ECONOMíA › AVANZA EL ACUERDO DE YPF Y REPSOL PARA ASOCIARSE EN VACA MUERTA, CON EL APOYO DE AMBOS GOBIERNOS

A dos orillas y con guiño oficial

La asociación habilitaría la explotación conjunta de petróleo y gas no convencional en Neuquén y pondría punto final al litigio por la expropiación. Cómo juega en la negociación el posible reemplazo de Brufau como titular de Repsol.

 Por Raúl Dellatorre

La posibilidad de un acuerdo entre Repsol y la actual conducción de YPF –para dejar atrás el litigio por la expropiación contra la empresa española y empezar a trabajar asociadas– no sólo existe sino que, además, estaría muy avanzado y próximo a su concreción, aseguraron ayer a Página/12 fuentes cercanas a las negociaciones. La versión corrió durante el fin de semana y fue recogida ayer por algunos medios nacionales: un inminente acuerdo que se traduciría en una importante inversión conjunta en el yacimiento Vaca Muerta, en Neuquén. Ayer, las fuentes consultadas dieron más precisiones: la salida acordada sería la creación de una empresa mixta, con participación mayoritaria y gerenciamiento de YPF, en la que el valor de la parte de Repsol sería equivalente a la indemnización que le correspondería por la expropiación del 51 por ciento de las acciones de su entonces filial argentina, en abril de 2012. Todavía falta definir este último valor, lo que estaría prolongando las negociaciones. Un punto adicional, aunque ligado al acuerdo, es el futuro de Antonio Brufau, titular de Repsol. La operación, se señala, está siendo piloteada por Isidro Fainé, presidente de la Caixa, accionista principal de Repsol, enfrentado con Brufau y muy cercano a Mariano Rajoy, jefe de gobierno español. El desplazamiento de Brufau es “conversado” en los salones de gobierno de Madrid por lo menos desde agosto pasado. Su salida de escena sería vista por el gobierno argentino con buenos ojos y un aliciente más a favor del acuerdo: Brufau es quien enfrentó en forma más vehemente y utilizó los términos más agresivos contra el gobierno argentino y la Presidenta en oportunidad de la expropiación de YPF. En la Casa Rosada no lo olvidan.

“Hubo gestiones ante ambos gobiernos. Fainé conversa frecuentemente con Rajoy, y efectivamente visitó a Cristina en las últimas semanas”, aseguró la fuente confirmando parte de la versión circulante en estos días. El catalán Isidro Fainé es el titular de Caixabank, propietaria del 12,5 por ciento de las acciones de Repsol pero, además, dueña de paquetes de peso en otras corporaciones importantes de España, como Telefónica, Gas Natural y Abertis. Primus inter pares, la Caixa aventaja como accionista a Sacyr (constructora española), que mantiene el 9,7 por ciento (después de haber ostentado el 20) y a Pemex (petrolera mexicana) con el 9,6. Del resto del capital accionario, una parte está en manos de fondos de inversión no españoles (se estima que alrededor de un 40 por ciento), pero que no actúan en forma sindicada (asociada en una representación y votación unificada). De allí derivan el poder y el peso relativo de la Caixa.

Pero, además, hay una ponderación política a favor del grupo catalán. Ha sido habitual que, con cada cambio de gobierno, en España se remuevan las autoridades de Repsol. Aunque dejó hace años de ser una empresa pública, suele decirse que el Ejecutivo “siempre tiene la última palabra”. Brufau llegó a la jefatura de Repsol con apoyo de Rodríguez Zapatero, cuando reemplazó a José María Aznar al frente del gobierno. En ese cambio de signo político en el gobierno cayó Alfonso Cortina, ex titular de Repsol. Desde el año pasado, se señala en los medios españoles que Brufau no cuenta con la simpatía de Rajoy, quien desde agosto pasado mantiene, según la prensa de ese país, conversaciones con Fainé buscando su reemplazo.

La expropiación de YPF vino a sumarse a una serie de desaciertos que deterioraron la situación patrimonial de la petrolera española y sus utilidades. La salida de Brufau es vista en España como una alternativa de recomponer las relaciones no sólo con Argentina, sino también con firmas que han tenido encontronazos con las autoridades todavía al frente de la empresa. Entre otros, las accionistas Pemex y Sacyr.

Todo ello habría abonado el impulso que, de un lado y otro, le dieron ambos gobiernos a la búsqueda de un acuerdo para superar el conflicto. De las conversaciones entre directivos de la Caixa y funcionarios que acompañan a Miguel Galuccio en YPF, habría surgido la propuesta de crear una empresa mixta para explotar un área de Vaca Muerta. Las perspectivas de producción de gas y petróleo no convencional atraen a los inversores, que habrá que salir a buscar para que aporten los fondos líquidos para la inversión, que en principio no saldrían de Repsol ni podrían ser aportados por YPF en su totalidad. El compromiso que, en cambio, asumiría la petrolera española sería reinvertir las utilidades de, al menos, los primeros tres años, y renunciar a todas las demandas judiciales y extrajudiciales planteadas a partir de la expropiación.

El esquema estaría acordado, mientras los valores de la operación siguen en discusión. Argentina obtendría un nuevo impulso al plan de perforaciones y se desprendería de un litigio importante, mientras que Repsol consolidaria sus activos con una participación real en el área asignada, en vez de un activo crediticio litigioso y de valor incierto. Los negociadores confían en que, antes de sesenta días, se pueda anunciar el acuerdo.

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Antonio Brufau, el aún presidente de Repsol. Gestos hostiles no sólo hacia Argentina, que dañaron la situación patrimonial de Repsol.
Imagen: EFE
 
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