De los misterios que habitan bajo el cielo de esta Argentina, el del lonco y jefe de hombres Pincén es de los más profundos.
Cuando José de San Martín tuvo la idea de cruzar los Andes y caerles a los godos por la espalda, se dio cuenta de que tenía un enorme problema.
En 1815, José de San Martín tuvo un gesto de estadista, hoy medio olvidado. Estaba en el Cuyo preparando la campaña de los Andes, o sea pensando a lo grande, a lo continental.
La nube de mitos que vende el presidente, y en la que probablemente reside con sinceridad, incluye bolazos astronómicos como que Argentina fue una vez la primera potencia mundial y que puede volver
Una vez al año, puntual, Ignacio bajaba a la ciudad para hacer trámites.
Allá van en el tren de madera, dos veinteañeras y una anciana malvada, de libro de cuentos.
Alguien debe tener, en alguna biblioteca, la colección completa y deben ser unos cuantos estantes pesados.
El nivel de obsesión al que hemos llegado con los autos parece notable, pero tiene sus fuertes antecedentes.
Cuando se habla de Buenos Aires, la provincia, se piensa en una tierra enorme que podría seguir y seguir si no fuera por líneas medio que arbitrarias que ahí andan en el mapa.
Había cierta solemnidad de guantes blancos, de esos que usan en los museos para tocar cosas valiosas.