Es raro que el escudo no haya sido lo primero. Quiero decir lo primero que este idiota se grabara sobre el cuerpo.
Es hora de decir la verdad, dijo ella.
“Después ella se movió para irse. Fabricio la sostuvo fuerte del brazo, por encima del codo. Sentía la tela áspera del traje de tweed.
Hoy, vemos madres llorando por sus hijos… ¡Qué dolor de madre!
A mi madre i.m.
Así lo anunció el anfitrión, y antes de las diez de la noche estábamos todos sentados en la mesa formando un círculo que tenía como eje una frutera de loza recargada de empanadas.
Conoces bien esos momentos íntimos, altamente inflamables, de fogosidad encendida y apasionada, también llamados comidas de domingo.
Como hijo no reconocido del tango y el cine italiano, amo al teatro callejero propiamente dicho, aquél que se brinda a cielo abierto durante todos los días del año.
Sonó la campana y los chicos se levantaron. El ruido de las tapas de los bancos rebotando al soltarlas, las risas y los chau resonaron en el aula aún en construcción.
Desde Barcelona
Si acaso decidiera salir a la calle y, por casualidad, te encontrara, Antonio, el cielo gris de invierno podría derrumbarse sobre nuestros hombros con todo el peso de la memoria compartida.
La novela policial, mirada de costado en sus inicios por alguna crítica “seria” o “exigente”, y luego revalorizada como un auténtico género literario, tuvo diferentes etapas antes de consolidarse.
No es una novedad que el miedo es una herramienta para controlarnos, pero, ¿cómo funciona? De muchas formas, claro. Y también bajo el sistema “pudo ser una gran tragedia”.
Esta historia comenzó en la madrugada del sábado 7 de junio de 1986, Día del Periodista en honor a la fundación del primer periódico patrio creado por Mariano Moreno, cuando cerca de las dos de la
El 7 de junio de 1984 entregué mi primer artículo periodístico profesional.
Esta vez tuve suerte. Conseguí subirme al tren de las seis, que no para en todas las estaciones y logré encontrar un asiento junto a la ventanilla. En una hora, más o menos, estaré en casa.
El sábado 9 de junio de 1956 por la mañana, Osvaldo Alvedro utilizó una hoja membretada, de esas que usaba para pasar presupuestos como constructor, pero bajo el fin de escribirle una carta a su mu
“Soy de una generación/ hambrienta, desprovista”.
Tejía. Todo el tiempo tejía. Mientras vos desayunabas, o te dabas una ducha, o te sentabas a leer un libro, yo tejía.
Primero llaman a no mezclar: Jorge Macri, que aspira a gobernar la ciudad, denunció, como sabemos, a gente que duerme en la calle por usar los cajeros automáticos como monoambientes.