DISCOS › “DIMANCHE A BAMAKO”, UNA RAREZA

Amadou, Mariam, Manu Chao y la saga de la pareja ciega

El ex Mano Negra se sumó a un matrimonio de músicos de Mali para un disco encantador, que elude toda clasificación fácil.

 Por Eduardo Fabregat

En el principio fue una historia de amor con final feliz, y esas cosas siempre atraen. Allá lejos y hace tiempo, dos jóvenes africanos se conocieron, se enamoraron y debieron luchar con sus respectivas familias, que consideraban que ese matrimonio era una muy mala idea. Es que Amadou Bagayoko y Mariam Doumbia se cruzaron por primera vez en el Instituto para Jóvenes Ciegos de Mali, dándole pie a una curiosa historia que comenzó allí, siguió por Costa de Marfil y Burkina Faso, pasó por Inglaterra y recaló en París, ya a fines de la década del ’90 y con la pareja convertida en una suerte de dúo estrella de la música africana. Quizá Pol-Ka no podría hacer mucho con eso, pero cierto francoespañol acostumbrado a rastrear sonidos por la carretera quedó seducido por la historia y su banda de sonido. Y así, en las bateas porteñas acaba de aterrizar Dimanche à Bamako, el quinto disco de Amadou & Mariam, producido –y algo más– por Manu Chao y capaz de superar cualquier prejuicio construido alrededor de la etiqueta world music.
¿Quiénes son estos no videntes enamorados? El, guitarrista, se fogueó en los hoteles de Bamako, la capital de Mali, tocando para los turistas y colonizadores franceses junto a Les Ambassadeurs. Ella, cantante, terminó proponiéndole que unieran también sus caminos musicales, y así comenzó un derrotero de tres hijos y un exitoso paso por Costa de Marfil, donde a comienzos de los ’90 el nigeriano Aliyu Maikano Adamu les produjo una serie de casetes que les permitió salir del anonimato. Mezclando influencias africanas, cubanas, de la India, el jazz, el reggae, el blues y el pop, Amadou & Mariam se abrieron paso en el gigantesco y confuso panorama de artistas africanos. Entre 1999 y 2000, el encanto indefinible de los discos Se te djon ye, Sou ni tile y Tje ni moussou, combinados con la curiosa presentación de “la pareja ciega de Mali”, abrieron las puertas de la distribución internacional. Wati, de 2003, terminó de convencer al ex Mano Negra, que les propuso combinar esfuerzos y darle forma a un disco conjunto.
Así nacieron las canciones de Dimanche à Bamako (“Domingo en Bamako”), firmadas por los tres en diferentes combinaciones, un cruce de caminos en el que tienen tanta validez instrumentos típicos como el djembé, la flauta, las tablas y la armónica, como la inconfundible guitarrita de Manu, sus voces y programaciones. Entonces es difícil resistirse a la melancolía de M’Bifé o La fête au village, contrastada con la urgencia guitarrera de Coulibaly y el toque pop de La realité, el canturreo africano y las oscuridades de Camions sauvages y el tono rural, tan amarillento como las fotos del librillo, de Taxi Bamako y La Paix. Por allí aparecen las reconocibles marcas del comandante de Radio Bemba (sobre todo en Sénégal fast food y Artistiya), pero afortunadamente Manu fomenta la colaboración y evita el exceso de protagonismo: incluso, el cartelito de “Produced by and with Manu Chao” estampado en la tapa no suena a un deseo de figuración, sino más bien a una exigencia de la discográfica. Es que en el sello deben haberse preguntado a quién le iban a encajar el disco de una pareja de ciegos de Mali, pero al respecto bien vale apuntar una frase del librillo de Tje ni moussou: “La asombrosa paradoja de estas canciones es que tienen el poder de devolverles la visión a quienes creen que ven”. Y de pronto, el domingo en Bamako se convirtió en un buen programa.

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Amadou Bagayoko y Mariam Doumbia, historia con final feliz.
 
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