ECONOMíA › MEJORA DEL PRECIO INTERNACIONAL DE LOS GRANOS

Buena noticia para algunos

La caída de la producción primaria de Estados Unidos aumentará el ingreso por exportaciones de granos de la Argentina, pero también sube el precio de los alimentos, afectando a los hogares más pobres.

Buenas y malas noticias para Argentina: el aumento de los precios internacionales de los principales productos primarios de exportación del país provocará mayor ingreso de dólares, pero a la vez dará impulso a una nueva suba en los principales bienes alimenticios de la población. El beneficio para los productores por la revalorización de los granos se estima en más de 1000 millones de dólares sobre la próxima cosecha y en torno a 200 millones sobre el remanente de la actual. Las previsiones optimistas consideran que esta cifra servirá para brindar mayor estabilidad al mercado de cambios y para mejorar las cuentas públicas. Pero, al mismo tiempo, se estima que la mejora en los precios de la producción significará, volcada al mercado interno, un nuevo aumento del precio de la canasta básica de alimentos, el rubro que más se encareció desde el abandono de la convertibilidad y que afecta, principalmente, a los hogares de más bajos ingresos.
Como se esperaba desde la semana pasada, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos se puso a tono con las previsiones de los analistas privados y reconoció una fuerte caída de su producción agrícola. El resultado inmediato fue el aumento de los precios de los principales granos en los mercados internacionales de referencia en valores que promediaron entre los 15 y 20 dólares por tonelada. El mercado local acompañó estos aumentos en una proporción levemente menor.
Los productores locales no sólo se beneficiarán por la sequía de los Estados Unidos, sino por los problemas climáticos que afectaron también a competidores como Australia. Este contexto se completa con algunas características de la dinámica local, en particular la actitud “cautelosa” que mantuvieron los chacareros y exportadores frente a la inestabilidad del mercado cambiario. Frente a la obligación de liquidar las divisas, algunos exportadores optaron directamente por acopiar el grano, mientras que los chacareros que no debieron afrontar obligaciones de corto plazo siguieron también la misma conducta.
Esto último fue favorecido por la nueva tecnología de acopiar en bolsas plásticas y no en silos. Como resultado, alrededor del 40 por ciento de la cosecha 2001/2002 aún no fue vendida. De acuerdo a cifras de la Secretaría de Agricultura, los productores conservan 15 millones de toneladas de soja, 2,6 millones de trigo, 7 de maíz y 1,5 de girasol. Estos valores resultan de la diferencia entre lo vendido y la producción estimada por la Secretaría. Si se multiplican estas cantidades por el aumento ya registrado en los precios, se tiene un valor en torno a los 200 millones de dólares. No obstante, como la tendencia alcista de los precios se mantendrá el incremento en los ingresos podría ser mayor, más aun cuando competidores como Brasil ya vendieron casi la totalidad de la cosecha.
Haber sabido guardar reportará así a los productores una ganancia extraordinaria. Y lo que es más importante para el sector, significará una recuperación de su ganancia histórica “en dólares”, la que luego del fin de la convertibilidad había quedado levemente retrasada.
Como quedó demostrado durante el proceso devaluatorio en curso, los precios internos evolucionan en relación directa con los internacionales, por lo que es previsible que estos nuevos aumentos, en este caso ajenos a la variación del tipo de cambio, provoquen efectos similares. El aumento de los ingresos de los productores agrarios no proviene sólo de las exportaciones, sino también de la transferencia intersectorial de ingresos motivada por los menores costos internos en dólares y el aumento en el precio de los alimentos que afecta a la sociedad en su conjunto. Esta transferencia de ingresos, además, no se verifica sólo vía precios. En el caso del trigo, por ejemplo, este año sólo se destinará al consumo el 23 por ciento de la producción, contra 28 por ciento del año pasado.
Argentina es el primer exportador mundial de aceites y harina de soja y el segundo de maíz. En términos de producción de soja ocupa el tercer lugar mundial detrás de Estados Unidos y Brasil. Merced a la caída de la producción estadounidense, ahora Argentina y Brasil juntos serán losprimeros productores mundiales. Sumados tendrán 78 millones de toneladas contra 71,5 de Estados Unidos.

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El campo está de fiesta. Los consumidores de alimentos, en particular los hogares pobres, de pesares.
 
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