DEPORTES › LA SELECCION VENCIO A PARAGUAY Y AHORA ESPERA POR PERU

Argentina no para de ganar

El equipo nacional, integrado en su mayoría por suplentes de lujo, no pudo vulnerar a Paraguay durante casi todo el partido, pero el ingreso de Messi le cambió la cara. Mascherano, autor del gol del triunfo.

La Selección Argentina reafirmó su candidatura para quedarse con la Copa América al vencer 1-0 a Paraguay en Barquisimeto, ganar el Grupo C y ser el único equipo del torneo en sumar el puntaje ideal en la fase inicial, con tres victorias en tres encuentros. En un partido durísimo ante los paraguayos, el ingreso de Lionel Messi en el complemento fue proverbial, ya que desequilibró a la fuerte defensa rival y fue una jugada suya la que le permitió a Javier Mascherano marcar el tanto de la victoria. Perú será su rival de cuartos de final, el domingo.

Qué tal estuvo

Fue un partido que generó mucha ilusión en la primera mitad, cuando Argentina fue claramente superior a Paraguay y le faltó un cachito de suerte para concretar la ventaja en la red rival, una ilusión que se tradujo en impotencia en la segunda mitad, cuando la Argentina comenzó a estrellar sus intenciones en la sólida defensa paraguaya, sin encontrarle del todo la vuelta ni aun cuando Basile sorprendió con un doble cambio netamente ofensivo. Ese cambio disolvió la impotencia en la alegría de la victoria, justa porque fue la Argentina siempre la que propuso jugar: Paraguay se contentó desde siempre con el 0-0.

Lo mejor

La pretensión argentina de jugar siempre con la pelota controlada, sin arriesgarla, buscando con tanta paciencia como astucia la brecha para colarse en el área paraguaya, resguardada por una fuerte línea de cinco que retrocedía íntegra para acoplarse con los tres del fondo.

Esa pretensión se tradujo en cinco claras situaciones de gol, que no se concretaron por poco:

l Un pique en profundidad de Palacio que terminó en centro pasado, con devolución al medio, sin que Pablo Aimar pudiera cabecear con justeza como para mandarla al fondo del arco vacío;

- Un remate fortísimo de Gago por encima del travesaño;

- Un pelotazo de Tevez que dio en el palo, ya en el complemento;

- Un remate en el travesaño de Palacio;

-Una media vuelta de Tevez que se fue por encima del ángulo.

Al final se precisó del ingreso de Messi (por Cambiasso, alterando el dibujo táctico tradicional que le gusta imponer a Basile, que se jugó totalmente por la victoria) para estremecer el cerco rival sobre los delanteros argentinos, cuya circulación se iba haciendo cada vez más morosa, cada vez menos imaginativa. Messi cumplió ampliamente.

Lo peor

La ausencia de precisión en una buena cantidad de pases, generalmente anticipados por los volantes rivales, que parecían adivinar la intención de la jugada una centésima de segundo antes de cada pase. Allí se perdieron muchos de los intentos argentinos por jugar la pelota con tino. Algunos rendimientos individuales (Gago, Cambiasso, Palacio, el mismo Aimar, Díaz) estuvieron por debajo de lo que se deseaba.

El gol

Un mérito completo de los cambios de Basile: Messi se escapó por la izquierda, dejó dos hombres en el camino, enganchó en el área ante un tercero, mandó el centro y el rebote lo tomó Mascherano sobre el borde del área, la acomodó con la derecha y sacó el remate esquinado, abajo, al palo derecho de Bobadilla. Un golazo necesario para ganar el Grupo C.

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El tremendo gol de la victoria: Mascherano acomodó la pelota en el palo lejano de Bobadilla.
 

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