EL MUNDO › BUSH INSTO A LA ASAMBLEA A HACERSE FUERTE CONTRA SADDAM HUSSEIN

George W., el comandante de la ONU

El presidente de Estados Unidos enumeró cinco condiciones para que Saddam Hussein evitara el castigo norteamericano e instó a la ONU a recuperar la iniciativa, mientras su diplomacia empezaba a trabajar en pos de un ultimátum consensuado en el Consejo de Seguridad.

Por Enric González *
Desde Nueva York

George W. Bush compareció ayer ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para exigir acciones inmediatas frente al “desafío” iraquí. Bush anunció que prefería enfrentarse a Irak con la cobertura de la ONU, pero que no la consideraba imprescindible. Y lanzó su propio desafío a las delegaciones de los otros 189 países miembros de la institución: si la ONU no era capaz de imponer sus propias resoluciones a Saddam Hussein, dijo, quedaría relegada a un papel totalmente marginal. “O se cumplen las justas exigencias de paz y seguridad, o la acción será inevitable”, declaró. Estados Unidos negociará en los próximos días con Francia, Rusia y China la redacción de una resolución-ultimátum sobre Irak. Francia, en un nueva vuelta de su giro contra Irak, anunció ayer que estaba “convergiendo” con las posiciones de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Bush se presentó en la sede neoyorquina de la ONU con un informe elaborado por la Casa Blanca en el que se detallaban las “sistemáticas y continuas violaciones, por parte de Irak, de 16 resoluciones del consejo de seguridad durante la pasada década”. Por lo tanto, y al menos de momento, quedó obviada la posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos respalde con pruebas tangibles sus afirmaciones de que Irak está acumulando armas de destrucción masiva. Los inspectores de armas de la ONU, expulsados de Irak en diciembre de 1998, reconocieron la semana pasada que no disponían de pruebas firmes sobre el presunto rearme.
“No podemos quedarnos quietos y no hacer nada mientras los peligros crecen –dijo Bush–. Debemos actuar, en nombre de nuestra seguridad y de los derechos y esperanzas permanentes de la humanidad.” Y volvió hacia la ONU los mismos argumentos esgrimidos para justificar la necesidad de un cambio de régimen en Bagdad. “Irak ha respondido a una década de resoluciones de la ONU con una década de desafíos. Todo el planeta se enfrenta ahora a un reto, y las Naciones Unidas, a un momento difícil y definitivo. ¿Deben aplicarse las resoluciones del Consejo de Seguridad, o pueden dejarse de lado sin consecuencias? ¿Honrarán las Naciones Unidas los objetivos de sus fundadores, o serán irrelevantes?” Bush también sostuvo que Irak está a un año de poder construir una bomba nuclear.
El presidente de Estados Unidos culpó al régimen de Saddam de mantener el espíritu expansionista que le llevó a atacar a Irán en 1980 y a Kuwait en 1990, repitió su convicción de que buscaba armas nucleares “que, sin la guerra del Golfo, habría tenido ya en 1993” y aseguró que no enfrentarse a Irak pondría en peligro “millones de vidas”. “Ese es un riesgo que no debemos asumir –manifestó–. Por tradición y por voluntad propia, los Estados Unidos de América se alzarán y actuarán. Delegados ante las Naciones Unidas, tienen ustedes el poder de actuar también.”
Washington respaldó sus amenazas con el anuncio, efectuado por el Pentágono, de que 600 altos oficiales del Comando Central, con base en Florida y encargado de coordinar las fuerzas militares estadounidenses desde Oriente Medio hasta Pakistán, se desplazarían en noviembre al emirato de Qatar para realizar “tres semanas de maniobras”. Una fuente del Pentágono dijo a la agencia AP que la presencia de los 600 oficiales en Qatar “podría convertirse en permanente”. Pero Qatar, que recibió amenazas de “destrucción” por parte de Irak en el caso de que se prestara a ser usado como rampa de lanzamiento de un ataque, se distanció ayer en la ONU de esa posibilidad y favoreció el retorno a Irak de los inspectores de armas.
El gobierno estadounidense anunció también que el secretario de Estado, Colin Powell, se reuniría hoy con representantes de Francia, Reino Unido, Rusia y China (los otros cuatro miembros permanentes y con derecho a vetodel Consejo de Seguridad) con el fin de trabajar en el texto de una resolución que debería fijar una fecha límite para que Irak readmita a los inspectores de armamento de la ONU. El plazo, según fuentes diplomáticas, sería de uno o dos meses a partir del momento en que la resoluciónultimátum fuera aprobada. El objetivo de Powell consistirá en asegurarse al menos la abstención de Rusia y China, y contar con el voto de Francia. Irán, uno de los países vecinos de Irak, anunció que se mantendría neutral, igual que en la guerra del Golfo, en caso de que Estados Unidos encabezara una nueva ofensiva militar en la región.
El ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Naji Sabri, declaró poco antes de que Bush subiera al podio de la ONU que su país carecía de armas de destrucción masiva y que aún confiaba en evitar la guerra. “Si somos atacados –añadió–, nos defenderemos con todos los medios a nuestro alcance, incluyendo palos, cuchillos de cocina y piedras.”
La intervención de George W. Bush ante el foro internacional no tuvo gran incidencia sobre las opiniones de su oposición doméstica. El jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, comentó que el discurso presidencial le había parecido “convincente, pero sin nada nuevo. Queda mucho por discutir: ¿cuáles son los planes para Irak después de Saddam Hussein?, ¿cuáles son los recursos militares que necesitaremos?, ¿qué aliados estarán a nuestro lado? Todo eso debe aclararse –dijo– antes de que votemos una resolución de apoyo a una intervención armada”. Los republicanos, predeciblemente, tendieron a apoyar a Bush.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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George W. Bush habla a la Asamblea General de las Naciones Unidas ayer en Nueva York.
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