CONTRATAPA › FÒRUM BARCELONA 2004

LEYENDA URBANA

 Por Rodrigo Fresán

UNO Cuando llegué a Barcelona hace cinco años ya se hablaba –entre susurros– del proyecto Fòrum de les Cultures Barcelona 2004. Se hablaba del Fòrum –con el acento invertido catalán– como se habla de alguna de esas leyendas urbanas: todos sabían algo de él, todos decían saber qué era, pero nadie podía presentar evidencia o prueba de ello. Los entusiastas se referían al Fòrum como una suerte de resurrección del espíritu olímpico del ’92 que había puesto a Barcelona para siempre en el mapa. Los intelectuales y humanistas apuntaban que el Fòrum se constituiría en una suerte de encuentro de las mentes que moldearían la arcilla del nuevo siglo y, ya que estamos, del nuevo milenio. Los cínicos sonreían torcido, enarcaban ceja y lo diagnosticaban como un colosal negocio inmobiliario que activaría las tierras baldías al norte de una ciudad acorralada por el mar y la montaña. Pero ni esos ni estos ni aquellos –ni siquiera sus responsables directos– parecían capacitados para explicar más o menos en detalle qué sería el Fòrum y para qué serviría. Así, el Fòrum era –a la hora de las conversaciones– una especie de chiste local o de mito extraño. Una Atlántida en reversa: un continente perdido por aparecer justo allí donde el tajo de la avenida Diagonal por fin alcanza por fin el Mediterráneo. Ahora –a partir del próximo domingo– el Fòrum por fin existirá, podrá ser visitado, será ubicable en el mapa. Lo que no impide que sean muchos los que todavía se preguntan qué es el Fòrum Barcelona 2004.

DOS Pongámoslo así: el Fòrum Barcelona 2004 es un mega-evento –a visitar y disfrutar entre el 9 de mayo y el 26 de septiembre de este año, 141 días de fiesta y reflexión– en el que comulgará algo del espíritu aventurero de aquellas grandes Ferias Universales (cuando todavía quedaba mundo por conocer y reconocer) con el espíritu progre y milenarista del diálogo intercultural. Así, a diferencia de aquellos pabellones victorianos donde lo lejano era sinónimo apenas subliminal de freak, en el Fòrum se derriba de entrada toda idea de lo extranjero para proponer un fértil cruce de culturas donde todos somos iguales y no hay fronteras y ya saben. Así, desde la primavera y hasta el principio del otoño, se pasearán por la ciudad –cubierta por el omnipresente logo del asunto, con las manitos buscándose para estrecharse– y por el Recinto Fòrum (una ciudad utópica de colosales edificios de arquitectura efímera, plazas, playas, restaurantes étnicos) personalidades locales y extranjeras entre las que destacan los nombres de Susan Sontag, Bob Dylan, Pina Bausch, Dido, Peter Brook, Keith Jarret, Gorbachov, Bob Wilson, Salman Rushdie, Susan George, Baryshnikov, Barenboim, La Fura dels Baus, Héctor Alterio, Carlos Fuentes, Adolfo Pérez Esquivel, Rostropovich, Joseph Stiglitz, Sting, Romano Prodi, Gilberto Gil, Baltasar Garzón, Norah Jones, José Saramago y siguen las firmas. Y la idea es, claro, compaginar el compromiso en sesudos diálogos con la diversión en espectáculos espectaculares –polaridades reconciliables– en las muchas exposiciones y espectáculos especialmente creados e importados para la ocasión: el arte funerario chino de los célebres guerreros de terracota Xi’an; una reproducción a escala de esquinas famosas de ciudades; un paseo por las diferentes lenguas del planeta hechas imagen; y un visión planetaria del suelo que pisamos (y de los malos modos con que lo pisoteamos). Todo esto acompañado por marionetas gigantes, circos, café concerts, tiendas pantallas gigantes, bares, algo llamado El gigante de los 7 mares (un ser de doce metros de altura y mitad bestia marina y mitad cabra) y, extendiéndose hacia la ciudad, 23 exposiciones y 180 espectáculos. Madrid competirá, claro, con los festejos de la inminente gran boda principesca.

TRES El lunes pasado fui a buscar mi credencial para el Fòrum y aproveché para visitar las obras casi terminadas del Recinto Fòrum y, ah, ese déjà vu proustiano que me obligó a pensar inevitablemente en lo que alguna vez quiso ser y en lo que jamás llegó a convertirse aquella Ciudad Deportiva de la Boca con aquel pez gigante y aquel gigantesco edificio con forma de volcán que después se tragó la jungla ribereña, nuestro Vietnam. Y estoy seguro que, en realidad, uno y otro eran bastante más chicos de lo que yo los recuerdo ahora; porque entonces mi altura y mi perspectiva eran diferentes. Y todo es más grande cuando uno es pequeño. Y los niños que ahora visiten el Fòrum lo recordarán en el futuro como algo todavía más colosal de lo que ahora es para mí, de lo que alguna vez fue para sus padres. Porque el Recinto Fòrum –a lo largo y ancho de 214 hectáreas domesticadas, 17 de ellas ganadas al mar, en 1000 días de obras– es grande y es monumental. Y, sí, ya son muchos los que critican su “estilo Manhattan”; su impacto en la ecología del lugar; su multimillonaria inversión que podría haberse utilizado para la construcción de viviendas sociales; su “confusión de términos” a la hora de denominar “playa” lo que no es una playa de arena sino de cemento y su “speaker’s corner” donde los arengantes son empleados de la organización; su publicidad mediante imágenes virtuales y fotografías retocadas hasta último momento; su verdad de evento mediático disfrazado de comunión de la humanidad toda; sus entradas caras; su histeria “fashion” de “laboratorio del fascismo capitalista posmoderno” y “fenómeno típicamente barcelonés, de orgasmo colectivo donde los ciudadanos se convierten en extras en una súperproducción” (224.000 personas fueron a ver de qué se trataba en las dos jornadas “de prueba” a principios de abril); su “afán especulador y espectaculador que no es sino una reapropiación capitalista y una comercialización de la ciudad”. Todo esto y mucho más aparece explicitado en dos libros de reciente aparición: Barcelona 2004 como mentira! y La otra cara del Fòrum de les Cultures S.A. que se pueden bajar sin costo de Internet. Para el día de la inauguración ya se ha convocado cacerolada de protesta junto a las puertas del estreno. Se lo mire desde donde se lo mire, aquí está y estará el Fòrum por un rato largo y será mucho lo que se celebrará y se maldecirá al respecto. En lo que a mí respecta sólo pido un deseo que, seguramente, no me será concedido porque es mucho pedir, porque son inevitables, porque el mundo y el Fòrum son crueles: por favor, que no haya mimos, ¿sí?

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