DEPORTES › NOVAK DJOKOVIC SUPERó A TSONGA Y SERá NúMERO UNO DESDE EL LUNES

Nole tocó el cielo del ranking

Es la primera vez en la historia que un serbio encabezará el escalafón mundial. Por las semifinales de Wimbledon eliminó al francés y jugará el partido decisivo mañana ante Rafael Nadal, que superó al escocés Murray.

 Por Sebastián Fest

Desde Londres

La estatua de Fred Perry se mantiene como la gran referencia del tenis británico, frustrado una vez más en el intento de uno de los suyos de llegar a la final de Wimbledon. El español Rafael Nadal luchará mañana por su tercer título en el All England, oportunidad para tomarse revancha del serbio Novak Djokovic, nuevo número uno del mundo. Nadal, que el lunes cederá oficialmente el mando del tenis al serbio, se impuso ayer 5-7, 6-2, 6-2, 6-4 al escocés Andy Murray en la cancha central que horas antes y a pleno sol había visto un notable 7-6 (7-4), 6-2, 6-7 (9-11), 6-3 de Djokovic sobre el francés Jo-Wilfried Tsonga.

“Me siento increíble. Cuando terminé el partido no sabía cómo mostrar mis emociones”, dijo Djokovic, que cayó vencido de espaldas sobre el césped del All England, que luego besaría. “Este es uno de esos momentos que no puedes describir con palabras. Recuerdas toda tu carrera, tu infancia, todo aquello por lo que trabajaste y ahora se hace realidad.” Bicampeón del Abierto de Australia, Djokovic está por primera vez en la final de Wimbledon y se convirtió en el primer serbio en la historia que alcanza el número uno, que desde el 2 de febrero de 2004 estaba alternativamente en manos del suizo Roger Federer o de Nadal.

Tsonga, 19 del mundo, fue un buen rival, pero su inconsistencia permitió entender su posición en el ranking, porque de su raqueta brotan en realidad la potencia y la calidad de un top five. “Podría haber derrotado a cualquiera hoy (por ayer), pero no a Djokovic. Jugó increíble”, justificó el francés de 26 años.

También jugó increíble Murray durante cerca de una hora. El espíritu de Perry se movía liviano por el All England, feliz por percibir que podía acabarse ese pesado recuerdo que aflora periódicamente, el de ser el último británico campeón de un Grand Slam, el US Open de 1936. Pero el bronce de Perry seguirá siendo objeto de peregrinaje en Londres, porque está claro que se cumplirán al menos 76 años sin que un británico gane Wimbledon. Lo que logró el inglés Perry en 1936 se le tornó imposible al escocés Andy Murray en 2011. “¿Podría, por favor, fallar una?”, rogó el comentarista de la BBC en el primer juego del cuarto set. El mensaje iba dirigido a Nadal, que a esa altura veía cada vez más lejos en el retrovisor a Murray, finalista en Australia y semifinalista en Roland Garros este año.

Un Murray notable en el primer set y el inicio del segundo. Pero los partidos deben ser rematados, ni hablar de si enfrente está el infernal Nadal. Y eso fue precisamente lo que no hizo Murray con ventaja de 7-5, 2-1 y 30-15. En vez de liquidar el juego y afirmarse en la ventaja, erró una derecha sencilla y devolvió al español a la vida. En cuestión de instantes, Nadal dejó de correr de una punta a la otra de la cancha, que era lo que Murray venía obligándolo a hacer. Algo que muy pocos pueden. El escocés comenzó a errar, Nadal se afirmó y el partido cambió de dueño.

Promediaba el tercer set y ya no había ni sol ni calor sobre el pálido césped. Seguía habiendo puntos notables. Murray mostraba de tanto en tanto esa mano de puro talento que muy pocos tienen, pero la historia volvía a ser la de casi siempre. En el final, Nadal pegó un salto apretando el puño y sonrió por primera vez en un partido que cerró con una estadística para el asombro: apenas cometió siete errores no forzados.

“No sé si han hecho la estadística mal”, dijo Nadal, finalista en 2006 y 2007, campeón en 2008 y 2010. Nadal buscará mañana su undécimo título de Grand Slam. Federer tiene el record, con 16. Lo hará cuatro semanas después de haber ganado su sexto Roland Garros, la continuidad de un 2010 en el que enhebró títulos en París, Londres y Nueva York. Federer, su gran rival, ya no está en Londres. El rival será el mismo de la final del US Open 2010, aunque Djokovic no es el mismo, no en vano batió este año a Nadal en las finales de Indian Wells, Miami, Madrid y Roma. Desde su derrota el 27 de noviembre de 2010 ante Federer en las semifinales del Masters de Londres, Djokovic acumula 50 partidos, 49 victorias, un título de Copa Davis y siete torneos ganados.

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Djokovic se estira para devolver una pelota durante el encuentro de ayer ante Tsonga.
Imagen: EFE
 
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