ECONOMíA › NO PRORROGAN LAS EJECUCIONES PERO ESTUDIAN UNA LEY DE MEDIACION

Ahora quién podrá parar los remates

El Gobierno logró detener la votación en Diputados de un nuevo proyecto para suspender las ejecuciones hipotecarias.
A cambio, analizarán una posible ley de mediación con la que se espera detener los remates, pero no más allá de febrero. Gestiones contra reloj todo el día.

 Por Felipe Yapur

Todo el arco opositor de Diputados, más un sector del justicialismo, estuvieron a un tris de aprobar una prórroga a las ejecuciones de los deudores bancarios, durante la sesión especial de las 11 de ayer. Esta “mojada de oreja” al oficialismo –que se opone al proyecto con el único objetivo de congraciarse con el FMI– incomodó a la bancada que conduce Humberto Roggero y provocó la presencia del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y el ministro del Interior, Jorge Matzkin, quienes llegaron hasta el Congreso para reunirse con los diputados del PJ. Allí buscaron elaborar una estrategia que les permitiera desactivar a los opositores. La medida que consensuaron es una ley de mediación con la que creen que detendrán los remates, a más tardar hasta fines de febrero.
La reunión con los funcionarios de Gobierno insumió tres largas horas donde los ministros tuvieron que escuchar un rosario de quejas y pocas preguntas. “Estamos trabajando en una solución definitiva”, fue la insípida respuesta de Atanasof a la prensa poco después del encuentro. Ante los legisladores no fue mucho más expresivo y a pesar de las quejas apenas se comprometió a enviar una ley de mediación que sirva como marco para las negociaciones entre deudores y acreedores. Lo único que consiguieron es arrancarle al jefe de Gabinete el compromiso de presentar recién la semana próxima el dichoso proyecto que todavía no han redactado.
Sin duda, los ministros no convencieron a sus diputados, quienes pocos minutos después de que se marcharan nuevamente a la Rosada presentaron y distribuyeron su propio proyecto de mediación. La propuesta prevé que los jueces deben, en un plazo de 30 días, convocar a las partes a una audiencia de conciliación. Este período, según los justicialistas, provocará que la presagiada andanada de remates se detenga por lo menos hasta fines de febrero. Eso sí: nada dicen de solucionar este conflicto social que provocó el fin de la convertibilidad y la devaluación.
La propuesta del bloque oficialista se conoció prácticamente al mismo tiempo que la de sus ex compañeros de ruta del menemismo, quienes presentaron un proyecto prácticamente calcado. Sin duda, el apresurado proyecto del oficialismo fue producto del sofocón que sufrieron durante la mañana de ayer, cuando daban por descontado que la sesión de la mañana iba a fracasar. Sin embargo, cuando las bancas comenzaron a ocuparse, el más preocupado fue el duhaldista presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño, quien decidió recurrir a la vieja estrategia de levantar la sesión un minuto después de que se cumpliera el plazo de espera de 30 minutos y así evitar males mayores. Atrás quedaron sus esperas de más de dos horas para conseguir quórum, como sucedió cuando pugnaba por garantizar la impunidad a los jueces de la Corte Suprema durante el fallido juicio político.
La estrategia de Camaño no fue equivocada, porque estuvieron sentados en sus poltronas 125 legisladores, cuatro menos de los que exige el quórum. De haberse conseguido el número requerido, los bloques radical, del ARI, Izquierda Unida, Autodeterminación y Libertad y Frente para el Cambio más el grupo peronista Talcahuano y el flamante bloque menemista Azul y Blanco, hubieran aprobado la prórroga, que el Gobierno niega para poder cumplir con los requisitos impuestos por el FMI.
Camaño ni siquiera se inmutó ante los airados reclamos de los diputados. Sucede que el hiperduhaldista ya les había anunciado a los legisladores que estaba dispuesto a correr con el costo político de impedir el tratamiento del conflictivo proyecto. De nada sirvieron los argumentos del tucumano José Vitar (ARI), quien aseguró que “este tema está en el centro de la angustia de los argentinos”. Si el arista no lo conmovió, mucho menos efecto tuvo el ataque del menemista Oscar González, quien consideró que el acuerdo verbal con los bancos “no es suficiente garantía para las miles y miles de personas que pueden ser ejecutadas”. De todas formas, el día terminó tranquilo para los duhaldistas. Anoche, el propio Duhalde se comunicó con los senadores del PJ para “invitarlos” a no participar de la sesión especial que los radicales habían solicitado para debatir un proyecto similar al de Diputados. Todos aceptaron.

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La oposición, junto a un sector del justicialismo, estuvo a punto de conseguir el quórum.
El titular de Diputados, Eduardo Camaño, se apuró a levantar la sesión para desactivar el intento.
 
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