CIENCIA › DIáLOGO CON ELIANA RUETTI, DOCTORA EN PSICOLOGíA, INVESTIGADORA DEL CONICET

Eterno resplandor de los recuerdos

La memoria nos ayuda a no cometer dos veces los mismos errores. También es la responsable de que recordemos las situaciones emocionalmente negativas. En este diálogo, Eliana Ruetti nos cuenta sobre la relación física entre la frustración y la memoria.

 Por Leonardo Moledo

–Usted trabaja en el Instituto de Investigaciones Médicas, en el laboratorio de psicología experimental y aplicada, y yo siempre empiezo estos diálogos preguntando ¿qué hace allí? y me criticaron por eso. Entonces esta vez no empiezo preguntando ¿qué hace allí?

–Mi tema de investigación tiene que ver con la modulación de la memoria emocional. Trabajamos en un modelo animal. Y lo que hacemos es exponer a los animales a una situación de aprendizaje y manipular farmacológicamente la consolidación del recuerdo de ese aprendizaje, con drogas que facilitan o drogas que bloquean esa memoria.

–Cuénteme bien...

–La situación con la que trabajamos es la de ansiedad o frustración, en la que los animales reciben durante una serie de ensayos diarios una recompensa (una solución con azúcar). Luego de determinada cantidad de ensayos, de repente se les devalúa la recompensa que reciben...

–¿Esa recompensa se les da por algo?

–No. Se los coloca en una situación experimental, en la que los animales (ratas, por supuesto) están levemente privados de alimentos. Como tienen hambre, la recompensa es muy valiosa para ellos. Cuando se devalúa la recompensa lo que ocurre es que los animales presentan una reacción emocional (neuronal, endocrina, conductual, química) similar a la que ocurre cuando reciben un estímulo aversivo, como si fuera una descarga eléctrica.

–¿Y en qué se manifiesta?

–Animales que venían consumiendo suprimen el consumo. Y ese cambio es el que nosotros estudiamos. Esa reacción de los animales se la define como “frustración”. Nosotros, particularmente, trabajamos con la devaluación de los incentivos.

–¿Y qué pasa allí?

–Lo que vimos es que, si inmediatamente después de que se hiciera el primer cambio, administrábamos una droga que facilita la memoria (como la corticosterona, la hormona del estrés), los animales persistían en el comportamiento de la frustración. Es decir que esta hormona les potenciaba el recuerdo de la anterior experiencia de una recompensa muy alta. Este estudio, justamente, surge de la pregunta de por qué hay situaciones que se recuerdan más que otras.

--¿Y por qué?

–Porque uno, en esas situaciones con alto contenido emocional, libera esta hormona del estrés (en humanos se llama cortisol). Es este cortisol el que ayuda a consolidar el recuerdo.

–¿Y cómo hace?

–Eso es justamente lo que estamos investigando ahora. ¿Con qué está interactuando a nivel sistema nervioso para que ese recuerdo se fije más que otro? Se saben algunas cosas, pero otras no. Por ejemplo, en paradigmas donde se trabaja con estímulos físicos que generan dolor, está demostrado que si se administra un bloqueante beta-adrenérgico se impide que se produzca el efecto facilitador de la memoria de la corticosterona.

–A ver, vamos a aclarar. Se produce el hecho que debe recordarse. Ese hecho sube al cerebro y mediante la activación de corticosterona se fija mejor. Usted lo que hace es bloquear la activación de corticosterona. O sea que lo que hace es que esa experiencia no se fije. Entonces: si alguien tiene una experiencia desagradable y usted le bloquea la corticosterona, esa experiencia desagradable no se va a fijar para la próxima vez.

–Exacto. Lo que queremos determinar es si funciona para procesos de dolor psicológico. ¿Funcionará cuando se pierde un ser querido? Ya sabemos que el recuerdo tiene que tener una carga emocional muy fuerte. La corticosterona, ya se ha visto, facilita la consolidación de memoria cuando se trata de un estímulo peligroso (como quemarse o sufrir una descarga eléctrica) y cuando se trata de pérdidas psicológicas (como perder una recompensa). Ahora queremos saber los mecanismos de este dolor psicológico.

–Ahora bien: en el caso de la frustración psicológica, ¿puede tener un valor evolutivo o adaptativo?

–Bueno, probablemente sí. Por ejemplo, recordar que uno perdió algo ayuda a no persistir en la conducta. Si uno no tiene la recompensa, ¿para qué seguiría yendo al bebedero? En este caso, de todos modos, los animales no persisten: es tanta la aversión que sienten que dejan de consumir, incluso cuando tienen hambre. Esto tiene que ver, justamente, con la relación entre los recuerdos y las emociones, o las frustraciones, o el estrés.

–¿Cuál es la relación entre recuerdo y estrés?

–Si lo que administramos es la droga del estrés, y sabemos que ante situaciones que son emocionalmente significativas algunas cosas se recuerdan más que otras, el estrés funcionaría como un modulador de la memoria, que vendría a “clasificar” qué cosas se recuerdan más y qué cosas se recuerdan menos.

–¿Y dónde se fijan? ¿Y cómo se fijan? ¿Y qué es lo que se fija? En definitiva: ¿qué es un recuerdo?

–¿Cómo hago para responderle? ¿Qué es lo que se está fijando, por ejemplo, en el caso del ratón? Yo le diría que todo. ¿Y dónde se fija? No hay un lugar. Probablemente sea un conjunto de sistemas que están gobernando propiedades sensoriales, emocionales, comportamentales... El recuerdo está formado por todos estos componentes.

–La pregunta, entonces, es: ¿en qué se transforma mi mano quemada una vez que la tengo que transformar en recuerdo?

–En una señal. En una transmisión sináptica entre neuronas. Tu mano envía una señal de dolor al sistema nervioso, que activa el sistema opiáceo. A su vez, el cerebro tiene estructuras que se encargan de almacenar ese recuerdo.

–¿Y cómo hacen? ¿Dónde está el tope de los recuerdos? Porque la cantidad de recuerdos que se generan diariamente es pavorosa.

–Y por eso es necesario filtrar lo que no hace falta recordar. Si no, nos convertimos en Funes el memorioso. Pero lo importante es que no hay un cofre de los recuerdos donde se almacena todo. Hay muchos sistemas implicados.

–Claro. Ahora: el hecho empírico de la quemadura tiene que tener una traducción en un código que es el que finalmente se almacena. Ese código que se almacena: ¿qué es? ¿Una distribución de cargas?

–Yo le diría que es la activación neuronal en sí misma. Si usted me pone un resonador en el cerebro ahora, se va a dar cuenta de que determinadas áreas se están activando más que otras, van a consumir más glucosa. Y eso es lo que se guarda. O sea: se guarda la activación entre grupos de neuronas de distintos lugares. Es decir que el código al que usted se refiere es la activación de distintos conjuntos de neuronas. A mí me interesan las situaciones que tienen algún tipo de contenido emocional.

–¿Y trabajan con voluntarios humanos?

–Yo ahora tengo un proyecto similar con participantes humanos. Algunos datos de investigadores de otros lugares demuestran que las situaciones emocionalmente significativas se recuerdan más que las neutras.

–¿Y ustedes qué piensan hacer? ¿Borrar esos recuerdos?

–No, todo lo contrario. La idea que nosotros tenemos es facilitar el recuerdo, no bloquearlo. Y siempre con técnicas no invasivas. La facilitación en humanos, por ejemplo, es darles determinada tarea después de otra, que ayuda a consolidar. De este tipo de investigación básica, de todos modos, pueden surgir estrategias para tratamientos de, por ejemplo, estrés post-traumático (donde se puede querer manipular la vivencia negativa que el paciente puede reprimir).

–Esto puede servir para alimentar una dominación hegemónica, ¿no?

–Como todo. Como la radiactividad, o la fusión nuclear, o cualquier otro descubrimiento científico. Pero depende del uso que se le dé.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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