ECONOMíA › CACEROLAZOS Y PROTESTAS FRENTE A LOS BANCOS

“Pesificación las pelotas”

El microcentro fue escenario ayer de una nueva protesta contra la restricción a los depósitos y la pesificación, en la que unos quinientos ahorristas golpearon y pintaron los fachadas de distintos bancos, en especial los de origen extranjero. La marcha recorrió varias sucursales de bancos, en una zona que está poblada por estas entidades, las cuales desde hace una semana muestran sus frentes cubiertos por chapas o maderas, en previsión de eventuales agresiones.
Los manifestantes blandieron un gigantesco pene inflable anaranjado, con un cartel que decía “Pesificación las pelotas”, que con sus movimientos y sus más de dos metros de altura llamó la atención de la gran cantidad de personas que circulaba por el centro al mediodía. La protesta también fue acompañada por la percusión de las acostumbradas cacerolas, mientras recorría lentamente los bancos.
Los ahorristas comenzaron su peregrinación frente al elegante edificio del BankBoston, en Diagonal Norte y la peatonal Florida, cuyas enormes puestas de bronce se mantuvieron cerradas. A metros de allí, en Florida y Presidente Perón, un camión transportador de caudales de la empresa Brinks fue blanco de la furia de los depositantes, que lo enchastraron con pintura en aerosol y desinflaron sus neumáticos.
Los manifestantes también entraron a la sucursal del Banco Nación de Bartolomé Mitre y Florida, donde atronaron con los golpes a las cacerolas y a las columnas con revestimiento metálico. En Perón y Florida, las chapas que cubren las fachadas de varias sucursales de bancos extranjeros (Francés, HSBC, Lloyd’s Bank y Citibank) fueron el blanco de los golpes. Desde hace más de una semana, bancos de todo el macrocentro porteño aparecieron tapados detrás de un muro de chapa o de madera, con apenas una pequeña puerta a la calle, presumiblemente para protegerse de agresiones.
Esta mañana, el batir de los cacerolazos se mezcló por momentos con los bombos de la manifestación de farmacéuticos frente a la sede del PAMI por las deudas que soportan de las obras sociales, el desabastecimiento y la imposibilidad de adquirir remedios con aumentos.
Mientras en Olivos, en el norte del conurbano bonaerense, las restricciones financieras eran repudiadas por cerca de un centenar de martilleros y dueños de inmobiliarias, actividad paralizada por el estricto sistema financiero.

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