Es inagotable la lista de tareas con consecuencias domésticas que espera al próximo presidente de la República. Ahora, es a suerte o verdad, o será verdad que no tenemos suerte.
Fue en Jerusalén donde nació Amos, en 1939, en el barrio de Kerem Abraham (polvorientos tejados de fibrocemento, cardos rencorosos).
“Mi tema es el yogurt para la nena, porque lo pide, y yo no tengo para comprárselo” (la mamá adolescente de una criatura de 2 años, en el conurbano bonaerense).
En adelante, la frase ya no será: “¡Vamos a volver!”, sino: “Vamos a poder”. Del énfasis bullanguero y facultativo, a la ética de la responsabilidad.
Recuerdo infantil: “¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?”, preguntaba un grandulón. Respuesta: “¡Por supuesto!”.
A Germán García
Enfrente de la casa de mi abuela había una plaza que daba comienzo al gran parque central de Rosario, la ciudad donde vivíamos: el Parque Independencia.
Sí, fui yo. Era yo el que tiró la primera piedra que rompió el vidrio del micro en el que viajaba el plantel de Boca.
Cuánto tiempo tardaba en anochecer por entonces! A los once años, caminando en verano por las calles del pueblo, todo olía a lluvia pasada y a limones amargos. Los crepúsculos se desperezaban.
A Julio Maier