurarse un futuro propicio adoptando diversas medidas de carácter más bien absurdo, aunque seguramente él no compartiría

Por Rafael Bielsa

Soñar, soñar

Por modesto y falto de pretensiones que parezca un artista, siempre hay en él un desafío, y el deseo de estar tan alto que el destino no pueda ya causarle ningún daño.

Por Rafael Bielsa

Ahora que lo pienso mejor

El destino es un gran juerguista, dijo Miguel, podés llegar a divertirte mucho si las bromas se las hace a otro, o acaso afligirte, depende.

Por Rafael Bielsa

Un partido perfecto

Monólogo antes de un Argentina - Chile

Por Rafael Bielsa

Fuga y misterio

Você ataque desde a izquierda para o centro –rugió Reyes en portuñol, parado sobre la línea de cal.

Por Rafael Bielsa

Comer con la vista

Finales del verano de 1998; atardece. La bola rebota, como sin manija.

Por Rafael Bielsa